lunes, 10 de junio de 2019

LA HISTORIETA HISTÓRICA Y GAUCHESCA en la revista digital DeUna Folklore

LA HISTORIETA HISTÓRICA Y GAUCHESCA
(2a parte) José Massaroli

El 24 de Mayo apareció el N°6 de esta excelente publicación digital del Instituto de investigaciones en Folklore y Artes Popilares (Área Transdepartamental de Folklore, Universidad Nacional de las Artes), que trae, entre una notable cantidad de notas de indudable interés para la cultura nacional, la segunda parte de mi estudio sobre la evolución de la Historieta Históirica y Gauchesca en la Argentina. He aquí el comienzo de la nota: 

Héctor Germán Oesterheld venía escribiendo guiones para la editorial Abril, donde había creado personajes de enorme éxito, como Bull Rockett y el sargento Kirk. En cuanto a este último, la intención original de Oesterheld era crear un desertor del ejército de línea en la pampa argentina, a la manera de Cruz en el Martín Fierro, pero el editor propuso que fuera un desertor del ejército yanqui −que se había dedicado a exterminar al aborigen con la misma saña que el nuestro−, cuya imagen se había impuesto en el mundo como la de “los buenos” por el poder económico de la industria cultural norteamericana. Así se escribía la historia.

El guionista que cambió la historia

En 1957, en busca de una mayor libertad creativa, Oesterheld decide fundar su propia editorial; llama a los mejores dibujantes, Pratt, Breccia, Del Castillo, Roume, Solano López, y suma al ilustrador Pablo Pereyra como jefe de arte; éste crea el célebre logo de la editorial Frontera, con un indio pampa oteando el horizonte parado sobre el lomo de su caballo. 

   Muchísimos personajes e historias unitarias fueron saliendo de la inagotable pluma de este genio creador que dotó a la historieta de la madurez y humanismo de que adolecía hasta el momento. “El Eternauta” sería su mayor logro, considerado como la obra cumbre de la historieta argentina, donde se percibe la sombra ominosa del golpe militar que derrocó al peronismo en 1955. Entre sus trabajos más representativos, podemos citar “Lucky Piedras” (firmando con el seudónimo C. de la Vega), dibujada por Carlos Cruz, en Hora Cero Semanal en 1957; “Patria Vieja”, con dibujos de Carlos Roume, en 1958, continuada en 1960 por Juan Arancio, del cual derivó “Nahuel Barros”, igualmente dibujado por Roume, para editorial Frontera. También de ambos autores, “Pichi”, las aventuras de un perrito de la pampa, en Frontera Extra; todos trabajos memorables, no sólo por los guiones sino por el pincel de Roume, un extraordinario ilustrador; y “Santos Bravo”, de Juan Arancio, publicada en 1960 en Hora Cero Extra

   En una nota para la revista Dibujantes, contando cómo creaba sus personajes, Oesterheld hablaba de la necesidad de contar con héroes propios, “de acá”: “Patria Vieja nació del deseo largamente acariciado, y que nunca había podido realizar, de hacer una gran historieta con nuestro pasado; siempre creí que lo nuestro puede ser por lo menos tan aventuroso como lo exótico. Aquí también el dibujante, Roume, sabe agregar lo suyo; pone alma en el dibujo, y la historieta toda cobra una humanidad que desde ya obliga y espolea al autor. La misma inclinación a lo nuestro originó el Rolo, Joe Zonda y Lucky Piedras; nacieron de un deseo de ver a personajes de aquí viviendo aventuras fuertes, serias o alegres. ¿Acaso el vigor, la alegría aventurera, son sólo patrimonio sajón?” (Trillo y Saccomanno, 1980: 125).



Agradeciendo, como siempre, la generosidad del historiador Hugo Chumbita, director de DeUna Fo9lklore, al ofrecerme espacio en esta revista de colección, los invito a leer la nota completa (¡y toda la revista!) en:

lunes, 3 de junio de 2019

Con Martha Barnes y Juan Moreira en la Muestra Homenaje a la Historieta Argentina de La Bancaria

El 13 de Mayo, fui invitado a un simpático reconocimiento a Martha Barnes en la Muestra Homenaje a la Historieta Argentina, en el local de La Bancaria, Sarmiento 337, que se había inaugurado de puertas adentro el 27 de Junio de 2018.



La Lic. Camila Reveco, editora, junto a su colaboradora Betsabé Stay

Se presentó en esta ocasión el N° 3 de la revista Ophelia, de excepcional calidad, editada por la gente de La Bancaria de Mendoza, cuyo Secretario de Cultura, Daniel Flores, no pudo asistir pero supervisó todo desde la provincia cuyana.

La Lic. Camila Reveco, editora, junto a su colaboradora Betsabé Stay, protagonizaron el acto, cuya culminación fue la ntrega a Martha Barnes de un hermoso afiche creado por Flores, testimonio a la valiosísima y extensa carrera de quien es sin duda "la primera dama de la historieta argentina".


Martha con la artista Susana Delgado, cuyas obras integran parte del N° 3 de la revista Ophelia





Nuestro colega y amigo Cristián Mallea también asistió al evento.




Momento en que Martha recibe el reconocimiento largamente merecido a su impresionante trayectoria artística



Daniel Flores, en Mendoza, con el hermoso afiche que muestra a una joven y bella Martha, y que viajaría luego a Buenos Aires para serle entregado personalmente


Sabía de la muestra que se había inaugurado el año anterior en este amplio y moderno espacio, pero recién al recorrerla, pude apreciar su dimensión extraordinaria que salta a la vista: grandes ampliaciones de los más umportantes hisorietistas nacionales, historietas completas en reproducciones perfectamente legibles, textos que expanden el conocimiento de estas obras que caracterizan una de las más poderosas escuelas de historieta del mundo...



Después de lo dicho, será difícil evitar la acusación de inmodestia, pero el hecho es que entre tantoas joyas del dibujo argentino apareciera una ampliación de mi Juan Moreira, como apareció en la tapa del libro de La Duendes en 2010. !Sólo puedo expresar aquí un emocionado agradecimiento por semejante distinción!
Pasemos a ver la muestra:

Un texto de Ramón Columba abre la muestra




Casalla

Rapela

Zaffino


Spadari

Un guión de Jorge Morahín, cosa rara de ver en una muestra de historieta


Barocelli

Burdizio

lunes, 27 de mayo de 2019

La gran Bienal Internacional de Historieta de Córdoba, 1979, 40 años despuéss

Fue el 25 de Mayo de 1979. Tal vez la bienal de historieta más grande de todos los tiempos, estaba abriéndose en la ciudad de Córdoba. Allí estuvimos, con algunos años menos; 40, precisamente.


¡Una constelación de grandes maestros nunca antes reunida bajo estos cielos criollos!

Estas bienales se realizaban en el Museo Genaro Pérez y contaban con la organización de los más destacados humoristas y gente del medio.
La primera bienal en Córdoba (25 de Mayo al 17 de Junio de 1979), fue la cuarta en Argentina, ya que se habían realizado otras en Buenos Aires.

La comisión Honoraria permanente estaba compuesta por: Benito Quinquela Martín, Vicente Forte, Ernesto Farina, Jacobo Feldman, Alberto Cognini, Lino Palacio, Dr. Raúl Matera, Quino, Garaycochea, Dr. Antonio Salomón, Norberto Firpo, Abel Barrionuevo, José Félix Feldman, Hermenegildo Sábat, Dr. Juan Carlos Vega, Landrú y Alberto Breccia.

El director de la Bienal fue el Dr. Antonio Salomón. El Comité Ejecutivo estaba compuesto por José Félix Feldman, Alberto Cognini y Dr. Antonio Salomón.
El Comité de selección era de lujo, Alberto Breccia, José Luis Salinas, Eduardo Ferro y Andrés Cascioli. Como colaboradores figuraban los nombres de Alejandro Orosz, Antonio Presa, Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno, Oscar Steimberg, Jorge B. Rivera, Juan Zanotto, Alfio Caponcelli, Nucky Reid y Manolo Peirotti. 
El comité de Honor: Oski, Landrú, Mordillo, Lino Palacio, Sábat, Víctor de la Fuente, Jean Giraud, Hugo Pratt, Dino Battaglia, Saúl Steimberg y Quino

La revista 7 Días publicó días después una nota en la que quiso la casualidad que apareciera yo, junto a dos enormes artistas que han guiado mi vida en la historieta: Pablo Pereyra y Hugo Pratt.


Un par de días antes, por la madrugada, el tren se detenía en la estación de Villa Ramallo. Allí subí yo, sabiendo que a bordo venía un contingente de colegas y amigos, todos rumbo al mítico encuentro. A poco andar me encontré con un guionista muy bien acompañado; como tres son multitud, seguí andando, y más allá aparecieron los compañeros de la ADA (Asociación de Dibujantes): su presidente, Leandro Sesarego, Manuel Cativa, un muy joven Miguel Repiso, y otros. Se nos reunió al rato el novel guionista Ricardo Ferrari, con quien entablamos una tremebunda partida de ajedrez para matar el tiempo. ¿La verdad? No recuerdo quién ganó.

Hojeando el impresionante catálogo de la Bienal, casi una enciclopedia

Una vez desembarcados en la estación de La Docta, caminamos rumbo a lugar donde se hacía la Bienal. Una chica cordobesa, Marcela, intrigada por aquel extraño grupo de "porteños" que deambulaba por las calles, nos interrogó y al ver que se trataba de artistas ya no se separó de nosotros. Le gustaba mucho la historieta.



Costó conseguir alojamiento. Alberto Cognini estaba desbordado por la gran concurrencia de dibujantes, y corríamos el riesgo de no tener dónde parar. Finalmente, ante la insistencia de Sesarego,  logró conseguirmos una habitación en un hotel que compartimos todos los de ADA.

Ambos estaban fallecidos al momento de la muestra: Moliterni, hacía tiempo, y Oesterheld, seguimos sin saber la fecha exacta, pero segurament en 1978, a manos de la criminal Dictadura Militar que gobernaba el país.

Rumbo al lugar de la muestra, nos encontramos con Arturo del Castillo, quien no vaciló en trabar conversación con nosotros, demostrando una sencillez y camaradería que fue la característica más abundante entre los grandes maestros allí presentes. De la inauguración, recuerdo más que nada la extraña distinción que le otorgaron a la editorial Columba, que más pareció una reprimenda, motivando el enrojecimiento del rostro del inefable Antonio Presa, su jefe de arte, y la airada reacción de los hermanos Villagrán y el guionista Robin Wood.



A la noche, participamos de una gran velada que originalmente estaba destinada sólo a los invitados internacionales, pero que ante el clamor de todos nosotros, muchos, nos fueron dejando entrar de a poco. Adentro, el lujo y los manjares impresionaban. Hermosas mujeres que parecían muy interesadas por conocer el mundo de la historieta trababan conversación con los artistas, más no se podía pédir. Todo esto transcurría en plena dictadura militar, y, evidentemente, las autoridades habían tomado esta Bienal como una oportunidad de mejorar su imagen en el exterior. No tuvieron tanta suerte, sin embargo, ya que Hugo Pratt y otros inquirieron vivamente por el paradero de Héctor Germán Oesterheld, quien ya llevaba dos años desaparecido. Años despúés nos enteraríamos de que para ese tiempo ya lo habían asesinado.



En la peatonal uno de esos días me crucé con Alberto Caliva, quien todavía residía en Córdoba; tiempo después se mudaria a la capítal y más tarde se  agregaría al estudio Géminis donde compartimos años de camaradería.
 Hubo muchos momentos irrepetibles que se me confunden en la memoria: una visita a la Colonia Caroya, donde no se escatimáron ni el vino ni los célebres fiambres de la región. Víctor De la Fuente interviniendo en mi defensa ante la agresión de un guionista desubicado (el mismo del tren); compartir un viaje en colectivo con maestros a los que uno nunca se imaginaría en un transporte público,



O un altercado con Hugo Pratt en un almuerzo, donde Repiso y yo entablamos una charla con la chica que acompañaba al Tano desde Italia (seguramente el modelo de Pandora, dado su parecido con ella), cosa que no pareció agradarle al Tano, que se acercó a nuestra mesa y hablándole bruscamente en italiano se la llevó "como a chicharra de un ala". Al rato, sin embargo, me dibujaba un Corto Maltés que más abajo se puede ver. Presa presentándome a Joe Kubert en el lugar donde cenábamos, Cascioli declarando que yo, con la melena y barba que lucía por ese entonces, "debería dibujar como Moebius, por lo menos", a lo que contesté que prefería al Giraud de Blueberry, para desconcierto del director de la revista Humor; o Robin Wood canturreando "Jesus Christ, Jesus Christ" cada vez une nos cruzábamos.

Una muestra del clima de represión que se vivía, tal vez insensiblemente, pero siempre presente. Cada uno de los ejemplares del catálogo traía los genitales de un dibujo de Corben desprolijamente tachados con birome. 

O Enrique Meier, quejándose como siempre, Solano López dibujándome un Bull Rockett mientras miraba de reojo a las lindas cordobesas que desfilaban a nuestro alrededor.  Cenar con Marcela, y en las mesas cercanas tener a Moebius, Salinas, De la Fuente, Kubert, Moliterni (el francés)... En fin, todo era nuevo y maravilloso para mí; viví esos días en un estado de ensoñación, diría, todo parecía natural y al mismo tiempo fantástico. Caminar junto a Pratt y no saber qué decirle, verlo retando a Cilencio, que tenía una voz alta y aguda: "Ma' si ío non te grito, por qué me gritás vos a mí!", ver en una mesa a mis tres ídolos: Pereyra, Breccia y Pratt charlando como los viejos amigos que eran y poder acercarme a pedirles un dibujo como si nada, en fin,..

Del archivo de Gerardo Canelo, como las fotos que siguen

 Breccia y Moebius, nada más que decir

Carlos Casalla, Canelo, De la Fuente, Altuna y Mandrafina

Todo pasa, y esos días pasaron rápido; pero además de tantos recuerdos imborrables, me quedó el impresionante catálogo de la muestra, lleno de maravillosos dibujos de los "monstruos" que pude abordar, y que guardaré por siempre como un tesoro inapreciable. Hélos aquí: