martes, 12 de noviembre de 2019

Muestra-Homenaje a H G Oesterheld en la Biblioteca Nacional



El jueves 8 de Noviembre se inauguró en la Biblioteca Nacional una extraordinaria muestra que abarca sin embargo apenas una parte de la inmensa obra del más grande guionista argentino de todos los tiempos y figura insoslayable de la historieta mundial. Se podrá ver hasta Abril de 2020

 .


 Abre el acto de inauguración Judith Gociol, curadora de la muestra

 Hablan los dos nietos recuperados de Héctor Germán Oesterheld. Valiosas anécdotas de su infancia, y la historia de cómo buena parte del material expuesto formó parte del paisaje de sus primeros años y fue donado actualmente a la biblioteca.

 Trabajos de Oswal y Durañona

 Las guerras de la Independencia, una constante en la obra del guionista


 ¡Aún conservo esa revista!

 La pregunta que todos nos hicimos durante años y qiue la revista Feriado Nacional respondió al fin, en 1983, con una nota estremecedora y el extraordinario dibujo de Saborido

 Tapa de Hora Cero por Lucho Olivera, donde demuestra que recién en sus comienzos ya era un fuera de serie

El joven geólogo

 El Oesterheld que yo conocí, tal vez en 1974

 La humilde contribución que hicimos con el guionista Marcelo Pulido a la saga inmortal de El Eternauta: El Manuscrito. Libro y primer boceto de tapa.

La etapa montonera del guionista; la última

 El cuartito de los recuerdos, a un costado de la sala grande, donde se hallan los libros que leía el maestro y otras rarezas entrañables. Con Sonia Olmo, conductora de la revista A Tiza y Carbón

Con Judith Gociol, curadora de la muestra, junto con José María Gutiérrez y todo el extraordinario equipo de la Sección Historieta de la B. N., al lado de la página que tuve el gusto de donar a la Biblioteca, única que había quedado en mi poder de las que había hecho para Columba en los '70.

¡La última página de la última historieta de Haakon! Conservada gracias a que Columba la rechazó en su momento aduciendo que el público no recomocería a los personajes: a la derecha estamos todos los que conformamos el staff de la serie a través del tiempo: Presa, Vasallo, Lito Fernández, su esposa Cecilia e hijo, Szilagyi, un par de ayudantes, Freire y Iarlori, Massaroli y, por supuesto, el guionista de la serie que se publicó en El Tony entre 1974 y 1976, Héctor G. Oesterheld.


Con algunos de los muchos asistentes al evento, entre ellos Aldo Pravia, Sonia Olmo y Gustavo Ferrari

Una muestra imperdible: La infinita variedad de trabajos que realizó Oesterheld desde sus comienzos como cuentista infantil, autor de notas científicas, alma mater de la revista de ciencia ficción Más Allá, hasta la realización de los más grandes obras maestras de la historieta argentina y mundial. Un contenido emotivo y de gran calidad artística al alcance de todos. 
¡Muchas gracias a la gente de la Biblioteca, que ha realizado, una vez más, un gran trabajo de capital importancia para la cultura nacional!

jueves, 7 de noviembre de 2019

Charlando sobre Juan Moreira en la Biblioteca Fortunato Zampa, de Ramallo

El viernes 1 de Noviembre tuve el enorme gusto de volver a dar una charla sobre el mito nacional de Juan Moreira. ¡Cómo no iba a ser un gran gusto si esto ocurrió en mi tierra natal, Villa Ramallo, a sólo dos cuadras de la casa en que me crié! Volver al pago para contarles a vecinos y amigos las cosas que he ido descubriendo en diez años de andar con Moreira por los caminos de la patria, es una emoción inigualable, realmente. Y se la debo a Miriam Catalini, quien me invitó a realizar la  charla, y a toda la gente de la Biblioteca Popular F. Zampa, que hizo posible esta maravilla!



Hace las presentaciones el periodista Leonardo Terzi, quien ya me había hecho una entrevista telefónica desde Radio Meta


Moreira era así, así...

Luis Ramírez cuenta una divertida anécdota sobre una representacion circense de Juan Moreira en Ramallo, muy difundida en el pueblo.

Parte de la concurrencia; un público muy especial, con muchas caras conocidas y otras nuevas... para mí


Al final de la charla, no pude menos que remarcar lo importante que fue para mí este reencuentro con mi gente, en torno a un tema que tanto me apasiona, y a mi trabajo de toda la vida, la historieta

Matilde Nava, mi profesora de Castellano en la secundaria, me da una gran emoción al llegar

 El siempre renovado y dichoso rito de firmar los libros de Moreira

Marche un ejemplar para un gran compañero, el amigo Juan Carlos Planas! Al fondo, el gran amigo Miguel Angel Maiello, gran ilustrador de temas gauchescos y ramallenses y Luis Ramírez, autor entre otros temas musicales, de uno dedicado a la Vuelta de Obligado

Y se llevó un ejemplar! Después dicen que a los chicos no les interesa lo nuestro...!

Agradezco profundamente  a todos los que hicieron posible esta experiencia magnífica, que atesoraré siempre en mi corazón como una de los grandes momentos que le debo a esta profesión que amo, y al gaucho indómito, Juan Moreira, a esta altura de nuestras andanzas, un amigazo!
Gracias a todos los que vinieron, los que colaboraron y los que nos acompañaron en esta patriada!  Gracias, gracias, GRACIAS!

lunes, 4 de noviembre de 2019

“¿Qué querés ser cuando seas grande?” de Marcelo Pulido. Nuevo libro

HISTORIETA ARGENTINA
¿Qué querés ser cuando seas grande?” de Marcelo Pulido

Escribir después del horror
Como parte de la celebración por los diez años de Historieteca, su editor, Marcelo Pulido, se dio el lujo de escribir nueve guiones que fueron ilustrados por nueve grandes artistas del medio y publicados en un libro. ¿El eje conductor que los conecta? La última dictadura militar en Argentina.

Por: Facundo Vazquez
Publicación original en: 

“¿Cómo llega un niño a convertirse en un asesino? ¿Cómo llega una sociedad a cometer un genocidio? ¿Cómo se vive con eso? ¿Cómo se convive, transcurre la vida durante el horror?”

Esas preguntas serán tal vez nuestra primera aproximación al libro cuando veamos la contratapa en la librería. Ya cuando llegamos a casa y empezamos a leerlo, la cita de Theodor Adorno, nos pone en el contexto teórico de la obra:

¿Por qué abrir un libro de historietas con una cita de un filósofo y teórico literario? Sé que se mueren por saberlo y por eso voy a empezar hablando de eso: Adorno sostuvo una conocidísima polémica con György Lukács respecto al tema del realismo, polémica que resumiré groseramente diciendo que mientras Lukács sostenía la doctrina soviética del realismo socialista y condenaba como desviación burguesa (casi) todo ejercicio formal o vanguardista, Adorno defendía la necesidad de la innovación constante en el arte, por lo que no podía ceñirse a ninguna teoría dogmática... menos si ese dogma venía impuesto por una doctrina política. Ambos, finalmente, coinciden en que debe haber algo en la literatura, por más realista que esta sea, que la diferencie del ensayo, la ciencia o la historia y ese algo tiene que ver con su función estética y por lo tanto con la artificialidad de las formas.

La experiencia de la segunda guerra mundial lleva a la teoría literaria (y a la humanidad en su conjunto) a una crisis que obliga a replantearlo todo. Los soldados veteranos históricamente habían sido una fuente inagotable de anécdotas y relatos épicos. Desde “La Odisea”, tener un veterano sentado a la mesa era un privilegio y un honor porque siempre tenía una historia que contar de las aventuras y hazañas que habían vivido. Los combatientes de la segunda guerra, en cambio, regresaban mudos del frente. No podían o no querían hablar de lo que habían visto y vivido. Su experiencia no se convertía en relato, era inenarrable.

El fenómeno llegó a un extremo cuando el periodista ruso Vasili Grossman difunde las primeras noticias sobre los campos de exterminio. ¿Cómo explicar que la eficiencia, el método y hasta la ciencia habían sido puestos al servicio de la muerte y el horror? En ese contexto debe leerse la frase de Adorno:

“No se puede escribir poesía después de Auschwitz”

La contradicción surge de que esa realidad exigía ser expuesta y al mismo tiempo el horror había alcanzado tal magnitud que todo intento de describirlo parecía una banalización. La historia y el periodismo podrían replegarse sobre la objetividad de la crónica, pero ¿qué podía hacer la literatura? El escritor comprometido siente una responsabilidad moral con la realidad que le impide abstraerse de la misma. No puede, digamos, soslayar la atrocidad que acaba de ocurrir y contarnos como antaño la historia de una princesa encantada en un castillo. Pero a la vez surge la pregunta ¿Es lícito hacer arte sobre el horror? ¿No es abyecto sobreimprimir una intención estética sobre la experiencia del exterminio?

La experiencia del horror en la historieta argentina.
Nuestra literatura (también nuestra historieta y nuestro arte en general) se encontró ante una disyuntiva similar al término de la última dictadura militar. De manera similar a lo ocurrido con los campos del Reich, la información sobre los crímenes de estado, en el momento en que se produjeron, había llegado a la población de forma muy heterogénea. Algunos habían visto algo o contaban con información confiable, otros tenían sospechas y muchos sostienen que permanecieron totalmente ignorantes de todo lo ocurrido.

Como fuera, la llegada de la democracia, la formación de la CONADEP y el “Nunca Más” trajeron consigo un duro golpe de realidad para nuestra sociedad. Los abismos del horror habían alcanzado una profundidad y una magnitud que la inmensa mayoría de la gente común no hubiera siquiera imaginado.

Es así que durante la década del ochenta, la historieta argentina para adultos se vio influida fuertemente por la atmósfera de la dictadura, la represión, los desaparecidos, etc. Incluso cuando la intención no era documental o no estaban hablando de la dictadura explícitamente, aun en las historietas de aventuras o de ciencia ficción, los conflictos no resueltos de nuestra historia reciente siempre podían leerse entre líneas.

En nuestro país, se sumó la dificultad de que la política, la historia y el periodismo, de cara a una reorganización democrática, produjeron una avalancha tan grande de interpretaciones que los hechos quedaron casi sepultados debajo de los textos. Era necesario conciliar y la realidad parecía apuntar en una dirección totalmente contraria... por lo que los hechos debieron ser “interpretados” a partir de un relato que permitiera pacificar la sociedad.

Con el paso de los años y las décadas, los argentinos hemos llegado a algunos acuerdos: Dejamos de decir “el proceso” y todos decimos “la dictadura”. Incluso, últimamente, te miran mal si no le agregás “cívico militar”. De a poco, abandonamos palabras como “guerra sucia” o “subversión” y adoptamos el correcto “terrorismo de estado”. Pero todavía quedan muchas zonas convenientemente grises y nebulosas sobre las que se basan las transiciones democráticas, más o menos pacíficas, en todas partes del mundo. Respecto a la dictadura cabe preguntarse ¿logramos desenterrar los hechos o nos quedamos con la interpretación más conveniente? Y, si fuera la segunda opción, ¿conveniente para quién?.

El caso es que, mientras más se avanza desde otros discursos sociales, menos necesidad demuestran los autores en revisitar dicho periodo en sus obras, y pasamos de esa omnipresencia que se observaba en las historietas de los ochentas a que el tema de la dictadura tome a un lugar bastante relegado en las producciones actuales.

Por eso “¿Qué querés ser cuando seas grande?” es una obra que hoy sorprende por su excepcionalidad. Algunos considerarán que el tema reviste cierto anacronismo... que su conflicto carece de actualidad. Otros, viendo que en las últimas elecciones, varias plataformas siguen sosteniendo el modelo económico neoliberal que la dictadura impuso a sangre y fuego; que se reivindica una política policial de mano dura y gatillo fácil; que se aboga por el regreso del servicio militar obligatorio e incluso uno de los candidatos a presidente es un militar retirado que se levantó en armas contra la democracia en dos oportunidades... Otros, digo, considerarán oportuno revisitar esos momentos oscuros de nuestra historia reciente que algunos parecen haber olvidado.

La obra, tratando de no spoilear.
Marcelo Pulido, editor y guionista de todas las historias que conforman este volumen, encontró una respuesta a cada una de las decisiones estéticas que plantea el abordaje del tema de nuestra última dictadura militar. Y como suele pasar con los artistas honestos, cada una de esas respuestas es su respuesta.

La primera decisión estética llega por el lado de la diversidad. El libro tiene una unidad y un fuerte sentido de cohesión pero a la vez es un caleidoscopio de voces y perspectivas. Nueve autores distintos: Dante Ginevra, Lauri Fernández, JOK, Marcos Vergara, Sergio Ibáñez, Ian Debiase, José Massaroli, Fabián Mezquita y Ezequiel Rosingana abordan la faz gráfica del volumen, dándole a cada relato un estilo y una impronta diferente y personal.

La segunda decisión estética la aporta el silencio. Varias historias son mudas y creo que el tomo en su totalidad tiene menos texto que una página de Oesterheld. Hay pocos diálogos y la mayoría son irrelevantes y cotidianos. Pulido defrauda voluntariamente el horizonte de expectativas de un lector ingenuo que esperaría palabras cargadas de dramatismo en consonancia con las tragedias que se vislumbran y solo encuentra personas comunes que se saludan al cruzarse por la calle o al salir de la oficina. Esas pocas palabras no parecen estar allí para revelar la realidad sino para darle una sombra de cotidianidad detrás de la cual ocultarse... y para hacer que en su ausencia, el silencio resulte todavía más asfixiante. Ese silencio que pesaba como una cortina de plomo sobre la sociedad argentina llega a convertirse en protagonista de alguna de las historias como ocurre en el penúltimo relato.

Recién hablábamos de las personas comunes y creo que esa es otra de las grandes elecciones estéticas de la obra. La forma en que se muestran a las personas que participaron de hechos tan aberrantes siempre es una decisión arriesgada. Construir el personaje de un represor como un avatar de inhumanidad absoluta puede ser tranquilizador, porque lo coloca fuera de la realidad del lector. No tiene nada que ver conmigo ni con nadie que yo conozca. No es realmente una persona sino un monstruo. Es una alteridad radical. No necesito ni siquiera intentar entenderlo.

El problema de esta opción es que resulta falaz. Esos seres capaces de las mayores perversidades eran humanos. De mierda... pero humanos. Tenían madre, familia, frustraciones, sueños. Y eso nos interpela, nos jode, nos problematiza porque nos muestra que más allá de nuestras diferencias radicales, también existen coincidencias.

”¿Qué querés ser cuando seas grande?” recorre un amplio espectro de personajes, desde el torturador hasta la madre de plaza de mayo, pasando por una gama muy variada de testigos a los que el azar puso en contacto con diferentes formas del horror. Y todos esos personajes son abordados desde una profunda humanidad.

La cuarta elección estética está en una ausencia. Porque entre toda esa diversidad de personajes que protagonizan los relatos, faltan las víctimas. Las víctimas irrumpen en el relato en imágenes fugaces. Son cuerpos arrojados o devueltos del mar, tiros que se escuchan en la casa de enfrente, un hombre y una mujer atados a los que vemos apenas por una viñeta mientras el resto del país sigue la final de la copa del mundo. Los desaparecidos están en todas partes y en ninguna. No protagonizan ningún relato porque la característica que los define es justamente la ausencia. Y sin embargo están en todos como lo que son: una dolorosa cicatriz en nuestra sociedad.

Pulido y Massaroli cuando preparaban El Manuscrito, la anterior obra del remarcable guionista y editor

Por último, dado que empezamos este análisis con una cita de Theodor Adorno, quiero (para devolver el balance al universo) cerrarla con otra de su viejo antagonista György Lukács:

“De un libro me interesa siempre si lo que en él se dice, no hubiera sido posible relatarlo de la misma forma en un reportaje, si se plantean cuestiones o se resuelven problemas en un nivel realmente artístico y no en las dimensiones de la sociología”

 Creo que esta es la elección definitiva de la obra: la de no renunciar a la intención estética a pesar de lo terrible del asunto. Demostrar que, a pesar del epígrafe, necesitamos seguir haciendo arte después del horror.
Facundo Vázquez

lunes, 28 de octubre de 2019

Una tarde en Saavedra

El Domingo 20 se Octubre desde las 15 hs. se realizó la "2° FiESTA DE LA HISTORIETA EN SAAVEDRA". Esto ocurrió en la Biblioteca Popular Cornelio Saavedra (Av. García del Río 2737)







Hubo también una EXPO -pasado, presente y futuro de la historieta barrial


CHARLAS CON AUTORES (Paula Sosa Holt, Agustina Casot, Salvador Sanz, Jose Massaroli)


Y una FERIA EDITORIAL con editoras y artistas como:  Anexia Ediciones, Loco Rabia Editora, Doedytores, A4 Editora, Historietas Argentinas, comiks debris, BlupInk Ediciones Historieteca Editorial, Editorial La Pinta, La Maroma Ediciones, Ediciones Noviembre, Fábrica de Historietas y Hurón Dibujos




No faltaron los encuentros con viejos amigos, como el Chino Kuhn, uno de los entusiastas organizadores del evento, en sis dos personalidades 


La charla, en el elegante interior de la biblioteca

Hubo sorteo de libros y originales. Aquí, con la feliz ganadora de un Pato Donald que hizo las delicias de su pequeña nieta


¡Muchas gracias, queridos amigos de esta entrañable biblioteca! Con las ganas, el amor y dedicación que ustedes ponen en difundir la obra de nuestros autores, hay historieta argentina para rato! 

lunes, 14 de octubre de 2019

Independencia, un juego con historia... y con futuro

¿Querés comandar la carga de los granaderos a caballo en el histórico combate de San Lorenzo? ¿Querés dirigir la división de O'Higgins en la batalla de Chacabuco? O tal vez querés destrozar a los realistas en la famosa batalla de Maipú? ¿Cómo te sentirías comandando las tropas de San Martín? Cuál sería tu estrategia? Las respuestas las podés encontrar jugando online este nuevo y emocionante juego:


Independencia es un juego multijugador en el que no solamente vas a poder encarnar al mítico General José de San Martín (entre otros) y librar sus batallas que dieron lugar a la Independencia Americana, sino que también vas a tener la posibilidad de ver datos reales muy interesantes de dichas batallas en la creación de la partida. De esta forma, se pretende enseñar al jugador brevemente dónde y cuándo está transcurriendo lo que está viendo, y tal vez así, despertar su curiosidad a seguir investigando sobre el tema. 




Con batallas de hasta un máximo de 8 jugadores, Independencia es un juego en el que vas a necesitar desarrollar muy bien tu estrategia para así poder conquistar las banderas enemigas y ¡derrotar a tus rivales! ¿Cómo? Mediante la compra de tropas de infantería, caballería y artillería que cuentan cada una con distintas estadísticas. ¡Por lo tanto se debe pensar muy bien qué comprar y cuándo, ¡porque eso puede afectar tanto positiva como negativamente a tu estrategia! Los ataques y movimientos de tus tropas son por turnos, así que no tomes decisiones apresuradas de las que después puedas arrepentirte.  

Mapa real de la batalla de Maipú

Escenario de la batalla de Maipú



Y usted, querido amigo de este blog, se preguntará qué tiene que ver este juego con José Massaroli, ya que la temática que motiva sus publicaciones es la carrera artística del autor, su vida, milagros y andanzas por el mundo de la historieta.  Bueno, no mucho: sólo que el autor de este juego para PC, tablet y celular, que recién empieza su carrera es mi hijo Leonardo Massaroli, joven programador que ha dedicado largas horas, junto con su hermano Hugo, a crear paso a paso este interesante juego que no está terminado, sino que sigue y seguirá creciendo a medida que halle eco en el público amante de nuestra historia y de los videojuegos.




Así que... ¡¡¡buena suerte, muchacho!!!
¡Y vamos por más Independencia, por más juego y por más difusión de nuestra historia argentina y latinoamericana!

El sitio del juego, donde ya se lo puede jugar online:

Juego: independenciajuego.com

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