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lunes, 27 de mayo de 2019

La gran Bienal Internacional de Historieta de Córdoba, 1979, 40 años después

Fue el 25 de Mayo de 1979. Tal vez la bienal de historieta más grande de todos los tiempos, estaba abriéndose en la ciudad de Córdoba. Allí estuvimos, con algunos años menos; 40, precisamente.


¡Una constelación de grandes maestros nunca antes reunida bajo estos cielos criollos!

Estas bienales se realizaban en el Museo Genaro Pérez y contaban con la organización de los más destacados humoristas y gente del medio.
La primera bienal en Córdoba (25 de Mayo al 17 de Junio de 1979), fue la cuarta en Argentina, ya que se habían realizado otras en Buenos Aires.

La comisión Honoraria permanente estaba compuesta por: Benito Quinquela Martín, Vicente Forte, Ernesto Farina, Jacobo Feldman, Alberto Cognini, Lino Palacio, Dr. Raúl Matera, Quino, Garaycochea, Dr. Antonio Salomón, Norberto Firpo, Abel Barrionuevo, José Félix Feldman, Hermenegildo Sábat, Dr. Juan Carlos Vega, Landrú y Alberto Breccia.

El director de la Bienal fue el Dr. Antonio Salomón. El Comité Ejecutivo estaba compuesto por José Félix Feldman, Alberto Cognini y Dr. Antonio Salomón.
El Comité de selección era de lujo, Alberto Breccia, José Luis Salinas, Eduardo Ferro y Andrés Cascioli. Como colaboradores figuraban los nombres de Alejandro Orosz, Antonio Presa, Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno, Oscar Steimberg, Jorge B. Rivera, Juan Zanotto, Alfio Caponcelli, Nucky Reid y Manolo Peirotti. 
El comité de Honor: Oski, Landrú, Mordillo, Lino Palacio, Sábat, Víctor de la Fuente, Jean Giraud, Hugo Pratt, Dino Battaglia, Saúl Steimberg y Quino

La revista 7 Días publicó días después una nota en la que quiso la casualidad que apareciera yo, junto a dos enormes artistas que han guiado mi vida en la historieta: Pablo Pereyra y Hugo Pratt.


Un par de días antes, por la madrugada, el tren se detenía en la estación de Villa Ramallo. Allí subí yo, sabiendo que a bordo venía un contingente de colegas y amigos, todos rumbo al mítico encuentro. A poco andar me encontré con un guionista muy bien acompañado; como tres son multitud, seguí andando, y más allá aparecieron los compañeros de la ADA (Asociación de Dibujantes): su presidente, Leandro Sesarego, Manuel Cativa, un muy joven Miguel Repiso, y otros. Se nos reunió al rato el novel guionista Ricardo Ferrari, con quien entablamos una tremebunda partida de ajedrez para matar el tiempo. ¿La verdad? No recuerdo quién ganó.

Hojeando el impresionante catálogo de la Bienal, casi una enciclopedia

Una vez desembarcados en la estación de La Docta, caminamos rumbo a lugar donde se hacía la Bienal. Una chica cordobesa, Marcela, intrigada por aquel extraño grupo de "porteños" que deambulaba por las calles, nos interrogó y al ver que se trataba de artistas ya no se separó de nosotros. Le gustaba mucho la historieta.



Costó conseguir alojamiento. Alberto Cognini estaba desbordado por la gran concurrencia de dibujantes, y corríamos el riesgo de no tener dónde parar. Finalmente, ante la insistencia de Sesarego,  logró conseguirmos una habitación en un hotel que compartimos todos los de ADA.

Ambos estaban fallecidos al momento de la muestra: Moliterni, hacía tiempo, y Oesterheld, seguimos sin saber la fecha exacta, pero segurament en 1978, a manos de la criminal Dictadura Militar que gobernaba el país.

Rumbo al lugar de la muestra, nos encontramos con Arturo del Castillo, quien no vaciló en trabar conversación con nosotros, demostrando una sencillez y camaradería que fue la característica más abundante entre los grandes maestros allí presentes. De la inauguración, recuerdo más que nada la extraña distinción que le otorgaron a la editorial Columba, que más pareció una reprimenda, motivando el enrojecimiento del rostro del inefable Antonio Presa, su jefe de arte, y la airada reacción de los hermanos Villagrán y el guionista Robin Wood.



A la noche, participamos de una gran velada que originalmente estaba destinada sólo a los invitados internacionales, pero que ante el clamor de todos nosotros, muchos, nos fueron dejando entrar de a poco. Adentro, el lujo y los manjares impresionaban. Hermosas mujeres que parecían muy interesadas por conocer el mundo de la historieta trababan conversación con los artistas, más no se podía pédir. Todo esto transcurría en plena dictadura militar, y, evidentemente, las autoridades habían tomado esta Bienal como una oportunidad de mejorar su imagen en el exterior. No tuvieron tanta suerte, sin embargo, ya que Hugo Pratt y otros inquirieron vivamente por el paradero de Héctor Germán Oesterheld, quien ya llevaba dos años desaparecido. Años despúés nos enteraríamos de que para ese tiempo ya lo habían asesinado.



En la peatonal uno de esos días me crucé con Alberto Caliva, quien todavía residía en Córdoba; tiempo después se mudaria a la capítal y más tarde se  agregaría al estudio Géminis donde compartimos años de camaradería.
 Hubo muchos momentos irrepetibles que se me confunden en la memoria: una visita a la Colonia Caroya, donde no se escatimáron ni el vino ni los célebres fiambres de la región. Víctor De la Fuente interviniendo en mi defensa ante la agresión de un guionista desubicado (el mismo del tren); compartir un viaje en colectivo con maestros a los que uno nunca se imaginaría en un transporte público,



O un altercado con Hugo Pratt en un almuerzo, donde Repiso y yo entablamos una charla con la chica que acompañaba al Tano desde Italia (seguramente el modelo de Pandora, dado su parecido con ella), cosa que no pareció agradarle al Tano, que se acercó a nuestra mesa y hablándole bruscamente en italiano se la llevó "como a chicharra de un ala". Al rato, sin embargo, me dibujaba un Corto Maltés que más abajo se puede ver. Presa presentándome a Joe Kubert en el lugar donde cenábamos, Cascioli declarando que yo, con la melena y barba que lucía por ese entonces, "debería dibujar como Moebius, por lo menos", a lo que contesté que prefería al Giraud de Blueberry, para desconcierto del director de la revista Humor; o Robin Wood canturreando "Jesus Christ, Jesus Christ" cada vez une nos cruzábamos.

Una muestra del clima de represión que se vivía, tal vez insensiblemente, pero siempre presente. Cada uno de los ejemplares del catálogo traía los genitales de un dibujo de Corben desprolijamente tachados con birome. 

O Enrique Meier, quejándose como siempre, Solano López dibujándome un Bull Rockett mientras miraba de reojo a las lindas cordobesas que desfilaban a nuestro alrededor.  Cenar con Marcela, y en las mesas cercanas tener a Moebius, Salinas, De la Fuente, Kubert, Moliterni (el francés)... En fin, todo era nuevo y maravilloso para mí; viví esos días en un estado de ensoñación, diría, todo parecía natural y al mismo tiempo fantástico. Caminar junto a Pratt y no saber qué decirle, verlo retando a Cilencio, que tenía una voz alta y aguda: "Ma' si ío non te grito, por qué me gritás vos a mí!", ver en una mesa a mis tres ídolos: Pereyra, Breccia y Pratt charlando como los viejos amigos que eran y poder acercarme a pedirles un dibujo como si nada, en fin,..

Del archivo de Gerardo Canelo, como las fotos que siguen

 Breccia y Moebius, nada más que decir

Carlos Casalla, Canelo, De la Fuente, Altuna y Mandrafina

Todo pasa, y esos días pasaron rápido; pero además de tantos recuerdos imborrables, me quedó el impresionante catálogo de la muestra, lleno de maravillosos dibujos de los "monstruos" que pude abordar, y que guardaré por siempre como un tesoro inapreciable. Hélos aquí:













martes, 8 de septiembre de 2015

Participando del Comicazo 2015 en la ciudad de Córdoba

El 4 de Septiembre se celebra el Día de la Historieta. Por lo tanto, se suman año a año cada vez más, los eventos relacionados con el Noveno Arte y resulta imposible asistir a todos. Habiendo sido invitado por segunda vez al Comicazo de Córdoba, y teniendo en cuenta los buenos recuerdos del año anterior, mi decisión no fue difícil: ¡volver a La Docta!


A poco de llegar al Cabildo, me encuentro con la joven Licenciada Pilar Heredia, estudiosa de las historietas a nivel académico, el amigo Iván Franco, con el que habíamos almorzado juntos... ¡y el mismísimo Flash!
Siendo uno de los temas de mi charla, las revistas del grupo Rebrote no tardan en llegar a las manos de quien deberá coordinar la presentación.
Poco a poco vamos entrando en el clima del Comicazo: una sucesión de encuentros, reencuentros, emociones, sorpresas, idas y venidas por los patios del cabildo, la feria del libro que bulle afuera, en la plaza principal, en las salas donde se dan las charlas, en los rincones y recovecos de esta construcción varias veces centenaria pero tan llena de vida.

 Luego, el reencuentro con Fernando Sosa, infatigable organizador de los Comicazos, y un grande que venía a recibir el merecidísimo homenaje de los cordobeses a su larga y fecunda trayectoria: Ricardo Villagrán

 Siendo la humidad y el compañerismo algunas de su virtudes, Ricardo no vaciló en comprarse uno de mis Facundos... ¡y encima me pide que se lo dedique!


 Acompañando a Iván en la presentación de su libro Nicanor, de gran aceptación en las escuelas, con lo que conformamos una verdadera embajada gauchesca en un evento mayormente poblado por superhéroes, cosplayers y mangakas.



 Pilar coordina la charla con la seguridad que da el conocimiento del tema y su interés por la historieta.

Ricardo Villagrán no estaba solo: lo acompaña su hemano Carlos. Con ambos recordamos antiguas andanzas en esta misma ciudad, en la legendaria Bienal del '79.

 Presenciando la interesantísima charla de otro amigo, Rodolfo Mutuberría, el creador del célebre Dibu. A mi costado, Iván, y más a la derecha, los hermanos Villagrán. También rondaba por allí Oscar Capristo, compañero de viaje, tanto de ida como de vuelta.

Todo está listo, el sábado 5 a la noche,  para empezar mi charla de presentación de las revistas Rebrote, Zona Cero y ¡Moreira!, y el libro que firmamos con el guionista Oenlao: El Tango de las Amazonas

Un público atento presencia la charla en el patio mayor del Cabildo Histórico de Córdoba


Anunciando la buena nueva:  tres revistas (¡tres!)  de historietas están a punto de desembarcar en los quioscos de Córdoba y de todo el país.

Nuevamente coordinadora de la charla,  Pilar presenta, interroga y luego explica mis palabras con solvencia y simpatía.

 Poder hablar de lo que nos gusta es uno de los lujos de esta profesión... ¡y en buena compañia, mejor que mejor!

Durante una hora larga nos extendimos en una gustosa charla en la que hubo tiempo hasta para contar sobre mis maestros, el presente y futuro de la historieta nacional, los ideales que guían a la gente de Rebrote, los delirios creativos de Oenlao y su último tour de force: El Tango de las Amazonas. Por supuesto, su publicación SHA!, el Nicanor  de Iván y la revista A Tiza y Carbón estuvieron también sobre el tapete. Como broche de oro, Pilar leyó el prólogo de Robin Wood al N°1 de Rebrote. Un temblor de emoción cundió por el patio al oirse aquellas épicas frases en las que estallaban los ecos de Nippur, de Jackaroe, de Gilgamesh, y de tantos héroes del mítico guionista.


¡Gran trabajo! ¡Muchas gracias, amigo Fernando Sosa!

Muestras del proverbial humor cordobés que me fueron obsequidas por sus editores. ¡Gracias por la risa, amigos!

Fueron dos días intensos, en los que no me faltó el respiro necesario para recorrer las muchas bellezas de esta ciudad a la que cuanto más la voy conociendo, más la quiero. ¡Muchas gracias, Fernando Sosa, y  toda la querida gente del Comicazo! ¡Volveremos!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Taller y Presentación en el Comicazo de Córdoba

El Comicazo de la ciudad de Córdoba tuvo su primera edición entre los días 4 y 7 de septiembre, en el marco de la Feria del Libro de esta ciudad, tal vez la más grande del interior del país.

Invitado por la organización del evento, encabezada por el ilustrador cordobés  Fernando Sosa, participé del mismo los días sábado 6 y domingo 7. Partí de Buenos Aires el viernes a la noche, en compañía de los colegas y amigos Horacio Lalia, Sergio Ibáñez y Rubén Meriggi, también convocados por el Comicazo. parecía una reedición del viaje a Chile de 2010, que también compartimos.



Grata sorpresa: la gran cantidad de asistentes, de todas las edades

Digno de notar,también, el interés puesto de manifiesto por los asistentes al taller.

Hora de recordar cómo se dibujan los patos...

Aunque los patos pueden parecer pasados de moda, el procedimiento para dibujarlos resulta útil para muchas otros estilos de historieta, de ahí el interés de la gente joven.



Terminado el taller, me esperaban los periodistas de la revista 16:9 y Córdoba TV - La Maja para una nota, que se puede oir aquí:
Almuerzo reparador, siesta imprescindible,  y de nuevo en la lucha, acompañando al amigo guionista y editor Oenlao, recién llegado y ya instalado con sus libros en una mesa del Cabildo. En esta sección también se exhiben dibujos humorísticos y pude hacerme de mi propia mesa, unos pasos más allá.

La amabilidad de los cordobeses no se hizo extrañar. Aquí recibo un excelente dibujo del dibujante Miljaus, a cambio de un Tío Patilludo

No faltaron los auto-editores que a pulmón van sacando adelante sus creaciones, como el amigo Jean Franco, quien acaba de obsequiarme dos de sus publicaciones. 

Noche de recuerdos: Ibáñez y Meriggi contaron curiosas anécdotas, vida y milagros de la última parte de la larga existencia de la editorial Columba, en la charla conducida por Iván Lomsacov

A los postres de la opípara cena, en un concurrido restaurant al costado del Cabildo

Afuera, la noche cubría la plaza principal, donde la Feria del Libro tuvo lugar, carpas mediante

Domingo 7 a las 16 horas, de nuevo al pie del cañón, esta vez presentando mi libro ¡¡Facundo!! ante concurrentes ávidos por conocer más sobre la historia y la historieta nacionales.

Oenlao, con preguntas certeras y medidas evaluaciones, me acompaña en la charla. Aquí, exhibo su libro El Facón de Almanegra, en uno de cuyos episodios aparece Facundo, con mis dibujos.

Un guionista y editor que no cesa, cada vez más, cada vez mejor. Trajo a Córdoba sus ultimos libros: Clones y Laberintos, y Legionarios

El gusto de dedicarle un ejemplar de ¡¡Facundo!! a Fernando Sosa, infatigable conductor del evento, siempre atento a resolver cada situación.

Tarde del domingo: Oenlao a la espera de los interesados en su obra, visto desde la mesa en que yo mismo exhibía mis propios libros.

Despidiéndome del Comicazo, con Oenlao y Sosa

Brindando con champán con Meriggi e Ibáñez, en el micro, ya de regreso, el domingo a la noche. ¡Misión cumplida!

Al regreso, después de un buen descanso, las imágenes y las emociones vividas en estos dos largos días acuden a la mente y una buena forma de ponerlas en orden es redactar esta nota, ya nostálgica, ya esperanzada de que estas aventuras se repitan. Todavía quedó Lalia en Córdoba, para dar su charla como invitado principal, el domingo a la noche, mientras cruzábamos las pampas de vuelta a casa. Antes habían pasado por allí el legendario Julio Olivera, creador de Piturro, y el no menos mítico Clemente Montag, con los que lamentablemente no llegué a encontrarme. Sólo queda, a la hora del balance, agradecer profundamente a Fernando Sosa, a Natalí Córdoba y a todos los amigos cordobeses o llegados de otras regiones, por la calidez y amistad que nos brindaron.
También agradezco a Lionel Alisi, Sebastián Giménez y Julio Molina Muscará, por las fotos que facilitaron para esta nota, y, por sobre todo...
¡Muchas gracias, CÓRDOBA!



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