lunes, 9 de agosto de 2010

Así fue la presentación de Juan Moreira en la Biblioteca Nacional


Todo comenzó, como suele suceder, a los apurones, sustos y corridas: los planes cuidadósamente trazados para que el evento siguiera una línea fluida y sin sobresaltos saltaron hecho añicos cuando se nos descompuso la camioneta que Los Grutynos habían puesto generosamente a nuestra disposición. Solucionado el inconveniente sobre la hora, todavía tuvimos que atravesar el temible tránsito porteño en plena rush hour, con el consiguiente atraso.
El stand donde se entregaban los ejemplares, a cargo de un equipo de jóvenes bellezas
Llegamos, cargando con ampliaciones, libros, vino, empanadas y otros elementos que causaron el asombro del personal de la Biblioteca, más acostumbrado a la quieta serenidad de los escritores que al alegre bullicio y desparpajo de los dibujantes. Naturalemente, ya habían arribado los primeros asistentes, por suerte buenos amigos (entre ellos Diego Aballay, portando la bandera de La Duendes, Ramón Gil, Gaspar González, Felipe Ávila, el Negro Cativa...), que ayudaron en la rápida y nerviosa disposición de la escenografía. Todo se fue solucionando gracias a la buena voluntad de todos, incluidos los estoicos representantes de la Biblioteca que no mezquinaron su colaboración.
Valenzuela, Brienza y Massaroli antes de empezar la charla
Llega Solano López! La alegría de Keki, Maicas y Natalio Zirulnik.
 Con mis compinches de La Duendes: Keki, Fer Gris y Diego Aballay
Ariel Avilez (Blancas Murallas) autor del prólogo del libro, y mi amigazo Szilagyi, quien siempre confió en mis trabajos históricos
Se proyectó un video alusivo a la evolución del mito de Juan Moreira, y sobre cómo se fue reencarnando en distintos formatos artísticos hasta llegar a la historieta.
Los cálidos saludos de los que iban llegando fueron demorando la proyección del video, lo que condujo  después a la demora en el comienzo de la charla, que, para satisfacción de todos, fue breve, concisa, rotunda, amena y hasta divertida, más que nada gracias a la idoneidad y simpatía de mis acompañantes, Hernán Brienza, Andrés Valenzuela y Felipe Ávila.
Rompo el fuego presentando a mis acompañantes (¡un lujo!), ante la mirada atenta del creador de El Eternauta
Arranca Hernán Brienza (Tiempo Argentino, Carbono 14, 6-7-8), autor de El Loco Dorrego, entre otros libros.
 
Habla Andrés Valenzuela (Cuaditos-Periodismo de Historieta, Página 12 )
Habla Felipe Ávila (Rebrote)
Finalizada la charla, la distensión, la amistad, el vino, las empanadas...
Luego de la charla, el vino tinto, aportado también por los Grutynos conducidos por Beto Noy, acompañó el saboreo de las empanadas ramallenses de Tía Marilú, enviadas expresamente para el evento. Deben haber estado buenas, porque no quedó ninguna... ¡y no eran pocas!
 Había más empanadas debajo de la mesa, pero fueron rápidamente descubiertas y devoradas.
Beto Noy, el creador de los Grutynos, junto a su sobrina Florencia, quien supo encarnar a la bella Grutyna más de una vez, junto a un dibujo de Rep
La presencia del gran Francisco Solano López, el dibujante del Eternauta, nada menos, me llenó de orgullo. ¿Cómo agradecerle a don Francisco que haya querido prestigiar el evento con su talento, calidez y hasta diría su humildad? No fue para menos tampoco la compañía de artistas de la talla de Cacho Mandrafina, Miguel Rep, Silvestre Frank Szilagyi, Natalio Zirulnik, Eduardo Maicas, Peni, Ramón Gil, Diego Ibáñez, Tomás Coggiola, director de la revista Comic.ar, el escritor Germán Cáceres y tantos, pero tantos amigos que no pude nombrarlos a todos, so riesgo de no dejar tiempo para el brindis, lo que me jamás me hubieran perdonado mis colegas.
Con el Maestro Solano López y Matías Martin Saucedo, líder de  Muflón Producciones (UFA)
Charlando con un ídolo: Francisco Solano Lópe
Otro gran amigo de los tiempos heroicos de Caras y Caretas: Peni
Con grandes amigos de todos los tiempos: Ramón Gil y Miguel Rep
Distintas generaciones, un mismo amor por la historieta: Szilagyi, Mandrafina, Aballay
El gran Eduardo Maicas no pudo evitar poner su cuota de humor
¡Hasta la nieta del sargento Chirino se hizo presente!
Abajo: ¡tampoco  podía falta la gente de Lobos!
Nadie quería marcharse tan pronto, desafiando las reglas del lugar que establecen las 21.00 como límite para el evento. Finalmente, hubo que rendirse a la realidad de que había que despedirse de tantos amigos, algunos a quienes hacía muchos años que no veía. Pasadas las 21.30 emprendimos la retirada, no sin antes prometernos vernos más seguido... ¡que se haga, canejo!

Sólo me quedó por decir: ¡Muchísimas gracias a todos los que me acompañaron en un momento muy significativo para mí! No me olvidaré de esta noche.
¡Un joven y concentrado lector demuestra que la historieta gauchesca es para todas las edades!
Y agradezco también a los muchos (¡pero muchos!) amigos que quisieron venir y no pudieron, derribados por gripes, bronquitis y anginas derivados de una ola de frío polar como hace años no se sufría. Doble mérito para los que vinieron: ¡había que tener el coraje de un Moreira para desafiar semejante inclemencia del tiempo!
Saliendo hacia el frío polar y una buena pizza con los amigos del grupo Woodiana:  Ribeiro, Ferruchelli y Avilez.

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