miércoles, 23 de marzo de 2011

Recordando aquellos Encuentros de Lobos, ahora que se viene el Cuarto Encuentro Nacional del Humor y la Historieta.

Todo empezó allá por 1978. Mayo. El Mundial a punto de empezar. "¿Un encuentro de dibujantes? ¿En Lobos? ¡Y dónde queda? Bueno... ¡Hay que ir!" Organizamos la expedición con Hernán Torre Repiso: él iba en su auto y nos llevaba al ilustrador Leandro Sesarego, al caricaturista Guevara y a mí.  Nos encontramos en Plaza Flores, el viernes a la mañana. Empezaba una aventura que hoy mismo, 33 años después, continúa. Estos recuerdos se me despiertan a raiz del nuevo Encuentro del Humor y la Historieta que está a punto de realizarse, el 8, 9 y 10 de abril, organizado por los mismos que impulsaron aquellos otros, ya legendarios: Horacio Altuna y su gran amigo lobense, Beto Benedetti.
Así lo contó Gente en su número 671 del 1° de junio del '78.

La primera vez éramos pocos. Eso fue lo bueno, porque nos permitió compartir más de cerca los tres días de incomparable cordialidad  con que nos recibieron los locales. Allí andábamos codo a codo con grandes como Ferro, Lucho Olivera, Caloi, Mandrafina, un Miguel Rep casi de pantalones cortos... Era caminar por las calles de Lobos y cruzarse con los hermanos Morhain, Macagno, Trigo, Pedro Seguí, verlo pasar a Barreiro siguiendo a las chicas de aquí para allá, a los Breccia perdiéndose entre las brumas de una esquina lejana como en una historieta de Mort Cinder, en fin... 
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Frente a la Municipalidad. Entre otros: Villagrán, Trigo, Olivera, Massaroli, Mario Morhain, Sanzol, Zanotto, Torre Repiso, Altuna, Enio, Rep, Seguí, Dobal, Guevara, Jorge Morhain, Sesarego, Enrique y Alberto Breccia, Cascioli.

Con las autoridades: Morhain, Heredia, Massaroli, Breccia, Prático, Ferro, Olivera, Barreiro, Zanotto, Dalfiume.

A la tardecita del viernes llegó la hora de la verdad: ¿me iba o me quedaba? Yo no estaba invitado, como muchos que simplemente habíamos ido a ver qué pasaba; por lo tanto no había alojamiento previsto. Mis compañeros de viaje deciden regresar a Buenos Aires y los despido, sintiéndome algo solo pero decidido a seguir hasta el final. Era la primera vez que yo asistía a un evento de esta clase y estaba fascinado por todo lo que pasaba. 


En la escalinata de la Municipalidad: Arriba: Cedrés, Rep, Pedrazzini, y Pergament; al medio: Caloi, Macagno, Rivero, Seguí, Altuna, Ferro, Prático, Trigo y Olivera; abajo:  Massaroli, Ibáñez, Marchionne, Mandrafina y Mechain.

Recuerdo vagamente de aquella noche una sobremesa con Rep, Carlos Barragán y chicas lobenses, una caminata por un camino de tierra que se internaba en el campo, las luces de un auto que se detiene y al fin la generosa hospitalidad de una familia local. Todo tenía sabor a aventura... como si fuera una historieta, ¿no?

La foto que publicó la revista Gente en el mismo número en que anunciaba el comienzo del Mundial de Fútbol.

Al otro día se puso lindo, porque quedamos pocos y nos acercamos más: de pronto, Andrés Cascioli, que estaba empezando con su revista Humor  y a quien recién conocía, me llevaba en su coche, allí supe de la entrañable e incesante cordialidad de Ferro, hasta había un dibujante francés que pasaba por ahí, Mechain, de quien nunca más supimos nada. En fin, fueron días de mucho compartir, de mucha amistad.

 Así lo vio Clarín en su edición del 30 de mayo

Me acuerdo también de una gira por los lugares históricos de Lobos: "aquí vivió Perón... allí mataron a Moreira... allá filmó Leonardo Favio una escena de su película..." ¡Quién me iba a decir que más de 30 años después yo iba a volver para mostrar lo que quizá empezó allí esa mañana: mi libro con la historieta de Juan Moreira! Recuerdo también una visita guiada a la laguna que caracteriza a la localidad, donde Broccoli lucía un imponente impermeable de cuero y Lucho Olivera deslizaba sus agudos comentarios.


A la noche,además de los que ya vimos: Geno Díaz, el editor Alfredo Scutti, Crist, Trillo, Dobal...

Son tantas las anécdotas, los recuerdos: Para mi fue la primera vez que la gente venía y me pedía un dibujito, ¡como a los famosos! Al comienzo no me animaba (siempre me costó dibujar en público), pero Torre Repiso me ofreció su espalda para que hiciera el primer dibujo, en la vereda y ahí empecé; luego me fui animando. En algún momento, levantaba la vista y veía una cola de gente esperando por mi dibujo, ¡era emocionante! Viéndome así acosado, Barreiro se me acerca y muy seriamente me dice: "Señor Massaroli, ¿puede venir un momento?" y me llevó a una sala vacía. Cuando le pregunté qué pasaba me aclaró que era para darme un respiro ¿Lo que él bien intencionado guionista no sabía era que yo estaba disfrutando a pleno el contacto con la gente! Pero esto último creo que ocurrió en el Segundo Encuentro... ¡después de tres décadas tendrán que disculparme que los recuerdos se me entreveren un poco!

 El número 617 de la revista 7 Días del 12 de abril de 1979 vió así el Segundo Encuentro


Finalmente la fiesta acabó y hubo que regresar. Unos cordiales  fans  nos llevaron a Buenos Aires a Prático, a Pergament y a mi en su auto, contentísimo de haber conocido a tantos dibujantes. Poco a poco empezó a funcionar el boca a boca, y los colegas que no se habían enterado o no les había parecido suficientemente interesante el evento, no podían creer lo que contábamos y empezaron, como todos nosotros, a hacer planes para el año siguiente, cuando se preveía ya el Segundo Encuentro.

 
 El número 12 de la revista Humor cuenta cómo lo pasó su gente en el segundo encuentro

Así fue que el segundo encuentro ya tuvo carácter multitudinario: ¡se calcula que más de 70 dibujantes se hicieron presentes! Todo fue como la primera vez y hasta mejor; éramos tantos que muchos de nosotros fuimos invitados a disfrutar de la hospitalidad de los Padres Palotinos, en cuyo convento pernoctamos. Esto dio lugar a una noche muy movida, donde no faltó un concierto de flauta dulce ni el trasnochado que no tuvo mejor idea que abrir un matafuegos y, al no poder cerrarlo, tirarlo por la ventana, lo que casi nos cuesta la expulsión en masa. 

1980. Desayunando con los Padres Palotinos: Tabaré, Sendra, Suar, un compañerito de IDA: Polanco, un joven Marinero Turco, Rep, Sasturain, Massaroli, Juaro, Navarro, Falugi, Caliva y Suárez

Saliendo del convento rumbo a los raviolones. Los mismos, más Rubén Galusso 

Así fue como nació mi personaje Orquídeo Maidana: Habiendo presentado una versión "realista" de la Milonga de Jacinto Chiclana de Borges en la exposición, la gente me pedía mi personaje y yo dibujaba a Jacinto Chiclana, parecido a Federico Luppi, muy serio, como tenía que ser; pero con el correr de la birome, cada vez más rápido, porque la cola era cada vez más larga, me fui soltando y sin querer, cada vez el guapo me fue saliendo más caricaturesco, más cómico. De pronto, viendo uno de esos dibujos, ¡se me prendió la lamparita!: "¿y por qué no convetirlo en un personaje humorístico?"... Orquídeo Maidana había nacido. Al volver a mi pueblo, Villa Ramallo, lo fui desarrollando, hasta que al fin se publicó en Caras y Caretas a partir de 1982. ¡Pero Lobos fue donde vio la luz por primera vez, directamente desde mi subconsciente !

 1980. A la mesa, con muy buenos amigos: el caricaturista Juaro, Eduardo Lago, y Enrique Meier

Alguna vez estuvimos en el boliche bailable, que si no me equivoco se llamaba Juan Moreira Discotheque,  disfrutando de un memorable duelo de cuentos cordobeses, donde al final el director de la revista Hortensia, Alberto Cognini terminó perdiendo el ómnibus por no poder resistir la tentación de contar uno más! ¡Y aquél entusiasta debate en que se sacaban chispas Cascioli atacando a la Editorial Columba y Morhain defendiéndola? ¿Y cuando dormimos en casas rodantes facilitadas por los vecinos, ya que no quedaban habitaciones en los hoteles? ¡Y cuando Szilagyi se encontró con un ex tanquista alemán de la Segunda Guerra Mundial, fanático de su historieta sobre la Luftwaffe? Cuesta recordar en cuál de los encuentros ocurrieron estas cosas y muchas más. Borgianamente, ahora todo vuelve a la memoria en un mismo plano temporal, ¡como si no hubiera habido un año de distancia entre cada encuentro!

 1980. Con tres queridos amigos: Lago, Rep, y Frank Szilagiy en la vereda de la Municipalidad, donde se realizaba la exposición de originales.

Finalmente, el Tercer Encuentro, similar a los anteriores, marcó el final de la serie, cuando ya todos los dibujantes considerábamos a Lobos como la Capital de la Historieta Argentina. Se realizó en 1980 y fue una pena que esa tradición no se haya continuado...

1979. Acá sí que estábamos todos! Parados: Garaycochea, Massaroli, Tomás Sanz, Maicas, Rivero, Mazzeo, García Durán, Villagrán, Sócrates, Canelo, Prático, Gómez Sierra, Casalla, Geno Díaz, Rep: abajo: Saichan, Trigo, Vogt, Seguí, Catón, Ferro, Cilencio, Álvarez Cao, Trillo, Fontanarrosa, Altuna, Villarreal...

¡...Hasta ahora!: Cuando el año pasado estuve en Lobos  presentando mi libro sobre Moreira, me lo comentaron y no lo podía creer: "¡Vuelve el Encuentro del Humor y la Historieta!" Parece ser que Altuna, quien vivió largos años allí, y el lobense Beto Benedetti, con el apoyo, como siempre, de todas las fuerzas vivas de la localidad, decidieron volver a las andadas y reeditar aquelllos gloriosos e inolvidables días de lápiz, tinta china y raviolones. ¡En buena hora! ¡Esta vez, la tercera no fue la vencida! Allí estaremos.


Las fotos del primer encuentro fueron tomadas por la familia Morhain; las del tercer encuentro, por Rubén Galusso. ¡Gracias, amigos!