lunes, 31 de julio de 2017

Nikol, la serie perdida

Durante casi todo el año 1987, hace treinta años, en el estudio de Jaime Díaz lo pasamos dibujando Pitufos. Por eso, cuando empezaron a escasear las películas enviadas desde Hanna-Barbera para que les hiciéramos los layouts, sentimos que llegaba el tiempo de las vacaciones. No fue así, sin embargo.



Alguna vez el maestro de animadores Néstor Córdoba y Oscar Deplats habían pasado por el estudio Géminis, que yo frecuentaba tras haber sido socio durante cinco años, comentando que tenían un proyecto, y que nos tendrían en cuenta. Eso ocurrió a fines de 1987. Se trataba de dar vida a Nikol, un personaje creado por el empresario Claudio Díaz ( no era pariente de Jaime). Cuando me quise acordar, yo ya estaba formando parte del equipo creativo, es decir, trabajando junto a Córdoba y Desplats en la creación de los personajes y el desarrollo del storyboard para un episodio inicial de media hora, al que deber+ian seguir muchos más si el proyecto caminaba. Este producto sería totalmente nacional.

Página de story bocetada por Córdoba y pasada en limpio por Massaroli


Poco después vi llegar al estudio de la avenida Belgrano a Carlos Meglia y Horacio Dominguez, quienes se dedicaron al desarrollo de los fondos. Cuando se empezó a animar la pellícula, llegaron mi viejo conocido, el gran ilustrador Leandro Sesarego, mis compañeros de Géminis Ramón Gil y Gaspar González, y muchos de mis compañeros de Jaime Diaz, quien se sorprendió de comprobar que le hhabía salido una empresa rival, pero dado que en ese momnneto no tenía casi trabajo para dar, lo tomó con filosofía.


Una de las tareas más gratificantes que desarrollé fue colaborar en la creación de personajes. El más "mío" es el pterodáctilo de la derecha, del que ya ni recuerdo el nombre



Los bocetos que aquí se ven han "sobrevivido" durante todo este tiempo en mis archivos. 

Plantilla comparativa de modelos de los personajes de Nikol, la serie perdida

Lamentablemente, tanto esfuerzo no dio los frutos esperados, y la película no encontró compradores ni en la televisión local ni en el extranjero. Poco a poco fue quedando en el olvido. Alguna vez se la vio en canales de cable, creo. Pero este año, al cumplirse tres décadas de aquella linda aventura, me siento impulsado a recordarla, con algo de nostalgia y mucho de agradecimiento a los que confiaron en mi para participar de lo que al final fue un sueño más, lo que para un dibujante no es poco.