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martes, 6 de junio de 2023

Medio siglo en el maravilloso mundo de la historieta

 6 de Junio de 1973 - revista Aventuras de Hijitus - García Ferré


Este año, 2023, veo con asombro, estupor e incredulidad, cómo se cumplen cincuenta años desde aquel frío día de otoño en que atravesé por primera vez el umbral de Producciones García Ferré, sintiendo, acaso oscuramente, que terminaba una etapa en mi vida y empezaba otra, definitiva.

Hasta entonces, había vivido llenando toneladas de papel con dibujos, había hecho una pila de historietas tan amateurs que estaban dibujadas de los dos lados de la hoja y cosidas con hilo y aguja, tapa incluída; había vivido la odisea de dejar mi pueblo, Villa Ramallo, para arrojarme a las entrañas desconocidas y amenazantes de la gran ciudad. Buenos Aires, a la que me imaginaba con los fondos de las historietas de Patoruzú: claros, limpitos...; había vendido Curitas por las calles, había cargado heladeras y lavarropas en una empresa de artículos para el hogar mientras estudiaba por las noches en el IDA, junto a tres grandes Maestros: Pablo Pereyra, Ángel Borisoff y Narciso Bayón.

IDA, circa 1977: ...(algunos nombres no recuerdo)... Massaroli, Teresa (chilena), Carlitos, Alberto Seco, José Colamussi...; abajo: Vicky, Víctor Toppi, Pablo Pereyra, Alicia Natale, Lidia Akamine y Juan Romero (Juaro)

El azar quiso que mi tío Pancho, encargado de una estancia en los campos de Ramallo, conociera a García Ferré, que andaba recorriendo estancias con el fin de comprar una, y se le ocurriera recomendarle a aquel sobrino "medio loco que anda haciendo dibujitos en la Capital". Don Manuel, siempre atento a nuevos artistas, le indicó que fuera a verlo y ahí estaba yo, el 6 de junio de 1973, en una sala donde campeaban en las paredes los storyboards de la película Trapito, dibujados por Néstor Córdoba, habiendo mostrando mis dibujos ante los ojos expertos de don Manuel y uno de sus lugartenientes, Rafael Bossio, y tras un breve interrogatorio, aceptado para integrar los equipos que dibujaban las historietas de la empresa, pasando de nuevo por la pequeña recepción donde una simpática Elisa Esquivel, la recepcionista, me daba la bienvenida muy sonriente. Afuera quedaba el frío de la calle; se estaba bien allí. Se abrió una puerta y aparecieron mis compañeros de equipo: Raúl Barbero, aún mi gran amigo, Roberto Bat, y el jefe del equipo, Bossio. ¡En ese momento comprendí que ya integraba el equipo de la revista quincenal Aventuras de Hijitus!

Con García Ferré en 2010, cuando pude testimoniarle todo mi agradecimiento por haber confiado en aquel muchacho principiante y haberle dado la posibilidad de ingresar al mundo del dibujo y aprender, aprender, aprender...  

De pronto me hallaba en una oficina grande, abarrotada de mesas llenas de páginas a medio dibujar., lápices, plumas, tinteros, escuadras... Ese mismo día fui conociendo a mis nuevos compañeros: Leandro Sesarego, un maestro de la ilustración, "Cuerito" Rodríguez Uzal, ágil, veloz y eficiente dibujante de historietas tanto serias como humorísticas, Gladys Esquivel, siempre cálida y cordial, Turconi ,el corrector, con el eterno diccionario de la RAE bajo el brazo, Antir, el letrista... Luego llegarían Hugo Casaglia, Goyo Mazzeo, Néstor Córdoba, Néstor D'Alessandro, Palmioli, Patricia Breccia y los que fueron y siguen siendo grandes amigos: Natalio Zirulnik, Santiago Scalabroni, Alberto Grisolía, Carlos Corrales y tantos otros...  De pronto, ¡me vi instalado en el corazón mismo del mundo del dibujo! No estaba soñando, no.

Tapa de la primera revista en la que colaboré, dibujando fondos, borrando y retocando. Estaba a medio hacer cuando me senté frente a un tablero y tuve entre mis manos la primera de aquellas páginas... y ¡nada puede superar la emoción que sentí en aquel momento! 

¿Un sueño cumplido? ¡Sí!... Pero al día siguiente hubo que despertar y comprobar que el esfuerzo tenía que ser diario,  el estudio constante y la atención inclaudicable si quería seguir allí y "hacer carrera". No era fácil. Hice lo que pude... y tan mal no me fue, porque aquí estoy, cincuenta años después, sin haber dejado jamás de dibujar historietas humorísticas, serias, de todas clases, buenas, malas, cobradas o sin cobrar, no importa tanto como el hecho de que desde aquel día, he vivido en el mundo que elegí: el de la magia, el dibujo, la historieta, la aventura. ¡Cómo no darle las gracias, don Manuel! ¿Cómo no agradecer a todos los que me ayudaron (y ayudan ) a lo largo de este difícil pero único y maravilloso camino de la historieta?...  
¡MUCHAS GRACIAS, MAESTROS y COMPAÑEROS DIBUJANTES; GUIONISTAS; HISTORIETISTAS!

lunes, 24 de octubre de 2022

Anotaciones de fines de 1971 y comienzos de 1972

Sigo copiando anotaciones de una vieja libreta, que datan de fines de 1971, mi primer año en Buenos Aires, cuando todavía creía que podía dedicarme a componer canciones, además de dibujar:

"1-12: Entregué la cinta grabada con mis siete temas en Music hall, al mismo tiempo que los registré. 

9-12: Pasé por M. H. pero el que se ocupa de eso no vuelve hasta el martes. Paciencia.

15-12, martes: Pasé por M.H. pero tpodavía no ha regresado el tipoi. Más paciencia. ëligro para mi porvenir como músico beat: Szer me ordenó cortarme el pelo. ¡Grrr!

27-12, viernes: Última clase en IDA. Le entregué a Boris un último trabajo. 

18-12, sábado: Se cumplió la maldición: tuve que cortarme el pelo. $4.- ¡Adiós!

20-12, sábado: Se hizo la cena en la Boca.Bardahl llegó tarde pero llegó. Gané un premio con el "28". Lindo.

Cena de fin de año en la Boca: aparezco con los anteojos que usaba por aquellos tiempos. A mi izquierda, "Bardahl"; el señor de bigotes era "el señor García", según creo recordar, el contador del instituto.
Cena de fin de año en la Boca: con compañeros de Primer Año cuyos nombres quisiera recordar. Nunca más nos vimos a partir del año siguiente

22-12:, miércoles: Otra vez a Music Hall: el individuo no ha vuelto a aparecer pero por lo menos rescaté la cinta. ¡Ah, hijos de...!

1972

7-1, viernes: Envié una carta a 7 Días pidiendo cantante. Veremos.

11-1: Me anoté para el curso de verano en IDA. ¡Qué calor!

3-2: Pasé por Odeón; pero los directores artísticos están de vacaciones hasta fines de marzo. ¡Grrr!

5-2: Pasé por RCA: Ídem"


Una muestra de la forma en que componía, usando el piano de mi hermana y tocando con sólo con la mano derecha. Cosas de aficionado, como el tiempo me demostró

Cuando volvía del trabajo, pasaba por Casa América y me quedaba mirando la vidriera. Al cobrar el primer sueldo, corrí a comprarme una flauta melódica Hohner. Todavía la tengo

La boleta de pago por el registro de la propiedad intelectual de mis canciones, que optimistamente me apresuré a registrar antes de recorrer las grabadoras



jueves, 30 de junio de 2022

Recordando a David Mangiarotti

 Tres años después de su partida, me entero por el amigo y colega Gerardo Canelo, que David Mangiarotti ya no está entre nosotros. 

Lo conocí en Columba, cuando dejé de hacer 3 x la Ley (1977) y estaba viendo si me iba de la editorial o me quedaba. Un llamado de Presa, el director de arte, me informó que Mangiarotti necesitaba alguien que le dibujara a lápiz la serie Roland el Corsario, que él había heredado de García López. Su trabajo más conocido era la serie escrita por Robin Wood, Harry White, un éxito de la editorial. Fueron varias historietas, que ocasionaron lo visitara algunas veces en su estudio de Moreno.

Los primeros dólares que vi en mi vida vinieron de su mano, cuando me pidió que se los cambiara en el centro. Recuerdo alguna charla en el Hogar de la Empleada, un lugar donde se comía bien y barato y al que él me llevó un día en que salíamos de Columba. Luego fue mi lugar favorito para almorzar, ya que yo vivía a sólo diez cuadras de allí. Aunque era de pocas palabras, fue uno de los pocos dibujantes con los que yo pude hablar de temas más allá de lo común: filosofía, religión, arte. Una persona culta, excelente profesional.

Por esas vueltas de este trabajo y de la vida, creo que nunca más lo vi y ahora sólo me queda recordar que trabajé con él, sus enseñanzas y los momentos de interesantes cambios de ideas donde se borraba la distancia entre el principiante y el maestro. ¡Gracias, David!


Su trayectoria a grandes rasgos, tal como la historió Comiqueando en 2019, cuando se produjo el fallecimiento: 

Su trayectoria profesional se inició en 1960 en la revista Puño Fuerte (donde realiza el personaje “Canada Grey” e historietas bélicas) y en las revistas de la editorial Frontera (Hora Cero y Frontera), en las que colaboró con varias series hasta que estas desaparecieron de los kioscos. También en los ´60 trabajó para la editorial argentina MOPASA y para la estadounidense Charlton, donde dibujaba historietas románticas.

En los ´70, ya incorporado al plantel de las revistas de Columba, le toca hacerse cargo de Roland el Corsario cuando José Luis Garcia Lopez se va a vivir  a Estados Unidos. También para Columba trabaja en series como A medianoche,  Informe sobre la vida, Harry White y Montana Blue, entre otras. conocidos.

Ya en los ´90 prueba suerte en Chile y más tarde se radica en Bolivia. Allí publica historietas en los principales diarios de La Paz y es considerado un impulsor de la historieta de ese país. De esta época es la serie «El Club de los cazadores de Ovnis», sus adaptaciones de cuentos de Edgar Allan Poe y sus historietas de temática futbolística, que trascendieron las fronteras de Bolivia para publicarse con éxito también en Ecuador y Perú.

lunes, 20 de junio de 2022

Todo Haakon, un personaje de Oesterheld

 Nota aparecida en el blog Columberos, donde anuncian que está a disposición del público la serie completa de episodios de Haakon. Este personaje fue creado por Héctor G. Oesterheld para la editorial Columba en 1974 y se le confió a Lito Fernández la realización de los dibujos. Lito, como acostumbraba, le encargó el dibujo a lápiz a Silvestre Szilagy.

Más o menos por la mitad del total de episodios, empecé a colaborar con Lito, a comienzos de 1975, y uno de mis primeros trabajos fue el dibujo de fondos de Haakon, luego me ocupé del lápiz y finalmente, en un momento en que Lito estaba yéndose de Columba, me tocó dibujar cuatro o cinco episodios completaos. 

Hoy, agradezco a la gente de Columberos la alegría de reencontrarme con estos viejos trabajos tan llenos de ilusiones y ganas de hacer historietas, junto a un gran maestro y amigo  como fue y es Lito Fernández.

jueves, 16 de junio de 2022

Haakon - Integral

Haakon, creado por Héctor Germán Oesterheld, es un personaje bastante olvidado, y es por ello que intentamos rescatarlo del olvido con éste integral. Dedicado a Pebacba.



 Descarga:  Haakon - Integral

domingo, 26 de septiembre de 2021

Domingo 26 de Septiembre de 1971. Diario de la Aventura

 "Las cosas parecen estabilizarse en Buenos Aires. Mami está más tranquila; yo, en el trabajo, voy bien; me falta poco para los 19. Mami ya cumplió años. Hoy los festejamos los dos. Vinieron los parientes. Ayer fue el traslado de los restos de Papi. Incendio en la Academia. Compré la flauta. Posibilidad en La Gaceta de La Boca. ¡Adelante! ¡Hacia el futuro!"

    
    Mi padre había muerto en 1965, cuando yo tenía apenas doce años. Todo fue muy difícil desde entonces, y tal vez el dibujo de historietas fue el refugio que encontré ante un mundo que se me había vuelto extraño de repente. Tal vez el traslado de su ataúd desde la bóveda de los Silva, donde nos habían prestado un espacio, a un nicho propio, fue una señal de que las cosas empezarían a encaminarse... o no, pero de pronto se me ocurre que nada es casual.
 
    Así fue que, luego del pesimismo casi absoluto de mi anotación anterior, vino este período de armonía, de aceptación, por parte de mi madre, de la posición que yo había "conquistado" en Buenos Aires, y cierta calma empezó a regir mis días. Se acercaba la primavera, por lo tanto, todo renacía.


    En algún momento volvía visitar a Quino. Tenía que devolverle sus revistas Mad, a las que había escudriñado a fondo. Eran todos grandes dibujantes y el que más me gustó (y lo copié, tratando de imitarlo) fue Mort Drucker, gran historietista y caricaturista, una de las estrellas de la famosa revista.

     Quino me recibió con la mima cordialidad, atención y paciencia de la vez pasada. El tiempo se llevó lo que hablamos , pero recuerdo que al irme me señaló el saco de corderoy marrón clarito que yo llevaba y me dijo con una sonrisa algo así como "Lindo saquito, eh!". Con ese saco me había venido de Ramallo, había vendido Curitas casa por casa, lo tenía puesto cuando me presenté en Alfa Hogar para pedir trabajo y con él asistía al IDA. ¨¡Cómo no recordar con cariño y para siempre aquel simpático comentario del maestro! 

domingo, 12 de septiembre de 2021

Domingo 12 de Septiembre. Diario de la Aventura

     "Nada. Nada. Nada. Llanto. Mami. Nervios. María Luján. Indecisión. Yo. ¡Al demonio!


    ¿A qué recordar aquellos dias tan difíciles para un pibe de 18 años que tenía que soportar un baño de angustia cada vez que regresaba a su hogar, cada quince días, y además enfrentar una dura vida en Buenos Aires, viviendo en un hotel, trabajando en algo que no le interesaba, sin amigos ni ayuda, salvo la hospitalidad de mis tías Flora y Chinda, que cada tanto me recibían un domingo en sus casa del Conurbano? Sólo el espacio que había encontrado en la clase de Borisoff en el IDA, donde me sentia en mi lugar y aprendía cada día el nombre de un músculo nuevo, una nueva forma de usar el pincel  la pluma o de interpretar una figura viva con un lápiz, un papel y un tablero, me reconfortaba y me daba ánimo para seguir resistiendo con la esperanza de que el tiempo me a la larga daría una mano.


    Mi primer visita al departamento de Quino fue con el objeto de agradecerle sus consejos por carta, mostrarle mis dibujos y pedirle consejo. Ya tomar el subte A y bajarme en la estación Castro Barros y caminar hasta el 400 ó 600 de esa calle era toda una aventura, dado mi desconocimiento de la gran ciudad. 

    Era un departamento cálido, amplio. Quino me recibió en una elegante sala de estar y no tardó en solicitarme que le mostrara los dibujos que yo llevaba en mi carpeta: algunas de las historietas que yo dibujaba en Ramallo y dibujos de las clases de Borisoff. Logró encontrar algo que elogiar en aquellos trabajos de principiante y no dejó de aconsejarme que siguiera en la brecha, que no aflojara. Más allá de mi vista, se oía la voz de quien adiviné sería su esposa, conversando con otra mujer.


    En algún momento le comenté que escuchaba a Julio Sosa en la radio y eso nos llevó a hablar un pc de tango. Encontramos que teníamos en común el desarraigo del provinciano en la gran urbe, y que el tango nos daba un eco reconfortante de aquella tristeza hecha de ausencias y lejanías.

    Finalmente tuvo la generosidad de prestarme varias revistas Mad, norteamericanas, ya que había visto mi decidida preferencia por el dibujo humorístico. Me serían muy útiles como modelo de trabajo profesional, y me sentí muy contento por su buena voluntad. Estas cosas eran las que me daban fuerza para seguir adelante pese a todo lo demás.

domingo, 1 de agosto de 2021

Domingo 1 de Agosto. Diario de la Aventura

    "Todo sigue sin decidirse. Indefinido. Mami hace gestiones para que yo entre en el banco. Ayer hubo balance en Alfa; y asado... ¿Qué pasará? Dios lo sabrá..." 


    La brevedad de la anotación habla de lo angustiosa situación en que me encontraba, que ni siquiera me permitía escribir. La presión para que dejara todo y volviera a Ramallo era muy grande. ¿Cómo me sostenía...? Bueno, me aferraba a los logros, pequeños pero significativos, que iba consiguiendo: un trabajo estable, las dos clases semanales en el IDA, la vida en el hotel no era lo que se dice placentera pero me iba acostumbrando. Mi compañero de pieza, el tucumano Arias era tranquilo y amistoso; trabajaba de sereno cerca del hotel, de manera que no nos superponíamos mucho: cuando él andaba en la pieza, yo estaba trabajando o estudiando, y cuando estaba yo, a la noche, él se iba a su trabajo. Todo esto jugaba a favor, pero al mismo tiempo cada viaje a Ramallo me reflotaba la tensión  y la incertidumbre al ver el estado de mi madre, cada vez más ansiosa y preocupada, y yo volvía a Buenos Aires aliviado por un lado pero cargando  con una angustia cada vez más grande.


De aquellos días tengo que recordar especialmente las dos o tres visitas que hjce al domicilio de Quino, el genial humorista que tuvo el gesto de aconsejarme por carta el año anterior, y que no vaciló en recibirme en su departamento de la calle Medrano cuando sentí la necesidad de ir a agradecerle su atención  y a pedirle consejo, que buena falta me hacía.  En la próxima nota contaré en detalle cómo fueron aquellos encuentros tan importantes para mí.

domingo, 18 de julio de 2021

Domingo 18 de julio de 1971. Diario de la Aventura

     "Sin embargo, aún no dijo nada.  Mami aún no obtuvo buenos resultados de su campaña. Hoy tuvo una crisis de nervios. Ella es una constante preocupación, Yo no soporto más. Le dije que vendría cuando ella quisiera; pero ahora no se decide a hacerme venir porque teme que no consiga trabajo. Es un ejemplo viviente de indecisión, ¡Pobre mami! Traje un retrato de Favio, bastante parecido, y cuatro canciones suyas. María Luján va más seguido a los bailes. Esperemos que en quince días haya novedades."


    El retrato de Favio era uno de los trabajos que hacíamos en la clase de Borisoff, en el IDA. Para mí, llegar a el bellísimo e imponente edificio de la Galería Güemes, en plena calle Florida, era acceder a otra dimensión. Allí, en el primer piso, encontraba gente joven que amaba el dibujo, que quería aprender al igual que yo, y un maestro que realmente disfrutaba de todo lo que hacía. Sobre todo cuando se trataba de explicarle algo a alguna de sus alumnas ("Mire, pequeña...", les decía mientras no dejaba de palmearles alguna rodilla, sentado a su lado, y a veces tomándole la manito para mostrarle cómo se daba el trazo). De todas maneras, él siempre encontraba un momento libre para dedicarle a cada uno.

Ver manejar el pincel a Borisoff era un verdadero placer. Artista consumado, hacía hablar a la tinta china que depositaba sobre el papel, retocando o más bien redibujando el dibujo de algún alumno. No por ello dejaba de contar cuentos y hacer chistes, la segunda de sus "debilidades". Sus "chistes malos" eran famosos entre los que asistíamos a sus clase, de las que no nos íbamos sin haber aprendido el nombre y la ubicación de algún músculo nuevo. 


Por unas dos horas, en aquel ambiente cálido, inspirador y didáctico, me olvidaba del frío de la calle, de mi cuarto de hotel y de la dura lucha por sobrevivir a cada día de trabajo en algo que si bien me permitía solventar mis gastos, no em interesaba para nada. Eso me llevaba a causar y tener, problemas en lo que hacía, como no dejaron de notarlo mis superiores. Pero esa es otra historia

domingo, 25 de abril de 2021

25 de abril de 1971. Diario de la Aventura

Domingo 25 de abril.

Está colaborando; pero despacio. Tuve que pagar $9.500 de la academia y 4.000 de la pensión... porque me trasladé a una pensión; ya era hora. Sigo siempre con las Curitas, aunque pienso dedicarme al Geniol también. Empleo tengo casi seguro, en el Ministerio de Hacienda, gracias a Charles Fortín, pariente de la Poroncha; pero hay que esperar como un mes más. Aquí están siempre igual: aburriéndose y extrañándome; menos Panchulino, que sólo se preocupa por comer. Hace poco tuvo un trágico accidente, pero se repuso. Mañana vuelvo a respirar aire contaminado; total, no tengo trabajo fijo, soy libre y dueño de mis actos. ¡Tomá!



La venta de Curitas casa por casa ya se me había hecho costumbre; empezaba a tomarle el gusto al recorrer calles desconocidas, ver abrirse puertas, recibir muchas veces la generosa ayuda de la gente que cambiaba mis Curitas "color piel muy resistentes", por unos pesos y la snsación de ayudar a un joven estudiante con saquito de corderoy y anteojos de estudioso. A veces la puerta no se abría o la respuesta n era tan amable, claro. 

En algún momento elegí Palermo como coto de caza, y todas las mañanas me tomaba el subte, hacía la combinación en Diagonal Norte y me bajaba en Pacífico. De allí arrancaba, siguiendo una calle cada día. La recorría por una vereda desde Sanya Fe hasta Córdoba y regresaba por la otra vereda. Generalmente ya era el mediodía, y, si había vendido lo suficiente, me premiaba con unos tallarines al tuco en un bolichón que estaba cerca del puente, por Santa Fe. Cuando volvía a la pieza del hotel, no había satisfacción más grande que desparramar los billetes y monedas que había recaudado sobre la cama, sumar y anotar todo, y luego repartir en partes: una parte para IDA, la academia, una parte para el pago del hotel, una parte para comer y otra para gastos generales. Cuando lograba cubrir la cuota mínima o superarla, me senía muy feliz. No siempre lo conseguía.

Cuando no vendía lo suficiente, mi almuerzo, al regresar al hotel, era un sandwich compuesto por un gigantesco pan Rondín y fiambre; mortadela, que era el más barato, las más veces. Comía sentado en la cama, leyendo algún libro o revista.

A la tarde, practicaba dibujo, y si era día de clases me bañaba y cambiaba y me iba a la academia. Era como ingresar al mundo real. Mi mundo. La personalidad cálida y chistosa de Borisoff me ayudaba a sentirme bien recibido, a pesar de que mi vocación para el diálogo  y la confraternidad no había nacido todavía y me costaba mucho relacionarme con los compañeros. La secretaria, Isabel y el señor García, quien supongo administraba o algo así, también eran figuras simpáticas y afectuosas. Sólo Pereyra, a quien veía entrando y saliendo de su clase de ilustración, me intimidaba un poco. Tenía una sonrisa pícara, de soslayo, que atraía y alejaba al mismo tiempo. Había un profesor Constanzo, tambien, que enseñaba Decoración de interiores, si no me equivoco. 

lunes, 5 de abril de 2021

11 de Abril de 1971. Diario de la Aventura

Domingo 11 de Abril

Así es: volví; pero esta noche parto. Llegué el jueves... no, el miércoles... ¡no!: el jueves a las ocho de la mañana. Acá Mami tironea para que me quede. Están muy tristes las dos solas; pero el camino de mi vida es así: triste y solitario, y debo seguir. Sigo con las "Curitas"; pero ahora me independicé: mañana comienzo. Ya ha pasado más de un mes desde que me fui y aún el panorama se nota oscuro... ¡No hay nada! Mañana me inscribiré en la academia IDA. ¡Y que Dios colabore!

    El equipo salía todos los días rumbo a distintos barrios de Buenos Aires; así empecé a conocer la ciudad. Llegados al lugar de destino, alguna esquina , el jefe nos distribuía los destinos: "Vos por esa vereda, vos por esa otra, ustedes por la otra calle..." Y luego de un tiempo determinado nos reuniamos en otra esquina determinada, hacíamos cuentas y nos despedíamos hasta el día siguiente.

    Poco a poco fui puliendo mi "discurso", es decir, lo que decía cada vez que se abría una puerta delante de mí. Era más o menos así: "Buen día, señora,  estoy trabajando para pagar mis estudios, vendiendo estas Curitas color piel; son muy resistentes y sólo cuestan ..." tal vez el precio fuera cien pesos, no recuerdo bien.

    Uno de mis compañeros era un muchacho que me llevaba algunos años y andaba con muletas. Peinado a la gomina, bien vestido, era un vendedor "profesional", según decía; tanto, que no estaba muy de acuerdo con las condiciones de trabajo. tal vez sus comentarios encendieron en mi mente la idea de independizarme, y ser yo también un "profesional".

    Después de un mes de hacer este trabajo, ya me sentía capaz de emprenderlo por mi cuenta. No me parecía justo tener que entregar buena parte de mis ganancias al jefe del grupo, y ya había conversado con compañeros más cancheros, incluído uno que había probado suerte por su cuenta y le iba bien. Alguien me contó que las Curitas se compraban en la calle Pasteur y allá fui. Compré una buena cantidad y me preparé a empezar por mi cuenta.

    

    Uno de aquellos días en que buscaba trabajo, respondiendo a un aviso fui a la librería El Ateneo, en la calle Florida. Allí se daba un curso acelerado para futuros vendedores de libros de la empresa. Soporté una sola clase. Sólo recuerdo que el que daba el curso nos detallaba las objeciones que podía oponer el comprador, y cómo responderle. Cuando hubo que representar la entrevista, para practicar, uno de los asistentes, antes de que la que hacía de posible clienta pudiera hablar, le dijo "Sí, ya sé que usted me va a decir "sí, pero...", así que para ahorrar tiempo,  le voy a demostrar que está equivocada..." con lo cual estalló la risa general. No continué con el curso.

    En otra ocasión, por otro aviso, fui a un departamento lleno de cajas como único amoblamiento. La persona que me recibió me explicó muy seriamente que se trataba de ir a ofrecer el contenido de las cajas, preservativos importados, a las farmacias. Quedé en pensarlo, y seguí buscando trabajo.

lunes, 14 de diciembre de 2020

Los 50 años del Estudio Géminis

A fines de 1970, hace ya la friolera de... ¡medio siglo!, cuatro entusiastas estudiantes del curso de Alberto Breccia en el IDA, decidían fundar un espacio que haría historia: el Estudio Géminis, como luego se lo conoció, aunque por mucho tiempo fue, simplemente, "La Oficina". He aquí el relato de una epopeya historietística que duró 24 años.

 
 Video sobre Géminis realizado en 2008. 

AFines de 1970. Alberto Breccia ha decidido abandonar el IDA, donde viene dando un curso de historieta del que salieron capos como Lito Fernández, Mandrafina, Macagno, y muchos talentos más. Sugiere a sus alumnos que no se desperdiguen, que si consiguen un lugar apropiado, él seguirá con las clases.


1970. Despedida de soltero de Enrique Breccia en el IDA: entre los alumnos se ve a Alberto Breccia, Rubén Villarreal, Julio Dolz, Silvestre Szilagyi, Carlos García Lamas y Gaspar González

Pasado el entusiasmo inicial de la mayoría, un pequeño grupo siguió delante con la idea: Gaspar González, Silvestre (Frank) Szilagyi, Pancho Camet y Andrés García Lamas. Consiguieron alquilar una oficina en una galería del barrio de Once. Había nacido el Estudio Géminis. Era diciembre de 1970. Hace 50 años.

 
 Diciembre de 2010: Los autores, Frank y Gaspar, comentando los originales de su primer historieta,  publicada en Patoruzito, 40 años atrás

Así comenzó una experiencia única en el mundo de la historieta argentina: un grupo abierto de dibujantes trabajando juntos, cada unos con lo suyo, pero compartiendo muchas veces sus trabajos, encarando proyectos mancomunadamente, dando y recibiendo consejos, transmitiendo noticias, experiencias, datos. Se había creado mucho más que un estudio: una forma de vida; bohemia, aventurera, apasionada, basada mucho más en el amor por la profesión que por el dinero o la fama.

Szilagyi, Torre Repiso, Gaspar, y el infaltable mate

 
"Refugio de creadores" lo llamó Gaspar. Así funcionaba La Oficina, como la nombrábamos familiarmente: un dibujante necesitaba un espacio para trabajar y Géminis le abría las puertas. Un dibujante andaba por el centro con ganas de ver a los colegas y tomarse unos mates y Géminis lo recibía. ¡Si hasta había quien venía con la única consigna de jugar una partida de ajedrez!

Villarreal, Torre Repiso y Gaspar.

Unos socios  se iban y otros los reemplazaban; así fueron llegando Carlos Barragán, Rubén Villarreal, Hernán Torre Repiso (Yacaré), Horacio Merel,  Carlos Leopardi, Gerardo Canelo, Ramón Gil,   Alberto Caliva, Angelito Fernández, Edilio Bustos, Huadi... sin contar la legión de amigos que nos visitaban y a veces se instalaban y se ponían a trabajar:  Sergio Mulko, Jorge Gemelli, Stella Maris Fusé, Noemí Noel, Horacio Meier, Miguel Prystupa, Victor Braxator (Mannken), Morgan, Douglas Wright, Peni, Rubén Meriggi, Walter Alarcón, Diego Navarro, Ana Favazza, Carlos Della Bianca, Juaro, Pedro Santillán...

 Tira de Las 24 horas de Le Mans, dibujada por Frank para la revista Fantasía, de Columba, donde aparecen Fusé, Gaspar, Mannken, Marchionne, Gil, Mulko, Leopardi, Gemelli, Pancho, Huadi, Massaroli, chicas amigas y el mismo Szilagyi

Algunas celebridades tuvieron sus primeras lecciones dentro de las verdes paredes de la Oficina: Miguel Rep y Jorge Zaffino entrre ellos, fueron guiados generosamente por Szilagyi, Torre Repiso, Gaspar y otros socios que no dudaban en compartir conocimientos y datos con los jóvenes aspirantes al éxito.

1977. Tarjeta de fin de año realizada por Gaspar

Y un día llegué yo. Conocí a Frank y a Gaspar cuando empecé a trabajar con Lito Fernández, a comienzos de 1975, y al poco tiempo ya me habían invitado a visitarlos. Un día me decidí y cuando la puerta de aquella oficina del noveno piso de la Galería Azul  se abrió, me encontré sentado en el piso a Frank, dibujando con el tablero sobre las rodillas, porque ya no cabía más gente; ahí estaban los "titulares" y un par de visitantes: Meier y Prystupa. Me sentí muy bien; ignoraba que pronto yo sería uno más entre ellos.

1984. Pancho y Gil en una interminable partida de ajedrez, Fernández, Mulko, Massaroli, Caliva y Merel.

Sin embargo, pasaron años antes de que eso ocurriera. Fue en 1981, cuando regresé a Buenos Aires sin dinero, trabajo ni alojamiento. Y Géminis fue donde me dieron la mano que necesitaba, donde pude trabajar sin que nadie me reclamara un alquiler hasta que mis cosas se encarrilaron nuevamente; donde tuve una base para moverme en busca de trabajo. En aquellos tiempos, los socios eran sólo Gaspar y Merel, más  Ramón Gil como invitado permanente. Supe que había encontrado "un lugar en el mundo".


 Allí dibujé en 1982 una historieta que ha permanecido inédita hasta ahora, donde se ve a sus alegres moradores en plena actividad, caricaturizados, claro, recibiendo la inesperada visita de uno de mis personajes más queridos, el guapo que yo dibujaba allí mismo por ese entonces. Ver la historieta completa y más detalles en La Esquina de Orquídeo Maidana.

1985. Gil, Massaroli, Caliva y Gaspar

Me quedé como socio unos cinco años. Inolvidables. Gil se asoció junto conmigo, y luego se agregaron Alberto Caliva, Angelito Fernández (homónimo de Lito), Bustos... Nos visitaban Mulko con sus páginas de Nippur de Lagash, Camet, Gemelli, Meier, siempre organizando algún partido de fútbol, Barragán con sus asados, y tantos amigos... fueron días de historieta, mate, ajedrez, comer vermichellis en Pippo, en el Hogar de la Empleada, las aletas de tiburón en Credicoop... había poca plata y mucha vida, mucho dibujo, mucha bohemia.

1985.  Peni, Gil, Meriggi, el gran Pablo Pereyra, Meier, Merel y Miguel Rep

De La Oficina salían historietas para todas las editoriales del país y del exterior: Columba, Record, Mopasa, Italia, Inglatera, Estados Unidos; se ilustraban libros, se trabajaba para diarios y revistas. Allí Szilagyi dibujó el primer guión de Ricardo Ferrari: Los 7 días del coyote, para Skorpio;  allí Merel dibujaba el Cabo Savino y Álamo Jim, Leopardi dejaba tuerto a Nippur en páginas de antología, Caliva navegaba por la Malasia con Sandokan y yo fatigaba los Encuentros Cercanos de Ferrari, todo para Columba; allí abastecíamos a la revista Caras y Caretas con historietas, chistes e ilustraciones; allí Gil creaba su Kama Fu, de "alto voltaje erótico" y Huadi daba vida a sus Carpinchitos; allí nacieron Orquídeo Maidana y Juan Moreira, allí dibujamos Rambo con Gil y Gaspar, allí produjimos cientos de layouts para Hanna-Barbera como colaboradores de Jaime Díaz Producciones, y  más, mucho más...

1986. Con Jesús Balbi, Mulko y Caliva en el estudio Jaime Díaz

1986. Con el gran Héctor Torino y Carlitos Leopardi, en "lo de Jaime".

 Mediados de los 80s, con Angelito Fernández y Bustos

 Fines de los 80s. En Géminis, con Gil, Diego Navarro, Ana Favazza, Fernández y Merel

Fines de los '80s: Massaroli, Merel, Canelo, Dolz, Meier, Eugenio Zoppi, Pereyra y Barragán en Ferro  

 1990. Con Pancho Camet y Gaspar, trabajando en una película para Jaime Díaz

En los 90's, como tantas cosas en nuestro país, la estrella del estudio se fue apagando: cerraban las editoriales, cada uno empezaba a salvarse por su cuenta, crecíamos, nos casábamos, teníamos hijos, nos mudábamos, nos íbamos alejando poco a poco y finalmente, en 1994, Gaspar comprendió que había llegado el momento de cerrar La Oficina; ya no cumplía la función para la que había sido creada. Fueron 23 años.

1999. Con Frank y  Villarreal durante su primera visita desde que se marchó a Italia

2005. Con Mulko y Frank en ´Morón, durante el festival Frontera

 2005. Con Gil y Mulko en Las Grutas,  junto a  Beto Noy, el creador de Los Grutynos

2008. Caliva, Szilagyi, Gil, Mulko, Gemelli y Gaspar

2009. Brindando con Gaspar, Gemelli, Villarreal y Frank

2009. En mi estudio, con Merel y Gaspar

Aquí parecería que termina esta historia. pero no. Misteriosamente, el espíritu de Géminis permanece. incesante: nos seguimos viendo, seguimos contándonos la infinitas anécdotas de aquellos tiempos, embellecidas por la nostalgia. El tiempo nos fue aclarando lo que realmente había significado Géminis en nuestras vidas: una hermandad.

 2010. Bustos, Gaspar, Massaroli y Gil en la casa de San Juan

 2010. Con Torre Repiso y Caliva, festejando el Día del Dibujante

Así es como llegamos al 50 aniversario de la creación de algo que fue mucho más que un lugar. Una filosofía de vida, una mística; o también, para no ser tan solemnes: un "falansterio", como ironizaba Merel.

2014: Con Frank Szilagyi y Alberto Caliva, en la Biblioteca Nacional, cuando la presentación de ¡¡Facundo!!

La buena noticia es que los trabajos que no cesamos de compartir durante estos largos años con Gil, con Szilagyi, con Gaspar,  nos han dado la pauta de que la historia continúa; Géminis no murió, simplemente cambio de forma: se volvió virtual, como corresponde a la era de internet. Y entonces... ¿Quién sabe si un día de estos nos organizamos, creamos un website y fundamos el "Ciber-Géminis" o algo así, dando paso a una nueva etapa en la saga del viejo estudio? ...

2019: Reunión en el atelier de Stella Maris Fusé,  Massaroli, González, Fusé, Szilagyi y Torre Repiso

Mientras llega ese momento, nos seguimos viendo, compartiendo anécdotas y noticias. Los que quedamos, claro, porque a lo largo del tiempo lamentablemente, hemos ido perdiendo a Carlos Leopardi, Pancho Camet, Horacio Merel, Jorge Gemelli, Sergio Mulko y Angelito Fernández. ¡Que en paz descansen, queridos compañeros y amigos!


martes, 10 de noviembre de 2020

Recordando a Quino en el Día del Dibujante

El pasado 30 de Septiembre nos dejó para siempre el tan querido y admirado Quino, a los 88 años.

 

 Ya todo el mundo lo ha llorado, recordado y homenajeado, recorrido su obra y su vida hasta que no queda prácticamente nada nuevo que decir sobre este maravilloso artista, uno de los más grandes humoristas y dibujantes no sólo del país sino del mundo entero. 

 

Pero quiero detenerme en una pequeña coincidencia, tal vez sólo significativa para mí mismo; pero que no puedo soslayar: ese día, el 30 de Septiembre,  es el de mi cumpleaños.  No tendría ninguna importancia, si no fuera por el hecho de que Quino influyó de manera decisiva en mi carrera, y por lo tanto, en mi vida. Lo cual me lleva a pensar y pensar, sin haber llegado a una respuesta hasta ahora, pero con la seguridad de que algo hay para mí en esa rara coincidencia; un mensaje, una muestra de alguna oculta sincronicidad, al decir de Carl Jung. 

 

Mientras sigo tratando de develar este misterio, reproduzco aquí a manera de homenaje al Maestro, la nota que le dediqué otro Día del Dibujante, como hoy, hace siete años, en este mismo blog; una de las últimas veces que tuve el gusto de verlo con vida. En esta nota cuento de qué manera Quino me ayudó a dar mis priimeros pasos en el mundo del dibujo, tal vez los más importantes.

 

Para Quino, en el Día del Dibujante


Hoy, 10 de noviembre, celebramos una vez más el Día del Dibujante, una fecha cuyo origen se pierde en la primera mitad del siglo XX.  Quiero dedicar esta nota al primer dibujante que me recibió en su casa cuando llegué a Buenos Aires, con 18 años de edad y más ilusiones que destreza, más entusiasmo que conocimiento, desde mi pueblo natal (¡ahora es ciudad!), Villa Ramallo. Hace poco este dibujante y humorista sin igual cumplió 80 años. Sus dibujos recorren el mundo. Su nombre es Joaquín Lavado, más conocido por su seudónimo: Quino.
 
 
 Primer año en la escuela de Comercio de Villa Ramallo, cuando ya dibujaba hasta en el pupitre de madera, pero no sospechaba lo que me esperaba!

 Usted, Quino, ya era famoso en aquel año 1970, con su Mafalda revolucionando la forma de hacer humor en tiras, cuando yo cursaba el quinto año del colegio comercial. Más era lo que yo dibujaba que lo que estudiaba. Historietas, claro. Soñaba con triunfar en Buenos Aires, pero no tenía una idea clara de cómo hacerlo. Fue entonces que alguien se preocupó por mi futuro. La joven bibliotecaria del colegio, Silvia Di Bacco, no dejó de notar con qué ganas dibujaba yo en el pizarrón a pedido de la maestra alguna escena histórica, y se le ocurrió mandarle mis dibujos nada menos que a la primera figura del momento y pedirle que me aconsejara. Más de una vez, ya que usted, maestro, andaba por Italia en ese entonces. A la tercera carta, donde ya casi le tiraba la bronca, llegó la  respuesta. ¡Nunca podré agradecele bastante a Silvia este generoso gesto!

Fines de 1970. Silvia me despide del Colegio Comercial. El Futuro espera...

Su respuesta, maestro, no se hizo esperar: Que estudiara Bellas Artes, que no hiciera como usted, que empezó y dejó, y si no, que fuera a IDA, donde Breccia, Pereyra y Borissof, Famosos Artistas que habían formado parte de la Escuela Panamericana de Arte, daban clases. Me tentó mucho más la segunda opción. En las vacaciones de invierno me escapé a la gran ciudad y visité el local que alquilaba IDA en Florida al '700. Nunca olvidaré la escalinata que llevaba a un lujoso primer piso. Alli me atendió el mismísimo Alberto Breccia, quien, tras ver mis dibujos sólo dijo "¡Métale!" Y para mí fue suficiente.


Algo cambió en los meses que siguieron. Yo venía dibujando una página por día, religiosamene, de una historieta y otra y otra... siempre dentro de los límites de la historieta humorpistica infantil, como yo habia estudiado por correo en las lecciones de la Continental School. Patoruzú, Hijitus, Arturito el Justiciero, eran mis modelos. Hasta que Silvia, para mostrarme quién era Quino, me prestó un libro de Mafalda, uno de los primeros. Y todo cambió: me di cuenta que se podía hacer historieta de otra manera, expresando ideas, una visión personal del mundo, algo más que hacer reir. Por eso, usted fue mi maestro desde ese entonces aunque nunca lo supo. La última historieta que dibujé en Ramallo antes de venir a Buenos Aires, mostraba ya esos cambios: los personajes se movían en escenarios reales, actuales, entre secuestros, ambiciones y dilemas existenciales. La semilla estaba sembrada.


Al año siguiente, en marzo del '71, desembarqué en la capital y una de las primeras cosas que hice fue visitarlo, Quino, en su departamento de la calle Medrano. Usted  vio mis dibujos, fue muy amable y paciente, me prestó varias revistas Mad y me alentó a seguir adelante. Volví después de un tiempo, cuando ya estaba trabajando para pagar una habitación en un hotel, las cuotas de IDA , que se había mudado a la Galería Guemes y ya no contaba con la presencia de Breccia, y comer algo con lo que sobraba. Le devolví las revistas. usted, generosamente, encontró avances en mis trabajos, hablamos del tango, sobre todo de Julio Sosa... al despedirme, sin sospechar que era por mucho tiempo, me elogió el saquito de corderoy marrón claro que era mi uniforme en aquella época de escasez... curioso las cosas que uno recuerda y cuántas que habré olvidado, seguramente!. Pero creeo que lo que más me ayudó, fue su generosidad de brindarme algo de su valioso tiempo, el mostrarme que no era un semidios sino un tipo sencillo, tranquilo, casi común, de pocas palabras, anteojos, ya medio calvo, que podía atenderme en el living de su departamento mientras en otra habitación su mujer hablaba de cosas cotidianas con una amiga o vecina. Todo eso me dio un espaldarazo anímico muy importante. Uno de los primeros personajes que creé se llamba Rosita, sospechosamente parecida a Mafalda...

El Hotel Unión, donde pasé los primeros años en la gran ciudad

 

Pasaron muchos años. Curiosamente, nuestros caminos prácticamente no se cruzaron, salvo un par de coincidencias fugaces que no nos permitieron el diálogo. Supongo que usted ya me había olvidado, habiendo sufrido el asedio de miles de admiradores y principiantes como yo a o largo de todo ese tiempo. Y sin embargo, yo sentía que le debía una palabra de agradecimiento, por lo menos.

Con Mafalda en 2009, otro Día del dibujante como hoy, en la esquina donde nació: Chile y Defensa.

Por eso, cuando asistí a la inauguración de la muestra de Oski, hará un mes, con la certeza de que usted iba a estar y decir unas palabras junto con el curador de la muestra, mi amigo Miguel Rep, supe que el momento había llegado. No era fácil, sin embargo, porque la gente lo rodeaba, se disputaba su  proximidad, como siempre, pero finalmente logré que Miguel, con el que usted mantiene una amistad profunda, nos juntara para sacarnos unas fotos.Algo le dije pero entre mi timidez y la suya, proverbial, creo que sólo conseguí marearlo un poco más. Tenía la foto al menos, pero algo me faltaba...


Desde que publiqué mi primer libro, en 1997, con un personaje propio, Orquídeo Maidana, tuve la intención de llevarle un ejemplar, de dedicárselo, de dejarle en sus manos ese testimonio de que sus consejos habían dado algún fruto, que aquel chico al que usted orientó sin conocerlo, por carta, había dedicado su vida al dibujo... como usted, maestro!. Era como decirle: "Aquí estoy. Lo conseguí, soy un dibujante, ésta es mi obra!". a la semana siguiente tuve una nueva oportunidad, cuando se inauguró la muestra de Calé en la Biblioteca Nacional. Allí fui con la reedición de aquel libro, corregida y aumentada, publicada por La Duendes en 2012... ¡y dedicada de puño y letra!


Bueno, ¡ya está! Quino: usted tiene mi libro. Y yo tengo el grato recuerdo de este momento en que el alumno al fin le pudo dar las gracias al Guía, al Mentor, al Maestro. Al Dibujante. tal vez el más grande de los creadores del humor gráfico en la Argentina y el mundo. El padre de Mafalda... no hace falta decir nada más... ¿o sí?...

 Una pena enorme, recuerdos imprecederos que me aconpañarán por siempre, una admiración sin límites y un afecto intraducible en palabras, es lo que puedo consignar en esta despedida al hombre. No a su obra, que por suerte para los argentinos, será siempre parte fundamental de nuestra cultura , de la cultura de la Patria Grande y de la humandiad.

¡Gracias por tanto, querido Quino!

 

la nota original puede verse en esta página:  

 http://jose-massaroli.blogspot.com/2013/11/para-quino-en-el-dia-del-dibujante.html

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