viernes, 5 de agosto de 2022

José Massaroli, Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires

 Fue en 2019, cuando a iniciativa del hoy responsable del Área de Cultura de la Comuna 7, Julián Cappa, y la legisladora (hoy diputada) Paula Penacca, la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires tuvo la generosidad  de declararme nada menos que Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en reconocimiento a una obra en el terreno de la historieta histórica y gauchesca, principalmente, a la que he dedicado buena parte de mi vida.

Vinieron las elecciones y luego la pandemia, de modo que la ceremonia de entrega del diploma fue quedando en suspenso, hasta que hace poco el incansable Julián volvió a la carga junto al legislador Juan Modarelli, y al fin hay fecha para la entrega del diploma y este evento que me llena de orgullo y que constituye un gran honor para mí: se realizará en el Salón San Martín de la Legislatura porteña, el viernes 12 a las 13 horas. 

Están todos invitados a acompañarme en lo que sin duda será un lindísimo momento, un emocionante reencuentro con los amigos de siempre, con todos los que apoyaron mi carrera a lo largo del tiempo y que hicieron posible esto que está por ocurrir. 

Es importante la puntualidad ya que el evento comienza a las 13 en punto. 

Página del evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/744927979901664

¡Los esperamos!


PROYECTO DE DECLARACIÓN

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declara Personalidad Destacada de la Cultura de nuestra Ciudad al historietista José Massaroli.

FUNDAMENTOS

Señor Presidente:

José Massaroli nació en Ramallo, Provincia de Buenos Aires, el 30 de Septiembre de 1952.

Pasó a residir en nuestra querida Ciudad de Buenos Aires hace ya casi 50 años, y hace unos 40 que lo hace en el barrio de Flores, que conforma lo que hoy es la Comuna 7.

José estudió dibujo en el Ida (Instituto de Arte) con Pablo Pereyra, Ángel Borisoff y Narciso Bayón y a partir de 1973 comienza a dibujar todo tipo de historietas, ya que ingresa en Producciones García Ferré como miembro de los equipos de las revistas Aventuras de Hijitus y Desventuras de Larguirucho.

Luego, colaboró con Lito Fernández, con quien trabajó en series como Precinto 56, Dennis Martin, Haakon, con guiones de H. G. Oesterheld y Robin Wood. Desde 1975, dibujó historias realistas para las editoriales Columba, Record, Universo (Italia) y DC Thomson (Reino Unido).

Sin embargo, lo que constituye su especificidad y le da un valor importante a su obra es el hecho de que ha desarrollado numerosas biografías de personajes historicos en forma de novela gráfica. Así lo hizo con Juan Moreira, Manuel Dorrego, Facundo Quiroga, Chacho Peñaloza. El denominador común es que se trata de personajes del Siglo XIX, casi todos ellos constituyentes de nuestro ser nacional, y luchadores por la Soberanía de nuestra Patria, tema vigente si los hay, cuando aún no hemos, por ejemplo, logrado recuperar las Islas Malvinas.

En este sentido la obra de Massaroli logra visibilizar una etapa de la historia de la conformación de nuestro Estado nación que no siempre aparece en el panorama cultural actual, y además a través del formato de la historieta, la saca de los ámbitos estrictamente académicos. En este sentido, tiene también un libro de historietas dedicado a La Guerra del Paraná, que incluye un capítulo dedicado a la gran gesta que constituyó la batalla de la Vuelta de Obligado en 1845.

Sus obras se han publicado a través de varias editoriales de la Argentina, Reino Unido, Holanda y demás países.

Por todo lo expuesto, es que solicito la aprobación del presente Proyecto.



martes, 26 de julio de 2022

Raíces y Brotes de la Historieta Gauchesca y una frase memorable

 José María Gutiérrez es el autor de la excelente nota histórica titulada Raíces y Brotes de la Historieta Gauchesca, que en forma parcial copiamos más abajo. Allí, en una nota al pie, se menciona nuestra obra ¡¡Juan Moreira!!, al recordar la frase que le oí decir al gran Carlos Casalla alguna vez: "No quiero ser el último que dibuje gauchos", y que a partir de ahí tomé como un mandato irrenunciable.

Esta nota integra el imprescindible catálogo de la muestra El Mito Gaucho, inaugurada en la Biblioteca Nacional en 2021, de la cual tuvimos noticia hace muy poco, cuando Gutiérrez tuvo la amabilidad de acercarme el lujoso catálogo.¡ Nuestro agradecimiento más sincero al amigo que tanto hace por la historieta argentina desde su puesto en la Biblioteca!

"...en nuestro país como un ejemplar autóctono que habilita, entre otras cosas, el camino  para  la  creación  de  una  historieta  ya  clara-mente gauchesca.Así, Cirilo  el  Audaz  (Enrique  Rapela,  La  Razón, 1939)  se  presenta  como  una  tira  de  aventuras  gauchescas. En el marco de la denominada Edad de Oro de  la  historieta  argentina,  la  gauchesca  se  erige  con  la serie de Rapela en una respuesta local a las series de cowboys  que  proliferan  masivamente  en  revistas  específicas  de  una  industria  millonaria,  como  una  reacción  o  alternativa  sostenida  por  algunos  autores  formados en corrientes de pensamiento de reafirmación  nacional.  Esta  línea  acompaña  en  los  cuarenta  un  proyecto  de  sustitución  de  importaciones  en  el  campo de los artículos de prensa, donde la historieta era también una evidente cuña para la apertura de los medios locales a la penetración por parte de agencias internacionales.  

No  es  caprichoso  contextualizar:  el  semanario Patoruzito  sale  a  la  calle  en  el  inflexivo  1945. En su índice publica Lanza seca y Fierro a fierro de Raúl Roux, series que preceden a la publicación, a partir de 1950 en Mundo Argentino, de la obra central de este autor: Cuentos de fogón, donde abandona toda intención  ficcional  para  dedicarse  directamente  a  la  divulgación  histórica.  “Es  verdaderamente  lamenta-ble que el cine, la radio y la historieta, los tres medios de difusión más populares en estos tiempos, busquen sus  temas  en  los  ya  estragados  y  manoseados  temas  foráneos, o realicen imitaciones, cuando los nuestros permanecen  en  la  virginidad  más  pura  esperando  que  el  buen  gusto  y  el  patriotismo  hagan  que  nos  acordemos  de  ellos”,  manifestará  Roux  en  la  revista  Dibujantes en 1953.

Y aunque la suplantación no se concretara, la historieta argentina producirá otro fenómeno, de carácter creativo, cuando un proyecto del género gauchesco sea rechazado por la editorial Abril y su guionista, Héctor Raúl  Roux,  viñeta  para  el  episodio  “Juan  Moreira”  de  Cuentos  de  Fogón,  ca.  1950.  Tinta  sobre  papel,  15  x  18  cm.  Archivo  de  Historieta  y  Humor  Gráfico  Argentinos, BNMM.Germán   Oesterheld,   lo   derive  al  ámbito  de  los  westerns.   Con   Sargento Kirk  (1953)  se  anuda  un  vínculo en nuestra historieta,  que  dará  aventuras  del   Lejano   Oeste   más   hondas  que  las  propias  producciones  estadouni-denses. Ilustra ese vínculo el  hecho  de  que  artis-tas  como  Juan  Arancio,  Carlos  Roume  o  Carlos  Casalla  hayan  producido  cómoda  y  hasta  simul-táneamente     historietas     gauchescas  y  de  cowboys, como si no existiera entre ellas   una   diferencia   de   género  sino  de  modos  y  de ambientación.La serie de Oesterheld y Pratt propicia dos obras gauchescas: El cabo Sabinoy Fuerte  Argentino,  ambas  de    1954,    que    ofrecen    un  nuevo  tipo  de  héroe  de  aventuras:  el  milico.  Cirilo lo era, pero tanto Kirk como Sabino son mili-tares  renegados;  uno  viene  asqueado  de  la  matanza  de indios norteamericanos y el otro de matar para-guayos.  Ambos  van  a  conservar  eternamente  su  grado (Sabino, luego Savino, en castigo por haberse negado  a  dispararle  a  Juan  Moreira)  y  también  sus  uniformes  como  estigmas  de  la  trágica  dicotomía  identitaria. Ambos adscribían al modelo del Martín Fierro de Hernández.Poco tiempo después Walter Ciocca va a publicar otra tira diaria, Lindor Covas, el Cimarrón (La Razón, 1954),  gaucho  ejemplar  y  virtuoso,  más  inspirado  en  la  literatura  nativista  que  en  la  gauchesca,  pero  par-tiendo del mismo detonante. Lindor Covas es el gau-cho  victimizado  por  la  injusticia  de  un  orden  estatal  incapaz  de  asimilarlo,  que  se  dará  a  la  fuga  y  cuyo  relato estará basado en el derrotero de ese divagar por la  pampa,  territorio  aún  salvaje  y  puro  que  irá  estre-chando  sus  márgenes  limítrofes.  “Frontera”  es,  significativamente,  el  nombre  de  la  editorial  que  funda  Oesterheld en 1957, y su imagen emblemática es la de un indio que, erguido en  su  pingo,  otea  el  horizonte.    En    sus    revistas    Oesterheld    va  a  incluir  historie-tas  gauchescas  como  Patria vieja y Nahuel Barros,      dibujadas      respectivamente   por   Carlos Roume y Juan Arancio. Una es his-tórica y la segunda es puramente  ficcional.  El   género   presenta   cuatro  líneas:  la  his-torieta   de   difusión   histórica,   documentada,    como    la    de    Roux; la de aventuras ficticias, entre las que están   aquellas   que   fabulan sobre hechos históricos,  como  El cabo   Savino;   las   de   base  literaria  o  enteramente  imaginarias  como Lindor  Covas; y también aquellas de recreación ficcional en base a personajes reales, como la serie dilecta de Carlos Roume, Manquillán, donde se  versionaba  la  novelesca  vida  del  coronel  Eugenio  del  Busto.  Esta  última  se  publicó  a  partir  de  mayo  de 1969 nada menos que en el suplemento Rural de Clarín, en un momento culminante del género, con el contexto de un renovado interés por el estudio crítico de la historia.

Ese cénit se declarará cuando en 1967 salgan a la calle las publicaciones específicas dirigidas por Rapela. Fabián Leyes y El Huinca aparecen a meses de la pri-mera  edición  de  Los  caudillos,  rotundo  best  seller  de  Félix Luna. En esas revistas que se definían en las por-tadas  con  leyendas  bien  explícitas  como  “Historietas  criollas”,  “¡Épicas!,  ¡Heroicas!,  ¡De  acción!”,  y  que  declaraban  que  eran  “¡Auténticamente  argentinas!”,  se reeditan los Cuentos de fogón de Raúl Roux, quien había fallecido seis años antes.1En  una  vuelta  hacia  la  línea  medular  de  nuestra  historieta, que describimos como raigal en sus remo-tos  inicios  satíricos,  no  fue  hasta  los  inicios  de  los  Carlos Roume, Manquillán, el cóndor perdido, 1969. Tinta sobre papel, 63 x 48 cm. Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, BNMM.

...inflexivos setenta que se dio una devolución desde la historieta  humorística.  Fue  justamente  en  Hortensia, fenómeno único de una revista que, editada desde una capital de provincia, logró distribución y éxito nacional. Allí se publicó Inodoro Pereyra, la serie que habría de replicar a la gauchesca desde el humor que ahora era paródico, ya no satírico. Aun  cuando  “el  renegáu”  parodió  inicialmente  al  Martín Fierro, su matriz literaria fue otra: el Fausto de Estanislao del Campo. Luego de un largo período inicial que partía de la estructura de encuentros, la serie desarrolló  aventuras  por  entregas  emulando  al  folle-tín; al ingresar a la prensa diaria en 1978 vuelve a la estructura de sus comienzos pero con un protagonista que ha madurado, retornando al modelo inicial de la historieta cómica argentina: ahora existía también un gaucho chanta. El  colofón  de  la  historieta  gauchesca  de  aven-turas  comparte  con  sus  más  notorias  creaciones  la  extraordinaria   longevidad   que   signa   su   trascendencia: Lindor  Covas  se  publicó  durante  27  años;  Patoruzú originalmente 50 años, más la sobrevida de las  décadas  de  reedición  que  llegan  hasta  nuestros  días, con los que alcanza casi el centenario; Inodoro Pereyra  cumplió  35  años  y  solo  cesó  por  la  muerte  de  su  autor  (2007).  

El  cabo  Savino,  por  su  parte,  es  la serie que se dibujó ininterrumpidamente durante más tiempo en la Argentina: 60 años, y logró incluso sobrevivir  a  la  coda  que  significaba  el  éxito  de  la  parodia acuñada por Fontanarrosa.Su autor, “Chingolo” Casalla, demandó a sus jóvenes colegas: “¡No quiero ser el último que dibuje gauchos!”. 2Hoy,  luego  de  haber  trazado  un  itinerario  acaso  más prolongado que el de la literatura de la que manó, la  historieta  gauchesca  perdura  principalmente  en  la  línea  que  cultivó  Roux,  aquella  de  examinación  his-tórica. Curiosamente, Roux fue el único de los gran-des autores del género que nunca cedió a adaptar esos clásicos literarios a la narrativa gráfica o a ilustrarlos.

1.  Grafica  el  éxito  del  género  una  anécdota:  Patoruzito  publicó  El  Huincade Rapela (1964) a instancias de Mirco Repetto, al principio a espaldas de Quinterno, que la había rechazado, aprovechando una ausencia por viaje del editor.  Repetto  declara  en  una  entrevista  que  le  hizo  Juan  Sasturain  que  al  regresar de su viaje, Quinterno advirtió que el tiraje en el interior había cre-cido [...] y solo me dijo que El Huinca debía mandarla más frecuentemente a tapa.

2. Relata el dibujante José Massaroli (autor de la tira Juan Moreira publicada en el diario La Voz, 1983) que esto sucedió en un encuentro en el año 2009.Ilustración inédita de Carlos Casalla para El cabo Savino, ca. 2015. Tinta sobre papel, 30 x 44 cm. Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, BNMM.Roberto Fontanarrosa, Inodoro Pereyra, el Renegáu, en Hortensia, nro. 26, enero de 1973. Evolución de la figura del personaje."

Ver el catálogo completo y descargar, aquí:

https://www.bn.gov.ar/micrositios/exposiciones/categoria1/el-mito-gaucho

jueves, 30 de junio de 2022

Recordando a David Mangiarotti

 Tres años después de su partida, me entero por el amigo y colega Gerardo Canelo, que David Mangiarotti ya no está entre nosotros. 

Lo conocí en Columba, cuando dejé de hacer 3 x la Ley (1977) y estaba viendo si me iba de la editorial o me quedaba. Un llamado de Presa, el director de arte, me informó que Mangiarotti necesitaba alguien que le dibujara a lápiz la serie Roland el Corsario, que él había heredado de García López. Su trabajo más conocido era la serie escrita por Robin Wood, Harry White, un éxito de la editorial. Fueron varias historietas, que ocasionaron lo visitara algunas veces en su estudio de Moreno.

Los primeros dólares que vi en mi vida vinieron de su mano, cuando me pidió que se los cambiara en el centro. Recuerdo alguna charla en el Hogar de la Empleada, un lugar donde se comía bien y barato y al que él me llevó un día en que salíamos de Columba. Luego fue mi lugar favorito para almorzar, ya que yo vivía a sólo diez cuadras de allí. Aunque era de pocas palabras, fue uno de los pocos dibujantes con los que yo pude hablar de temas más allá de lo común: filosofía, religión, arte. Una persona culta, excelente profesional.

Por esas vueltas de este trabajo y de la vida, creo que nunca más lo vi y ahora sólo me queda recordar que trabajé con él, sus enseñanzas y los momentos de interesantes cambios de ideas donde se borraba la distancia entre el principiante y el maestro. ¡Gracias, David!


Su trayectoria a grandes rasgos, tal como la historió Comiqueando en 2019, cuando se produjo el fallecimiento: 

Su trayectoria profesional se inició en 1960 en la revista Puño Fuerte (donde realiza el personaje “Canada Grey” e historietas bélicas) y en las revistas de la editorial Frontera (Hora Cero y Frontera), en las que colaboró con varias series hasta que estas desaparecieron de los kioscos. También en los ´60 trabajó para la editorial argentina MOPASA y para la estadounidense Charlton, donde dibujaba historietas románticas.

En los ´70, ya incorporado al plantel de las revistas de Columba, le toca hacerse cargo de Roland el Corsario cuando José Luis Garcia Lopez se va a vivir  a Estados Unidos. También para Columba trabaja en series como A medianoche,  Informe sobre la vida, Harry White y Montana Blue, entre otras. conocidos.

Ya en los ´90 prueba suerte en Chile y más tarde se radica en Bolivia. Allí publica historietas en los principales diarios de La Paz y es considerado un impulsor de la historieta de ese país. De esta época es la serie «El Club de los cazadores de Ovnis», sus adaptaciones de cuentos de Edgar Allan Poe y sus historietas de temática futbolística, que trascendieron las fronteras de Bolivia para publicarse con éxito también en Ecuador y Perú.

lunes, 20 de junio de 2022

Todo Haakon, un personaje de Oesterheld

 Nota aparecida en el blog Columberos, donde anuncian que está a disposición del público la serie completa de episodios de Haakon. Este personaje fue creado por Héctor G. Oesterheld para la editorial Columba en 1974 y se le confió a Lito Fernández la realización de los dibujos. Lito, como acostumbraba, le encargó el dibujo a lápiz a Silvestre Szilagy.

Más o menos por la mitad del total de episodios, empecé a colaborar con Lito, a comienzos de 1975, y uno de mis primeros trabajos fue el dibujo de fondos de Haakon, luego me ocupé del lápiz y finalmente, en un momento en que Lito estaba yéndose de Columba, me tocó dibujar cuatro o cinco episodios completaos. 

Hoy, agradezco a la gente de Columberos la alegría de reencontrarme con estos viejos trabajos tan llenos de ilusiones y ganas de hacer historietas, junto a un gran maestro y amigo  como fue y es Lito Fernández.

jueves, 16 de junio de 2022

Haakon - Integral

Haakon, creado por Héctor Germán Oesterheld, es un personaje bastante olvidado, y es por ello que intentamos rescatarlo del olvido con éste integral. Dedicado a Pebacba.



 Descarga:  Haakon - Integral

lunes, 23 de mayo de 2022

Presentando Los Héroes de Merlo en la Feria del Libro

 El jueves 5 de Mayo, en la Feria del Libro, a las 20 horas, la sala Gorostiza estaba colmada. Allí se presentaron las dos primeras historietas de la colección Malvinas, los Héroes de Merlo, que realizamos con Ramón Gil y Silvestre Szilagyi. La intendente de Merlo, Karina Menéndez, su hermano, ex intendente y director del BAPRO, Gustavo Menéndez, el Secretadeio de Cultura, Julio Guiñazú y otras autoridades nos acompañaban, lo mismo que muchos veteranos oriundos de Merlo, entre ellos los dos protagonistas de estas historietas: Adrián López y Alcides Arteaga. Numeroso público acompañó el evento, abarrotando la sala.

El capitán del Bouchard durante la guerra en Malvinas, Washington Barcena, los veteranos López y Arteaga, el director del BAPRO, Gustavo Menéndez, la intendente de Merlo, Karina Menéndez, Ramón Gil, un servidor, E que fuera Cabo Principal de la Fuerza Aérea a cargo de la mecánica y las comunicaciones del radar en Puerto Argentino, Roberto Ullúa, durante la presentación de nuestras historietas en la Feria del Libro, el jueves 5 de Mayo. En primera fila, los veteranos merlenses de la guerra de Malvinas

Karina Menéndez, intendente de Merlo, y Ramón Gil

El ex tripulante del Belgrano Adrián López, con la historieta donde contamos su historia

Con el veterano Alcides Arteaga, quien combatió en el regimiento 3 de Infantería, protagonista de nuestra segunda historieta

Me toca abrir la charla. Hablo sobre la responsabilidad y el honor que significa contar con nuestro trabajo las historias de estos personajes reales, de carne y hueso, que vivieron situaciones límite y supieron hacerlo con la estatura del heroísmo.

La segunda historieta llegó justo a tiempo

En el stand de Merlo, en la Feria del Libro, con Ramón Gil y gigantografías de nuestra historieta, 

Se vivieron momentos de mucha emoción cuando los veteranos contaron sus historias, el comandante del Bouchard contó cómo fue el rescate de los náufragos del Belgrano, y el entonces Cabo ¨Principal de la Fuerza Aérea, Roberto Ullúa, a cargo de la mecánica y las comunicaciones del radar de Malvinas, contó cómo los ingleses jamás pudieron dar con aquel legendario radar que guiaba a nuestros aviones. Un grupo de miembros jóvenes de la Fuerza Aérea, continuadores de los heroicos pilotos de hace 40 años, lo acompañaban. Otros veteranos se hallaban presentes. Tal vez algunos de ellos sean los protagonistas de las próximas historietas, ya que el proyecto aspira a continuar.


Hubo otros anuncios y encendidos discursos de la intendente y de Gustavo Menéndez. Todo giró en torno al respeto y honor que se les debe a los que arriesgaron y en muchos casos dieron todo por defender a la Patria. Mucho se hace en este sentido en el municipio de Merlo, y nuestras historietas son un grano de arena más en el monumento enorme, físico y espiritual, que la nación le debe a nuestros combatientes. los Héroes de Malvinas

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