miércoles, 30 de marzo de 2011

La vida de Manuel Dorrego en Historieta Patagónica

"Cielito y cielo nublado 
por la muerte de Dorrego, 
enlútense las provincias, 
lloren cantando este cielo."

 Francisco de Paula Castañeda
1829


Corría febrero de 1984. El gaucho Juan Moreira caía ante la bayoneta artera de Chirino en la anteúltima página del diario La Voz y la historieta se terminaba junto con su hazarosa vida. ¿Quién lo reemplazaría? la respuesta que me surgió nítidamente  fue: Manuel Dorrego, el coronel que no vaciló en estar del lado del pueblo; el que fue llamado "el padre de los Pobres" y que por desgracia terminó siendo recordado como "el mártir de Navarro".

Aunque parezca contradictorio, la figura de Dorrego se impuso a mi imaginación desde que escuché por primera vez el Romance de la Muerte de Juan Lavalle, el tremendo texto de Ernesto Sábato, dicho por él mismo entre los sones de la portentosa guitarra de Eduardo Falú. ¿Lo escuché primero o lo leí primero en Sobre Héroes y Tumbas? Ya no recuerdo exactamente, pero ha de haber sido entre 1973 y 1975. Uno se conmovía por el patético destino de Lavalle, héroe de la Independencia primero e instrumento ciego del Partido Unitario después, pero al mismo tiempo uno veía agigantarse la imagen del fusilado de Navarro, trágica víctima de una siniestra conspiración. ¿Quién había sido ese hombre cuya muerte produjo tanto remordimiento en el duro general que lo condenó y tanto dolor en el gauchaje?


Al acercarse la finalización de Juan Moreira, supe que había llegado el momento de contestar aquel interrogante. Me sumergí en su biografía escrita por Pavón Pereyra, en los fascículos de la vida de Juan Manuel de Rosas de Manuel Gálvez, volví a leer Los Caudillos, de Félix Luna,  y estos y otros autores me fueron revelando, a la par que la gesta de aquel prócer olvidado, la verdadera historia de nuesta Patria, mucho más sangrienta y conflictiva de lo que Billiken y la escuela nos habían contado. Dibujar la vida de Dorrego fue un proceso de aprendizaje: poco a poco se me fue revelando la magnitud de la lucha entre unitarios y federales que desangró al país por tanto tiempo y nos marcó para siempre.



 Así fue como a lo largo de 110 páginas, a razón de una por día, fui compartiendo con los lectores del diario mis descubrimientos sobre la vida y la muerte del coronel Manuel Dorrego, gobernador de la provincia de Buenos Aires, tipo alegre, desenfadado, llamado "El Loco" por sus enemigos, movedizo, aventurero, pero siempre preocupado por su Patria y su pueblo.  Creo que la cantidad de datos que iba encontrando conspiró contra la realización de una historieta "pura", es decir, de acción fluida y poco texto, como había sido la de Moreira. Pero tal vez esta historia había que contarla así; yo sentía que lo más imporante era contestar ampliamente aquella primera pregunta: ¿Quién fue Manuel Dorrego? Ojalá lo haya logrado. Ustedes dirán.


A partir del día de ayer, 29 de marzo, se publicará todos los martes en el blog Historieta Patagónica, cuya hospitalidad y buena predisposición por la difusión de mi obra agradezco profundamente.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Recordando aquellos Encuentros de Lobos, ahora que se viene el Cuarto Encuentro Nacional del Humor y la Historieta.

Todo empezó allá por 1978. Mayo. El Mundial a punto de empezar. "¿Un encuentro de dibujantes? ¿En Lobos? ¡Y dónde queda? Bueno... ¡Hay que ir!" Organizamos la expedición con Hernán Torre Repiso: él iba en su auto y nos llevaba al ilustrador Leandro Sesarego, al caricaturista Guevara y a mí.  Nos encontramos en Plaza Flores, el viernes a la mañana. Empezaba una aventura que hoy mismo, 33 años después, continúa. Estos recuerdos se me despiertan a raiz del nuevo Encuentro del Humor y la Historieta que está a punto de realizarse, el 8, 9 y 10 de abril, organizado por los mismos que impulsaron aquellos otros, ya legendarios: Horacio Altuna y su gran amigo lobense, Beto Benedetti.
Así lo contó Gente en su número 671 del 1° de junio del '78.

La primera vez éramos pocos. Eso fue lo bueno, porque nos permitió compartir más de cerca los tres días de incomparable cordialidad  con que nos recibieron los locales. Allí andábamos codo a codo con grandes como Ferro, Lucho Olivera, Caloi, Mandrafina, un Miguel Rep casi de pantalones cortos... Era caminar por las calles de Lobos y cruzarse con los hermanos Morhain, Macagno, Trigo, Pedro Seguí, verlo pasar a Barreiro siguiendo a las chicas de aquí para allá, a los Breccia perdiéndose entre las brumas de una esquina lejana como en una historieta de Mort Cinder, en fin... 
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Frente a la Municipalidad. Entre otros: Villagrán, Trigo, Olivera, Massaroli, Mario Morhain, Sanzol, Zanotto, Torre Repiso, Altuna, Enio, Rep, Seguí, Dobal, Guevara, Jorge Morhain, Sesarego, Enrique y Alberto Breccia, Cascioli.

Con las autoridades: Morhain, Heredia, Massaroli, Breccia, Prático, Ferro, Olivera, Barreiro, Zanotto, Dalfiume.

A la tardecita del viernes llegó la hora de la verdad: ¿me iba o me quedaba? Yo no estaba invitado, como muchos que simplemente habíamos ido a ver qué pasaba; por lo tanto no había alojamiento previsto. Mis compañeros de viaje deciden regresar a Buenos Aires y los despido, sintiéndome algo solo pero decidido a seguir hasta el final. Era la primera vez que yo asistía a un evento de esta clase y estaba fascinado por todo lo que pasaba. 


En la escalinata de la Municipalidad: Arriba: Cedrés, Rep, Pedrazzini, y Pergament; al medio: Caloi, Macagno, Rivero, Seguí, Altuna, Ferro, Prático, Trigo y Olivera; abajo:  Massaroli, Ibáñez, Marchionne, Mandrafina y Mechain.

Recuerdo vagamente de aquella noche una sobremesa con Rep, Carlos Barragán y chicas lobenses, una caminata por un camino de tierra que se internaba en el campo, las luces de un auto que se detiene y al fin la generosa hospitalidad de una familia local. Todo tenía sabor a aventura... como si fuera una historieta, ¿no?

La foto que publicó la revista Gente en el mismo número en que anunciaba el comienzo del Mundial de Fútbol.

Al otro día se puso lindo, porque quedamos pocos y nos acercamos más: de pronto, Andrés Cascioli, que estaba empezando con su revista Humor  y a quien recién conocía, me llevaba en su coche, allí supe de la entrañable e incesante cordialidad de Ferro, hasta había un dibujante francés que pasaba por ahí, Mechain, de quien nunca más supimos nada. En fin, fueron días de mucho compartir, de mucha amistad.

 Así lo vio Clarín en su edición del 30 de mayo

Me acuerdo también de una gira por los lugares históricos de Lobos: "aquí vivió Perón... allí mataron a Moreira... allá filmó Leonardo Favio una escena de su película..." ¡Quién me iba a decir que más de 30 años después yo iba a volver para mostrar lo que quizá empezó allí esa mañana: mi libro con la historieta de Juan Moreira! Recuerdo también una visita guiada a la laguna que caracteriza a la localidad, donde Broccoli lucía un imponente impermeable de cuero y Lucho Olivera deslizaba sus agudos comentarios.


A la noche,además de los que ya vimos: Geno Díaz, el editor Alfredo Scutti, Crist, Trillo, Dobal...

Son tantas las anécdotas, los recuerdos: Para mi fue la primera vez que la gente venía y me pedía un dibujito, ¡como a los famosos! Al comienzo no me animaba (siempre me costó dibujar en público), pero Torre Repiso me ofreció su espalda para que hiciera el primer dibujo, en la vereda y ahí empecé; luego me fui animando. En algún momento, levantaba la vista y veía una cola de gente esperando por mi dibujo, ¡era emocionante! Viéndome así acosado, Barreiro se me acerca y muy seriamente me dice: "Señor Massaroli, ¿puede venir un momento?" y me llevó a una sala vacía. Cuando le pregunté qué pasaba me aclaró que era para darme un respiro ¿Lo que él bien intencionado guionista no sabía era que yo estaba disfrutando a pleno el contacto con la gente! Pero esto último creo que ocurrió en el Segundo Encuentro... ¡después de tres décadas tendrán que disculparme que los recuerdos se me entreveren un poco!

 El número 617 de la revista 7 Días del 12 de abril de 1979 vió así el Segundo Encuentro


Finalmente la fiesta acabó y hubo que regresar. Unos cordiales  fans  nos llevaron a Buenos Aires a Prático, a Pergament y a mi en su auto, contentísimo de haber conocido a tantos dibujantes. Poco a poco empezó a funcionar el boca a boca, y los colegas que no se habían enterado o no les había parecido suficientemente interesante el evento, no podían creer lo que contábamos y empezaron, como todos nosotros, a hacer planes para el año siguiente, cuando se preveía ya el Segundo Encuentro.

 
 El número 12 de la revista Humor cuenta cómo lo pasó su gente en el segundo encuentro

Así fue que el segundo encuentro ya tuvo carácter multitudinario: ¡se calcula que más de 70 dibujantes se hicieron presentes! Todo fue como la primera vez y hasta mejor; éramos tantos que muchos de nosotros fuimos invitados a disfrutar de la hospitalidad de los Padres Palotinos, en cuyo convento pernoctamos. Esto dio lugar a una noche muy movida, donde no faltó un concierto de flauta dulce ni el trasnochado que no tuvo mejor idea que abrir un matafuegos y, al no poder cerrarlo, tirarlo por la ventana, lo que casi nos cuesta la expulsión en masa. 

1980. Desayunando con los Padres Palotinos: Tabaré, Sendra, Suar, un compañerito de IDA: Polanco, un joven Marinero Turco, Rep, Sasturain, Massaroli, Juaro, Navarro, Falugi, Caliva y Suárez

Saliendo del convento rumbo a los raviolones. Los mismos, más Rubén Galusso 

Así fue como nació mi personaje Orquídeo Maidana: Habiendo presentado una versión "realista" de la Milonga de Jacinto Chiclana de Borges en la exposición, la gente me pedía mi personaje y yo dibujaba a Jacinto Chiclana, parecido a Federico Luppi, muy serio, como tenía que ser; pero con el correr de la birome, cada vez más rápido, porque la cola era cada vez más larga, me fui soltando y sin querer, cada vez el guapo me fue saliendo más caricaturesco, más cómico. De pronto, viendo uno de esos dibujos, ¡se me prendió la lamparita!: "¿y por qué no convetirlo en un personaje humorístico?"... Orquídeo Maidana había nacido. Al volver a mi pueblo, Villa Ramallo, lo fui desarrollando, hasta que al fin se publicó en Caras y Caretas a partir de 1982. ¡Pero Lobos fue donde vio la luz por primera vez, directamente desde mi subconsciente !

 1980. A la mesa, con muy buenos amigos: el caricaturista Juaro, Eduardo Lago, y Enrique Meier

Alguna vez estuvimos en el boliche bailable, que si no me equivoco se llamaba Juan Moreira Discotheque,  disfrutando de un memorable duelo de cuentos cordobeses, donde al final el director de la revista Hortensia, Alberto Cognini terminó perdiendo el ómnibus por no poder resistir la tentación de contar uno más! ¡Y aquél entusiasta debate en que se sacaban chispas Cascioli atacando a la Editorial Columba y Morhain defendiéndola? ¿Y cuando dormimos en casas rodantes facilitadas por los vecinos, ya que no quedaban habitaciones en los hoteles? ¡Y cuando Szilagyi se encontró con un ex tanquista alemán de la Segunda Guerra Mundial, fanático de su historieta sobre la Luftwaffe? Cuesta recordar en cuál de los encuentros ocurrieron estas cosas y muchas más. Borgianamente, ahora todo vuelve a la memoria en un mismo plano temporal, ¡como si no hubiera habido un año de distancia entre cada encuentro!

 1980. Con tres queridos amigos: Lago, Rep, y Frank Szilagiy en la vereda de la Municipalidad, donde se realizaba la exposición de originales.

Finalmente, el Tercer Encuentro, similar a los anteriores, marcó el final de la serie, cuando ya todos los dibujantes considerábamos a Lobos como la Capital de la Historieta Argentina. Se realizó en 1980 y fue una pena que esa tradición no se haya continuado...

1979. Acá sí que estábamos todos! Parados: Garaycochea, Massaroli, Tomás Sanz, Maicas, Rivero, Mazzeo, García Durán, Villagrán, Sócrates, Canelo, Prático, Gómez Sierra, Casalla, Geno Díaz, Rep: abajo: Saichan, Trigo, Vogt, Seguí, Catón, Ferro, Cilencio, Álvarez Cao, Trillo, Fontanarrosa, Altuna, Villarreal...

¡...Hasta ahora!: Cuando el año pasado estuve en Lobos  presentando mi libro sobre Moreira, me lo comentaron y no lo podía creer: "¡Vuelve el Encuentro del Humor y la Historieta!" Parece ser que Altuna, quien vivió largos años allí, y el lobense Beto Benedetti, con el apoyo, como siempre, de todas las fuerzas vivas de la localidad, decidieron volver a las andadas y reeditar aquelllos gloriosos e inolvidables días de lápiz, tinta china y raviolones. ¡En buena hora! ¡Esta vez, la tercera no fue la vencida! Allí estaremos.


Las fotos del primer encuentro fueron tomadas por la familia Morhain; las del tercer encuentro, por Rubén Galusso. ¡Gracias, amigos!


jueves, 17 de marzo de 2011

¡Adiós, campeón! (al MAESTRO Ferro con cariño)


Era su saludo habitual: "¡Que hacés, campeón!" Te hacía sentir bien inmediatamente; como sus dibujos, geniales, capaces de hacerte estallar en carcajadas sin necesidad de leer el chiste. Un estilo único, imposible de repetir.
 Ferro en Lobos, 1978

La primera vez que lo vi fue en en la editorial Dante Quinterno, de rigurosa corbata, bigote y sus típicos anteojos, donde ya desplegaba esa jovialidad contagiosa que lo caracterizaba. A fines de los ´70 compartimos el viaje en tren hasta Lobos, donde se realizaba uno de aquellos legendarios Encuentros del Humor y la Historieta. A partir de allí, nunca dejó de reconocerme y saludarme cordialmente aunque hubieran pasado años sin vernos. ¡Imagínáte lo que eso significaba para mi, que me devoraba las aventuras de Langostino cuando chico!

Tapa de 2 Campeones, revista que recopilaba historietas de Langostino y el Gnomo Pimentón publicadas antes en Patoruzito.

 ¿Hace falta que diga que Langostino es uno de los más geniales personajes argentinos de historieta? Creo que no, que todos los que lo leímos, los que disfrutamos leyendo a El Fantasma Benito, Chapaleo, Pandora, Tara-Service, Bólido, Pampa Salvaje y tantas otras de sus creaciones le debemos las risas más puras de nuestra infancia.

En 2004 tuve la suerte de poder participar en el homenaje que se le realizó en la Universidad de Palermo, con la exhibición de la primera historieta de Langostino, vuelta a dibujar por más de 300 dibujantes, a razón de un cuadrito cada uno. Fue una de las últimas veces que lo vi a don Eduardo, ya mayorcito pero con un humor y alegría de vivir envidiables.

Inolvidable trofeo de la Bienal Internacional de Córdoba, 1979: un Langostino de la mismísima mano del Maestro.

Dice la crónica que usted se nos fue el 4 de marzo por la madrugada, a los 93 años. Pero no, usted no se va, querido Ferro, glorioso campeón del talento, la amistad y el buen humor, usted se nos queda acá, en el corazón. Para siempre.

domingo, 13 de marzo de 2011

Dos lindas entrevistas.

Con pocos días de diferencia subieron a internet dos entrevistas, las dos primeras del año, distintas en la manera de realizarse pero igualadas en el genuino interés, la calidez y la amistad que aportaron los entrevistadores. La primera en aparecer fue en realidad la segunda, ya que sólo pocos días antes habíamos charlado largo rato, telefónicamente, con Sinda Miranda, la poetisa argentina residente en Asturias: la grabación subió al aire, notoriamente mejorada con las voces de Charles Aznavour, Jorge Luis Borges y la misma Sinda. recitando admirablemente un poema de Borges sobre Edgar Allan Poe, otro de mis ídolos. Así que... ¡cartón lleno!  

Así lo anunciaba Sinda en su blog: 

Mimos para el Alma

Promoviendo las Obras de Poetas y Poetisas que tienen algo que decir. 

"La Poesía nunca está sola. Ella necesita fundirse en un lienzo, adquirir miles de formas, reflejarse en un espejo natural, vestirse de colores y de aromas. Ser... el sonido de una kalimba, las notas musicales de una flauta, los dedos que sostienen este lápiz, las manos que acarician la guitarra..."

Emisión 89 - Entrevista al historietista José Massaroli

"Siempre rajar es mejor, una huida nunca es vana..." 
Orquídeo Maidana

Porque entre la Poesía, el sonido y la Imagen; hay un punto de fusión mágico que solo puede comprenderse cuando uno está rodeado de poetas, músicos, fotógrafos y artistas plásticos; que se reúnen para compartir: una filosofía de vida, que va mucho más allá de las letras y del arte... es necesario introducirnos al mundo de uno de ellos. Y esta noche, lo haremos de la mano del historietista ramallense, José Massaroli, creador de Orquídeo Maidana, un personaje suyo, inspirado en la "Milonga de Jacinto Chiclana" de Jorge Luis Borges. Junto a él descubriremos como ha sido su vida como historietista, desde el inicio hasta el presente. Hablaremos sobre Martín Fierro y Juan Moreira. Su amistad con el Pato Donald, los Picapiedras, Hijitos y Largirucho. El Estudio Géminis: una hermandad para dibujantes.
Oir la entrevista completa

Ver la nota completa en el blog Mimos Para el Alma 


Unos días más tarde, La Duendes...
...sube a su blog una entrevista que me hiciera Alejandro Aguado vía correo electrónico, un tiempo atrás. La idea original era actualizar la entrevista anterior que se realizó hace un año y medio cuasndo recién nos conocimos. La extensión del resultado hizo que se considerara oportuno una publicación independiente. Aquí se tratan todos los temas que surgieron a raiz de mi relación con La Duendes, que comenzaron justamente cuando se efectuó la primera nota.

 Ver la nota completa en La Duendes

martes, 1 de marzo de 2011

Historietas que la vida me dejó...

Hay historietas que me han acompañado toda la vida. Viejas, amarillentas y gastadas, algunas a punto de desintegrarse, siguen estando ahí, en un rincón de mi estudio. Olvidadas a veces por años, en el momento menos pensado me las encuentro y no puedo evitar dejar todo y quedarme mirándolas, leyéndolas de nuevo, descubriéndolas por enésima vez, comprendiendo que son ya parte de mí; para siempre.

Por eso, hoy que gracias a la técnica se puede, quiero compartir con todos ustedes, amigos que transitan el espacio virtual, mes a mes, estas queridas historietas que, para mí, son sin duda, IMBORRABLES.



Para empezar, El Capitán Maldito, una creación de Héctor G. Oesterheld y el dibujante italiano Dino Battaglia: el único capítulo del Capitán Caribe que he leído; y no creo que ningún otro lo supere. Siempre me conmovió profundamente el guión, capaz de dejarnos pensando en muchas cosas, y el tremendo clima que le dan los dibujos y el genial claroscuro de Battaglia.  

Una Obra Maestra, publicada en un Super Misterix de comienzos de los 60, del que no me queda ni la tapa ni la fecha. Si alguien puede aportar esos elementos... ¡bienvenido!