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lunes, 23 de diciembre de 2024

Reconocimiento a la trayectoria de un grande: Hugo Casaglia

 En el marco de la entrega de premios Banda Dibujada realizada en octubre, tuve el enorme gusto de poner en manos de Hugo Casaglia, un maestro con el que compartí lindos y valiosos momentos de trabajo allá por 1974 en las oficinas de Producciones García Ferré, el reconocimiento por su larga y fecunda trayectoria, 


Mi intervención en este emocionante evento puede verse a partir de !.15.00

Agradezco infinitamente  la gente de Banda Dibujada que me permitió disfrutar de este momento muy emotivo junto al querido Hugo. un gran dibujante y persona!

lunes, 19 de junio de 2023

Natalio Zirulnik, un gran artista; un querido amigo

 Natalio Zirulnik. Uno de los mejores animadores de la Argentina, incansable dibujante, gran amante de la historieta, entrañable ser humano, una de las personas más nobles, buenas y generosas que he conocido y un amigo muy querido, ya no está entre nosotros. Me avisaron al día siguiente, que falleció el martes 6 de junio.

Para todos los que lo conocimos, siempre fue un enorme profesional y un ser humano excepcional, Lo conocí a los pocos días de entrar a trabajar en Producciones García Ferré. Él trabajaba en otro piso, y yo en una oficina grande, donde éramos unos cuantos. Uno de esos primeros días se abrió la puerta y se asomó una nariz., luego unos anteojos y finalmente Natalio estaba ahí, con su pulóver  y su eterna sonrisa, su ironía exquisita y su amor por la historieta, que no lo abandonó nunca. Enseguida sintonizamos. Natalio siempre quiso ser historietista y no nos cansábamos nunca de hablar de dibujantes, guionistas, revistas, cuadritos, papeles, plumas y todo lo que tuviera que ver con el Noveno Arte, Comenzamos por esos tiempos una charla que duró... ¡casi 50 años!

Un buen día se abrió la puerta de la sala grande donde trabajábamos algunos integrantes de los equipos que hacíamos las historietas de Hijitus y Larguirucho, y apareció un flaco de pelo enrulado anteojos y nariz insoslayable. Nervioso, de hablar grave pero rápido, siempre con una semisonrisa, un chiste o una ironía , producia una confianza inmediata. Enseguida lo sentí mi amigo. Cuando empezamos a hablar de historieta no teníamos dónde parar, ya que Natalio era un verdadero amante y conocedor del noveno arte. Lo recuerdo irrumpiendo en aquella oficina imitando las poses exageradas del Tarzán de Hogarth, sobre el que debatían largo y tendido con Santiago Scalabroni, otro gran amigo, que había ingresado un mes después que yo.
No tengo fotos de Natalio de los tiempos en que trabajamos en García Ferré, ni tampoco en el estudio Jaime Díaz. Por aquellos tiempos no se sacaban tantas fotos como ahora, lamentablemente. Aquí vemos a un Natalio más joven que en las restantes fotos, junto a otro gran profesional y amigo, Alberto Grisolía.

Cuando llegó el momento de irme de la empresa, en 1975, sabía que allí contaba con amigos a los que quería seguir viendo, y Natalio era uno de ellos. Por eso, cada tanto me daba una vuelta por el edificio de Uruguay al 1300, a donde se había mudad García Ferré con todo su personal, y nunca dejaba de pasar por el piso ddedicado a la animación, donde se etaba trabajando en la película Trapito. Allí admiraba las ilustraciones de Csecs, saludaba a De los Ríos, Pérez Aguero y otros animadores y me detenía largo rato ante la mesa de Natalio, siempre llena de exquisitos bocetos, trazados con marcador, algo nuevo por esos tiempos. Natalio siempre había querido ser historietista y por eso nuestras charlas siempre giraban alrededor del oficio al que yo me había dedicado de lleno cuando dejé G.F. para empezar a colaborar como ayudante con Lito Fernández y publicar en la editorial Columba.



En mi estudio de Flores, celebrando algún día especial con la barra: Natalio, Tempesta, Caliva, Szilagyi, Barbero y Gaspar

Pasó el tiempo, y quiso el destino que en 1985 yo empezara a trabajar en el estudio de Jaime Díaz, en Perú al 500, donde muchos amigos y colegas míos de García Ferré estaban trabajando; entre ellos, Natalio. Los primeros días no fueron fáciles, y cuando las dificultades de en mi tablero arreciaban, siempre era un alivio irme a tomar un café con Natalio, quien era uno de los animadores "estrella" del estudio. Sin embargo nunca, pero nunca, se le subió a la cabeza la consideración que su talento le había ganado, y siempre cultivó una humildad y un perfil bajo que no amenguaban para nada el respeto y la admiración de quienes conocían su trabajo, uno de los más creativos y originales del ambiente. Las escenas más difíciles siempre eran para él.

 Cuando se homenajeó a Manuel García Ferré en la Legislatura de Buenos Aires

En 1988 me mudé a pocas cuadras de su domicilio, y a partir de ahí nos veíamos seguido, nos visitábamos, intercambiábamos revistas y datos sobre ese berretín común, la historieta. Siempre aprendía algo de él; su charla era tranquila, pausada, llena de matices , con la calidez y la nostalgia de cuando evocaba sus comienzos, cuando estudió en la Escuela Norteamericana de Arte antecersora de la famosa Panamericana de Arte.

El Día de la Historieta, 4 de septiembre de 2009, en el barrio de San Telmo 

Con alguien a quien Natalio admiraba y estimaba mucho, el gran Oswal, creador de Sónoman y mucho más

En los últimos tiempos de Columba, se me ocurrió ofrecerle me hiciera el dibujo a lápiz de una historieta (la última que dibujé para la vieja editorial). No se publicó, lamentablemente, pero fue una linda experiencia, poder compartir un trabajo y poder apreciar cuánto sabía de historieta y con qué elegancia y claridad podía interpretar un guión. Pasaron los años. Lo recuerdo en algunas reuniones en mi casa, en alguna fiesta familiar, siempre amable, chistoso, participativo...  

Natalio fue muy feliz cuando le tocó suceder a Pérez Aguero en el dibujo de las historietas del Hada Patricia para la revista Anteojito. También escribía los guiones y allí pudo volcar todao su amor por la historieta, su visión del relato, la narración gráfica y la creación de personajes.

Alguna vez Oswal y García Seijas lo retrataron en una historieta publicada por la editorial Record


Cuando instalé un pequeño estudio en la calle Yerbal, a seis cuadras de su casa, él solía acudir cuando nos reuníamos algún grupo de pocos pero buenos amigos. A veces, me tocaba el timbre a la mañana y me llevaba al bar de la esquina o a algún otro a tomar un café con leche y medias lunas. Fue el amigo más cercano que tuve, geográficamente hablando, y uno de los más entrañables. 

En 2010 junto al gran Solano López, el dibujante de El Eternauta, nada menos

El humor de Natalio siempre creaba situaciones donde la sonrisa era inevitable, como esta vez que andábamos por el Museo Sívori de Palermo

O como cuando formó un simpático dúo con Gaspar González, en la Alianza Francesa

Cuando falleció su esposa, creo que en 2009, Natalio perdió mucha de la motivación que tenía para vivir. Fue el momento en que sus amigos tratábamos de sacarlo de esa tristeza y lo invitábamos a acompañarnos a los eventos historietísticos que por suerte se multiplicaban. Siempre aportaba su cuota de inteligencia, memoria, ironía... era el compañero ideal.


Con otra gran artista, Martha Barnes, en 2013


En 2019, cuando se homenajeó con la Orden del Buzón al amigo y cpompañero Manuel Cativa, Tempesta, Tito Spataro y Gaspar


Examinando los originales de Gatos y Conejos, la historieta todavía inédita, donde Natalio tuvo la generosidad de bocetar toda la primera parte, de carácter infantil, para ayudarme a interpretarla

Con la excusa de esta historieta nos encontrábamos cada dos por tres en el bar de la esquina de su casa y la pasábamos muy bien

Tal vez la última vez que compartimos una mesa con amigos, en esta ocasión, Tempesta y Galusso, en 2019.


En 2021 me atreví a caricaturizarlo en el rol de un personaje de mi historieta Patodemia. Él lo vio por internet, le causó mucha gracia y me alentó a seguir. No esperaba yo otra cosa de su buen humor, y su generosidad permanentes

Luego vino la Plandemia, el miedo, la cuarentena y la vida se paralizó. No volvimos a vernos a pesar de residir tan cerca. Su salud no le permitía ya salir de su departamento excepto para ir al médico o al hospital. El teléfono nos mantuvo conectados; algún Whatsapp, un medio al que ninguno de los dos era afecto, y finalmente el silencio. Ya no atendía el teléfono. El miércoles 7 de junio, un simple mensaje de Whatsapp de un amigo me dio la lacónica y definitiva noticia que nunca hubiera querido recibir: falleció Natalio.  

No te digo adiós, Natalio: vas a estar siempre conmigo con tu  amor por la historieta que poblaba nuestras charlas, tu cálida ironía que nunca llegaba al sarcasmo, tus memorias que nunca llegaste a escribir pero a las que les dabas rienda suelta en mil conversaciones, tu compañía que nunca retaceaste, tu maestría, tu sencillez y humildad que no hacían notar para nada que uno estaba junto a un grande de veras.

Gracias por tanta belleza y tanta ternura que creaste con sólo un lápiz y pasión, mucha pasión por el dibujo.

¡Gracias por haber estado siempre cerca, Natalio!



martes, 6 de junio de 2023

Medio siglo en el maravilloso mundo de la historieta

 6 de Junio de 1973 - revista Aventuras de Hijitus - García Ferré


Este año, 2023, veo con asombro, estupor e incredulidad, cómo se cumplen cincuenta años desde aquel frío día de otoño en que atravesé por primera vez el umbral de Producciones García Ferré, sintiendo, acaso oscuramente, que terminaba una etapa en mi vida y empezaba otra, definitiva.

Hasta entonces, había vivido llenando toneladas de papel con dibujos, había hecho una pila de historietas tan amateurs que estaban dibujadas de los dos lados de la hoja y cosidas con hilo y aguja, tapa incluída; había vivido la odisea de dejar mi pueblo, Villa Ramallo, para arrojarme a las entrañas desconocidas y amenazantes de la gran ciudad. Buenos Aires, a la que me imaginaba con los fondos de las historietas de Patoruzú: claros, limpitos...; había vendido Curitas por las calles, había cargado heladeras y lavarropas en una empresa de artículos para el hogar mientras estudiaba por las noches en el IDA, junto a tres grandes Maestros: Pablo Pereyra, Ángel Borisoff y Narciso Bayón.

IDA, circa 1977: ...(algunos nombres no recuerdo)... Massaroli, Teresa (chilena), Carlitos, Alberto Seco, José Colamussi...; abajo: Vicky, Víctor Toppi, Pablo Pereyra, Alicia Natale, Lidia Akamine y Juan Romero (Juaro)

El azar quiso que mi tío Pancho, encargado de una estancia en los campos de Ramallo, conociera a García Ferré, que andaba recorriendo estancias con el fin de comprar una, y se le ocurriera recomendarle a aquel sobrino "medio loco que anda haciendo dibujitos en la Capital". Don Manuel, siempre atento a nuevos artistas, le indicó que fuera a verlo y ahí estaba yo, el 6 de junio de 1973, en una sala donde campeaban en las paredes los storyboards de la película Trapito, dibujados por Néstor Córdoba, habiendo mostrando mis dibujos ante los ojos expertos de don Manuel y uno de sus lugartenientes, Rafael Bossio, y tras un breve interrogatorio, aceptado para integrar los equipos que dibujaban las historietas de la empresa, pasando de nuevo por la pequeña recepción donde una simpática Elisa Esquivel, la recepcionista, me daba la bienvenida muy sonriente. Afuera quedaba el frío de la calle; se estaba bien allí. Se abrió una puerta y aparecieron mis compañeros de equipo: Raúl Barbero, aún mi gran amigo, Roberto Bat, y el jefe del equipo, Bossio. ¡En ese momento comprendí que ya integraba el equipo de la revista quincenal Aventuras de Hijitus!

Con García Ferré en 2010, cuando pude testimoniarle todo mi agradecimiento por haber confiado en aquel muchacho principiante y haberle dado la posibilidad de ingresar al mundo del dibujo y aprender, aprender, aprender...  

De pronto me hallaba en una oficina grande, abarrotada de mesas llenas de páginas a medio dibujar., lápices, plumas, tinteros, escuadras... Ese mismo día fui conociendo a mis nuevos compañeros: Leandro Sesarego, un maestro de la ilustración, "Cuerito" Rodríguez Uzal, ágil, veloz y eficiente dibujante de historietas tanto serias como humorísticas, Gladys Esquivel, siempre cálida y cordial, Turconi ,el corrector, con el eterno diccionario de la RAE bajo el brazo, Antir, el letrista... Luego llegarían Hugo Casaglia, Goyo Mazzeo, Néstor Córdoba, Néstor D'Alessandro, Palmioli, Patricia Breccia y los que fueron y siguen siendo grandes amigos: Natalio Zirulnik, Santiago Scalabroni, Alberto Grisolía, Carlos Corrales y tantos otros...  De pronto, ¡me vi instalado en el corazón mismo del mundo del dibujo! No estaba soñando, no.

Tapa de la primera revista en la que colaboré, dibujando fondos, borrando y retocando. Estaba a medio hacer cuando me senté frente a un tablero y tuve entre mis manos la primera de aquellas páginas... y ¡nada puede superar la emoción que sentí en aquel momento! 

¿Un sueño cumplido? ¡Sí!... Pero al día siguiente hubo que despertar y comprobar que el esfuerzo tenía que ser diario,  el estudio constante y la atención inclaudicable si quería seguir allí y "hacer carrera". No era fácil. Hice lo que pude... y tan mal no me fue, porque aquí estoy, cincuenta años después, sin haber dejado jamás de dibujar historietas humorísticas, serias, de todas clases, buenas, malas, cobradas o sin cobrar, no importa tanto como el hecho de que desde aquel día, he vivido en el mundo que elegí: el de la magia, el dibujo, la historieta, la aventura. ¡Cómo no darle las gracias, don Manuel! ¿Cómo no agradecer a todos los que me ayudaron (y ayudan ) a lo largo de este difícil pero único y maravilloso camino de la historieta?...  
¡MUCHAS GRACIAS, MAESTROS y COMPAÑEROS DIBUJANTES; GUIONISTAS; HISTORIETISTAS!

lunes, 18 de octubre de 2021

El Llamado de la Selva, en la revista Larguirucho, allá por los '80

Un buen amigo, el talentosísimo Diego Parés, me alcanza esta página donde me llevo la grata sorpresa de encontrarme la historieta que dibujé en 1981, con guión de Leonardo Wadel, adaptando la clásica novela de Jack London para la editorial García Ferré.

1981 fue el año en que regresé a Buenos Aires. Me había qudado sin trabajo y prácticamente tuve que empezar de nuevo. La diferencia era que ahora tenía amigos en el ambiente del dibujo y conocimiento de muchos de sus secretos. Con esos elementos a mi favor, establecí mi campamento en el Estudio Géminis, gracias a la generosa hospitalidad de Gaspar González y Horacio Merel, quienes eran los socios activos en aquel momento. Fui tanteando varias posibilidades, entre ellas, hice una visita al estudio de los hermanos Villagrán, de donde salí con un guión de su personaje Mark para dibujar a lápiz. Ese trabajo no prosperó, y luego de otros intentos se me ocurrió pasar por García Ferré, de donde me había despedido hacía algunos años. 

Llevé una tira humorística, Rosita, pensando que podría encontrar un lugar en la revista Anteojito. Para mi sorpresa, don Manuel guardó aquellas tiras y me dijo "Usted estaba haciendo dibujo serio; ¿tiene algo de eso para ver?". Por suerte algo llevaba, y poco después me encontraba con un guión de Leonardo Wadel para dibujar. Se trataba de la adaptación de la novela de Oscar Wilde El Fantasma de Canterville. Luego siguieron otras, entre ellas la que veremos aquí, todas destinadas a un futuro proyecto en marcha, la revista Larguirucho.

Link al sitio desde donde se puede bajar la revista Larguirucho de diciembre del '81, completa:

https://comicsclasicos.blogspot.com/2020/09/larguirucho-revista-10.html

¡Agradecemos al blog Comics Clásicos y a Diego, por esta zambullida en el túnel del tiempo y por tantos recuerdos atados a cada página!

lunes, 7 de junio de 2021

7 de junio de 1971. Diario de la Aventura

Lunes 7 de junio. 

Siempre la misma rutina: no pasa nada en el ministerio. El miércoles fue mi día más glorioso: ¡28 cajitas! A la noche fui a ver el partido a lo de Beto: perdió Estudiantes, pero no importa: el miércoles que viene ganamos. Aunque no sé si lo podré ver. El jueves, no, el lunes pasado presenté varias viejas historietas en la academia. ¡Un éxito total! Todos se asombraban de que no hubiera tenido éxito en las editoriales. estoy practicando el estilo de García Ferré: puede haber posibilidades.

Con Goyo Mazzeo muchos años después, en la Academia del Lunfardo, con gran el gusto de recibir un ejemplar del libro que recopila sus Historias Tangueras, firmado por él mismo

   Actualmente parece mentira que yo haya podido pagar el hotel, la cuota del instituto y comer, con la sola venta de Curitas casa por casa. Eran otros tiempos, claro; hoy, aquello resultaría imposible. 
    Se acercaba el invierno y ya no era tan gracioso deambular por las calles de Palermo o pararme en el paso a nivel de Agronomía para venderles curitas a los automóviles que allí se detenían cuando pasaba el tren.  Sin embargo, no veía otro camino por el momento y lo transitaba con fe en que todo se solucionaría.
    El tío Beto, esposo de la hermana de mi padre, la tía Elena, vivía en el barrio de Caballito, en la casa de un funcionario del gobierno. Allí oficiaba Elena como cocinera  y Beto como chofer, ambos con cama adentro. Años antes la generosidad del patrón había permitido una reunión familiar de la que guardaba lindos recuerdos. 
    Ya había andado por García Ferré. Al abrirse la puerta, la primera vez, en un edificio de la calle Viamonte al 700, me recibió Goyo Mazzeo, quien, luego de un rápido vistazo, me aconsejó seguir estudiando dibujo. Razón no le faltaba, como pude ir comprobando a medida que rebotaba en las editoriales y avanzaba en mis estudios con Borissof en el IDA. Con el tiempo, seríamos compañeros de trabajo y siempre mantuve con él una relación cordial. No podía ser menos, ya que yo guardaba en mi corazón la grata vivencia que me deparó en mi adolescencia la lectura de un ejemplar de la revista que él dirigió: Historias Tangueras. Dos letras de tango memoricé para siempre, tras haberlas leído en sendas historietas escritas y dibujadas por Mazzeo: Noche de Reyes y Con Pena y Amor (un vals, creo). Un tanguero de ley, Mazzeo empilchaba siempre de manera impecable; ya peinaba canas, aunque no creo que pasara de los 40 años.

lunes, 19 de febrero de 2018

A Través del Amazonas en Historieta Patagónica

A partir del próximo martes 20 de febrero, el blog Historieta Patagónica publicará semanalmente una nueva vieja historieta inédita: A Través del Amazonas, escrita y dibujada por mi. circa 1988:



Una historieta de 16 páginas totalmente inédita, realizada con mucho cariño ya que se trataba de un viejo proyecto de mis comienzos en García Ferré. En aquella ocasión, escribí un guión que comenzó a ser bocetado por mis compañeros Alberto Grisolía y Raúl Barbero. Tras algunas tiras quedó detenido ahí. En otro momento empecé a dibujar una versión estilo "Corto Maltés", realista, pero que también quedó estancada tras algunas tiras. A comienzos de los '80 dibujé tres páginas parecidas a las que se verán aquí pero un poco "naif", el estilo no estaba definido del todo y eso no escapó al ojo de lince de Andrés Cascioli, cuando se las llevé al enterarme de que estaba por publicar una revista infantil.


Finalmente, en uno de los habituales espacios vacíos que nos dejaba Jaime Díaz entre una serie de animación y otra, acometí esta versión final (hasta ahora). Se notan en ella algunas influencias: Cezard, Uderzo, etc. pero creo que dentro de todo había dado con un estilo bastante original.


Mi amigo Carlos Della Bianca estuvo a punto de publicar esta historieta en un suplemento infantil que él realizaba para Diario Popular, pero la cosa se complicó y finalmente estas páginas quedaron durmiendo el sueño de los justos en mis archivos. Ahora, como ya viene haciendo con tantos otros trabajos míos, La Duendes me permita hacerlas llegar al público a través de uno de los blogs más longevos y exitosos de internet en el campo historietístico: Historieta Patagónica.


Un detalle extra: como de costumbre, "escraché" a algunos amigos: tres de los personajes están basados en caricaturas de mis compañeros del estudio Géminis (Torre Repiso, Merel y Leopardi) y otro en el ahora exitoso periodista hollywoodense Gabriel Lerman. Para mi siempre fue más divertido ponerle caras conocidas a mis personajes y es algo que sigo y seguiré haciendo aunque claro, se corre el riesgo de que a alguien no le guste el, papel que le tocó en el reparto.

¡Muchas gracias una vez más a La Duendes, por permitirnos acercar este viejo y querido trabajo al público del siglo XXI!

miércoles, 4 de marzo de 2015

Adiós a un Grande: OSWAL

Fue un viernes 13: hace pocos días, en el mes de febrero, uno de los más grandes creadores de que puede hacer gala la historieta argentina, Osvaldo Viola, mucho más conocido por el seudónimo que usó toda su carrera, OSWAL, nos dejó a la edad de 79 años. Había nacido en Quilmes, donde residió toda su vida, el 1 de noviembre de 1935.


Hasta aquí, la triste noticia que conmovió a muchos amantes de nuestro Noveno Arte, a los que conocían y amaban su trabajo, a los muchos que estudiaron en sus clases, ya que fue un maestro como pocos, habiendo ejercido la docencia durante largo tiempo en la Escuela de Bellas Artes de Quilmes y la Escuela de Dibujo de Carlos Garaycochea, a los que tuvieron el honor y el placer de conocerlo personalmente.



Durante la inauguración de la muestra de Oswal en la Alianza Francesa, 2010, con Natalio Zirulnik

Ese fue mi caso, aunque no lo traté tanto como hubiera querido, cada vez que nos encontrábamos, yo no me iba sin una enseñanza, una palabra de ánimo, un ejemplo valioso.

Primera página de una historieta que conservo desde los años '60, seguramente de la revista Intervalo, cuando me sorprendió el dibujo de Oswal, tan distinto por su fluidez, agilidad, y dinamismo, a la mayoría de los que publicaba Columba. 

Fue uno de los primeros historietistas que conocí, al poco tiempo de ingresar al equipo que dibujaba las historietas de García Ferré, allá por 1973. Compartía yo una gran sala con la gente de la revista Anteojito, donde siempre había una mesa libre en donde los colaboradore externos podían extraer de sus carpetas los trabajos que iban a presentar y ordenarlos o retocarlos. Así ocurría con artistas de primerísimo nivel como José Luis y Alberto Salinas, Bruno Premiani, Juan Arancio... Oswal.


Uno de aquellos primeros días, llega el rumor hasta mi tablero: "¿Sabés quién está...?... ¡Oswal!"  Inmediatamente la imagen de Sónoman, el personaje que Anteojito publicaba semanalmente y que yo conocía y admiraba desde sus primeras apariciones, allá por los '60,  vino a mi mente. Poco después, las imágenes eran mucho más vívidas, porque, mágicamente, las páginas originales de la historieta estaban ahí, frente a mis ojos, en una mesa vecina. Eran de gran tamaño; brillaban, ya que estaban dibujadas en papel "Ilustración", seguramente con pincel. Deslumbraban.



Junto a ellas. su autor, de sobrio traje marrón, corbata, pelo corto tal vez engominado. Podría haber sido el contador de la empresa o el abogado, tal su seriedad y buenas maneras, pero era el mago que había sido capaz de crear aquel maravilloso personaje hecho de sonido, de música, de poesía... ¡el mismísimo Oswal!


Luego, la escena se fue repitiendo a lo largo de los casi dos años que permanecí en la empresa, pero el deslumbramiento y la admiración siempre fue como la primer vez. Con el tiempo, me animé a hablarle, a preguntarle, a exponerle mis dudas, a lo que él respondía con calma, seguridad y afectuosa calidez. Recuerdo una de sus respuestas: "¿Por qué mirar tanto a los dibujantes de afuera, por geniales que sean, si en nuestro país tenemos tantos maestros tan buenos como ellos...?" Y se refería, claro, a Breccia, Salinas, Bernabó, Premiani... él no lo sabía, pero yo lo sumé a esa lista, claro.


Pasó el tiempo. Cada tanto me lo encontraba en algún evento, en alguna editorial, el trato siempre cordial, siempre dejando alguna enseñanza. Creo que lamentaré eternamente no haber tomado clases con él cuando comenzó a enseñaer en la escuela de Garaycochea. pero yo ya era un profesional y eso significaba trabajar todo el día y aprender sobre la marcha, sin tiempo para asistir a clases. Habia mucho trabajo en esos tiempos de los '70 y '80...

A comienzos de los '80, cuando fuimos invitados a un encuentro en la ciudad de 25 de Mayo, con Miguel Rep, Alberto Caliva, Oswal, Rubén Meriggi, Silvina Viola (hija de Oswal), Peni y Tito Spataro


Ya en este siglo, empecé a tener más tiempo libre, volví al ambiente poco a poco, y no tardé en encontrarme con Oswal, en la celebración del Día del Dibujante en el año 2009, cuando le tocó recibir un merecido reconocimeinto a su extraordinaria carrera. Era el mismo de siempre: la calidez y el desprendimiento que lo caracterizaban afloraron inmediatamente.

Massaroli, Oswal y Zirulnik en el Día del Dibujante, 2009

 Con Oswal en la Alianza Francesa

Dibujo hecho para un homenaje a Sonoman, donde mi personaje Orquídeo Maidana le dedica una décima de su cocecha

Estos encuentros se fueron repitiendo con cierta frecuencia. Recuerdo una extraordinaria charla sobre "La Línea", que dio en la Alianza Francesa de Palermo, la presentación del primer tomo de de la magnífica recopilación de las aventuras de Sónoman. En 2013 le tocó recibir el Premio a la Trayectoria otorgado por Banda Dibujada, y alli estuvimos  siempre junto al amigo común Natalio Zirulnik. En 2014, la última vez que lo vi, fue en la Feria del Libro, cuando Ediciones de la Flor presentó el segundo tomo de Sónoman.

En la Legislatura porteña, con Walter Farías, Oswal, Juaro y Maicas


Durante la entrega del premio Banda Dibujada, en la Alianza Francesa, 2014, con Zirulnik, Silvina Viola y Oswal

Su obra es muchísimo más amplia, por supuesto: pero en este blog me limito a exponer mis recuerdos personales de este maestro muy querido por mí. Siendo así, imagínense mi sorpresa cuando un dia, hace pocos años,  suena el teléfono en mi estudio... ¡y reconozco su voz! Oswal me llamaba para agradeccrme un comentario mio en su página de Facebook. ¡No lo podía creer! Y menos, cuando me comentó como si nada, que alguna vez había exhibido una página de una de mis historietas, "como ejemplo de narración", en un de sus clases.... Bueno... ¿Qué más podía pedir? Si el Maestro quiso darme ánimo, la verdad que lo consigiuió... ¡y cómo!

Recibiendo un premio en el último festival CrackBangboom de Rosario

Por eso, y por todo lo que nos deja, querido Oswal, por la legión de buenos historietistas que aprendieron el amor a este oficio con usted, por su obra monumental, por su Tango en Florencia que me dedico de puño y letra, por haber estado cerca de un muchacho principiante y haberle mostrado aquellos grandes originales de Sonoman y sus secretos con toda generosidad, usted sabe qaue no lo vamos a olvidar, que su ejemplo y enseñanzas nos guiarán hasta el final por el camino de la Historieta y el Dibujo. Por eso, ¡¡¡GRACIAS, MAESTRO!!! 
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