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lunes, 1 de noviembre de 2021

Adiós a la magia: murió Robin Wood

 Muy triste día para la historieta y para los que lo conocimos. Se fue Robin Wood, el guionista que fue leyenda. Uno de los pocos, como Pratt, que amalgamó la historieta y su propia vida en un conjunto único e indivisible.

Final de una historieta que dibujé a lápiz para el magnífico pincel de Lito Fernández, allá lejos y hace tiempo. Sé que en este día, a Robin le hubiera gustado escuchar las sentidas palabras que dice su personaje ante la tumba del amigo

Sin embargo ahora nos toca despedir tu cuerpo físico, Robin, sin que por eso nos despidamos nunca de tus personajes ni de tu obra gigantesca. Si hay un Valhalla de los historietistas, allá estarás, encantando con tu magia a tantos guerreros de la pluma y el pincel que te precedieron, junto a Lucho, a Vogt, a Mulko, a Leopardi, a Salinas...
Descansa en paz, mago, poeta, aventurero, creador infinito; tu obra es inmortal y queda custodiada por la legión innumerable de tus admiradores.


De la mítica Bienal de Códoba del '79, recuerdo un altercado con Hugo Pratt en un almuerzo, donde Rep y yo entablamos una charla con la chica que acompañaba al Tano desde Italia (seguramente el modelo de Pandora, dado su parecido con ella), cosa que no pareció agradarle al Tano, que se acercó a nuestra mesa y hablándole bruscamente en italiano se la llevó "como a chicharra de un ala". Al rato, sin embargo, me dibujaba un Corto Maltés. Presa presentándome a Joe Kubert en el lugar donde cenábamos, Cascioli declarando que yo, con la melena y barba que lucía por ese entonces, "debería dibujar como Moebius, por lo menos", a lo que contesté que prefería al Giraud de Blueberry, para desconcierto del director de la revista Humor; o a Robin Wood canturreando "Jesus Christ, Jesus Christ" cada vez une nos cruzábamos.


Arriba: Verón, A. Fernández, Alarcón, Ibáñez, Szilagyi, L. Fernández, Cativa, Salafranque y Morhaín. Abajo: Dalfiume, Vitacca, T. Murray, Saichann, Ascanio, María Teresa, Ana María Lameiro, Caliva, Columba, M. Barnes, Massaroli, Villagrán, Robin Wood y Paradiso. Agachados: R. Ribeiro, Ferullo y Torre Repiso

Adiós no te digo; te digo: hasta cada vez que vuelva a abrir una Nippur Magnum, una d'Artagnan, y vuelva a luchar junto al Sumerio Errante, a galopar junto al Cosaco, a jugarme con Savarese, a reir con Pepe Sánchez, a sentir la mirada inquietante de Grace Henrichsen, llevado siempre por el manantial fascinante de tus palabras hacia el mítico reino de la Aventura.

Cuando el grupo Woodiana, le dedicó un grande y merecido homenaje, después de aguardar pacientemente a que desfilaran ante Robin incontables fanáticos enarbolando libros y posters para que se los firmara, pude llegar hasta él y saludarlo. Tardó un poco en reconocer a aquel jovencito que lo visitaba en el estudio Nippur 4 para mostrarle las páginas de Dennis Martin que tenía el privilegio de dibujar para ser publicadas en la revista... ¿d'Artagnan?... allá por... ¿1975...'76..?




Finalmente, cuando le pregunté si se acordaba de "Jesucristo Super Star"... sonrió y y nos estrechamos en un abrazo. Así me llamaba Robin, canturreando la música de la ópera rock en aquellos tiempos de la Bienal de Córdoba, vaya uno a saber por qué...

Tiempos en que se era "muy joven, muy pobre y muy feliz", como decía, parafraseando a Hemingway en uno de sus memorables guiones dibujado por Vogt... Bueno, lo de "pobre" va exclusivamente por mí, claro: Robin ya gozaba por ese entonces de un éxito tan contundente como merecido.





El sábado 17 de marzo se realizó la Primera Reunión Woodiana en un elegante salón del centro cultural La Prove, en pleno centro de Buenos Aires. ¿El motivo? Fundamentalmente, las ganas de verse entre la gente que cultiva un mismo amor incondicional por la historieta nacional, en especial la escrita por este mago de la acción y la aventura, el genial guionista (y creo que la palabra "guionista" le queda chica) Robin Wood



  La firma del mago

Todos los que alguna vez trabajamos para Columba, junto al legendario creador de infinitos mundos, de vibrantes aventuras... y de amistades incondicionales


lunes, 27 de mayo de 2019

La gran Bienal Internacional de Historieta de Córdoba, 1979, 40 años después

Fue el 25 de Mayo de 1979. Tal vez la bienal de historieta más grande de todos los tiempos, estaba abriéndose en la ciudad de Córdoba. Allí estuvimos, con algunos años menos; 40, precisamente.


¡Una constelación de grandes maestros nunca antes reunida bajo estos cielos criollos!

Estas bienales se realizaban en el Museo Genaro Pérez y contaban con la organización de los más destacados humoristas y gente del medio.
La primera bienal en Córdoba (25 de Mayo al 17 de Junio de 1979), fue la cuarta en Argentina, ya que se habían realizado otras en Buenos Aires.

La comisión Honoraria permanente estaba compuesta por: Benito Quinquela Martín, Vicente Forte, Ernesto Farina, Jacobo Feldman, Alberto Cognini, Lino Palacio, Dr. Raúl Matera, Quino, Garaycochea, Dr. Antonio Salomón, Norberto Firpo, Abel Barrionuevo, José Félix Feldman, Hermenegildo Sábat, Dr. Juan Carlos Vega, Landrú y Alberto Breccia.

El director de la Bienal fue el Dr. Antonio Salomón. El Comité Ejecutivo estaba compuesto por José Félix Feldman, Alberto Cognini y Dr. Antonio Salomón.
El Comité de selección era de lujo, Alberto Breccia, José Luis Salinas, Eduardo Ferro y Andrés Cascioli. Como colaboradores figuraban los nombres de Alejandro Orosz, Antonio Presa, Carlos Trillo, Guillermo Saccomanno, Oscar Steimberg, Jorge B. Rivera, Juan Zanotto, Alfio Caponcelli, Nucky Reid y Manolo Peirotti. 
El comité de Honor: Oski, Landrú, Mordillo, Lino Palacio, Sábat, Víctor de la Fuente, Jean Giraud, Hugo Pratt, Dino Battaglia, Saúl Steimberg y Quino

La revista 7 Días publicó días después una nota en la que quiso la casualidad que apareciera yo, junto a dos enormes artistas que han guiado mi vida en la historieta: Pablo Pereyra y Hugo Pratt.


Un par de días antes, por la madrugada, el tren se detenía en la estación de Villa Ramallo. Allí subí yo, sabiendo que a bordo venía un contingente de colegas y amigos, todos rumbo al mítico encuentro. A poco andar me encontré con un guionista muy bien acompañado; como tres son multitud, seguí andando, y más allá aparecieron los compañeros de la ADA (Asociación de Dibujantes): su presidente, Leandro Sesarego, Manuel Cativa, un muy joven Miguel Repiso, y otros. Se nos reunió al rato el novel guionista Ricardo Ferrari, con quien entablamos una tremebunda partida de ajedrez para matar el tiempo. ¿La verdad? No recuerdo quién ganó.

Hojeando el impresionante catálogo de la Bienal, casi una enciclopedia

Una vez desembarcados en la estación de La Docta, caminamos rumbo a lugar donde se hacía la Bienal. Una chica cordobesa, Marcela, intrigada por aquel extraño grupo de "porteños" que deambulaba por las calles, nos interrogó y al ver que se trataba de artistas ya no se separó de nosotros. Le gustaba mucho la historieta.



Costó conseguir alojamiento. Alberto Cognini estaba desbordado por la gran concurrencia de dibujantes, y corríamos el riesgo de no tener dónde parar. Finalmente, ante la insistencia de Sesarego,  logró conseguirmos una habitación en un hotel que compartimos todos los de ADA.

Ambos estaban fallecidos al momento de la muestra: Moliterni, hacía tiempo, y Oesterheld, seguimos sin saber la fecha exacta, pero segurament en 1978, a manos de la criminal Dictadura Militar que gobernaba el país.

Rumbo al lugar de la muestra, nos encontramos con Arturo del Castillo, quien no vaciló en trabar conversación con nosotros, demostrando una sencillez y camaradería que fue la característica más abundante entre los grandes maestros allí presentes. De la inauguración, recuerdo más que nada la extraña distinción que le otorgaron a la editorial Columba, que más pareció una reprimenda, motivando el enrojecimiento del rostro del inefable Antonio Presa, su jefe de arte, y la airada reacción de los hermanos Villagrán y el guionista Robin Wood.



A la noche, participamos de una gran velada que originalmente estaba destinada sólo a los invitados internacionales, pero que ante el clamor de todos nosotros, muchos, nos fueron dejando entrar de a poco. Adentro, el lujo y los manjares impresionaban. Hermosas mujeres que parecían muy interesadas por conocer el mundo de la historieta trababan conversación con los artistas, más no se podía pédir. Todo esto transcurría en plena dictadura militar, y, evidentemente, las autoridades habían tomado esta Bienal como una oportunidad de mejorar su imagen en el exterior. No tuvieron tanta suerte, sin embargo, ya que Hugo Pratt y otros inquirieron vivamente por el paradero de Héctor Germán Oesterheld, quien ya llevaba dos años desaparecido. Años despúés nos enteraríamos de que para ese tiempo ya lo habían asesinado.



En la peatonal uno de esos días me crucé con Alberto Caliva, quien todavía residía en Córdoba; tiempo después se mudaria a la capítal y más tarde se  agregaría al estudio Géminis donde compartimos años de camaradería.
 Hubo muchos momentos irrepetibles que se me confunden en la memoria: una visita a la Colonia Caroya, donde no se escatimáron ni el vino ni los célebres fiambres de la región. Víctor De la Fuente interviniendo en mi defensa ante la agresión de un guionista desubicado (el mismo del tren); compartir un viaje en colectivo con maestros a los que uno nunca se imaginaría en un transporte público,



O un altercado con Hugo Pratt en un almuerzo, donde Repiso y yo entablamos una charla con la chica que acompañaba al Tano desde Italia (seguramente el modelo de Pandora, dado su parecido con ella), cosa que no pareció agradarle al Tano, que se acercó a nuestra mesa y hablándole bruscamente en italiano se la llevó "como a chicharra de un ala". Al rato, sin embargo, me dibujaba un Corto Maltés que más abajo se puede ver. Presa presentándome a Joe Kubert en el lugar donde cenábamos, Cascioli declarando que yo, con la melena y barba que lucía por ese entonces, "debería dibujar como Moebius, por lo menos", a lo que contesté que prefería al Giraud de Blueberry, para desconcierto del director de la revista Humor; o Robin Wood canturreando "Jesus Christ, Jesus Christ" cada vez une nos cruzábamos.

Una muestra del clima de represión que se vivía, tal vez insensiblemente, pero siempre presente. Cada uno de los ejemplares del catálogo traía los genitales de un dibujo de Corben desprolijamente tachados con birome. 

O Enrique Meier, quejándose como siempre, Solano López dibujándome un Bull Rockett mientras miraba de reojo a las lindas cordobesas que desfilaban a nuestro alrededor.  Cenar con Marcela, y en las mesas cercanas tener a Moebius, Salinas, De la Fuente, Kubert, Moliterni (el francés)... En fin, todo era nuevo y maravilloso para mí; viví esos días en un estado de ensoñación, diría, todo parecía natural y al mismo tiempo fantástico. Caminar junto a Pratt y no saber qué decirle, verlo retando a Cilencio, que tenía una voz alta y aguda: "Ma' si ío non te grito, por qué me gritás vos a mí!", ver en una mesa a mis tres ídolos: Pereyra, Breccia y Pratt charlando como los viejos amigos que eran y poder acercarme a pedirles un dibujo como si nada, en fin,..

Del archivo de Gerardo Canelo, como las fotos que siguen

 Breccia y Moebius, nada más que decir

Carlos Casalla, Canelo, De la Fuente, Altuna y Mandrafina

Todo pasa, y esos días pasaron rápido; pero además de tantos recuerdos imborrables, me quedó el impresionante catálogo de la muestra, lleno de maravillosos dibujos de los "monstruos" que pude abordar, y que guardaré por siempre como un tesoro inapreciable. Hélos aquí:













lunes, 9 de abril de 2018

Cita con Columba, 2018

Una vez más (¡ya es la quinta, y la tercera mía!), la legendaria editorial de la palomita reunió a sus colaboradores. A pesar del tiempo transcurrido desde que Columba cerró definitivamente sus puertas, cada vez que se oye el llamado, somos legión los que acudimos, prestos al abrazo, la lágrima de emoción y la alegría de tantos reencuentros, recuerdos y "¿Te acordás...?"... "¿Y qué fue de...?"... ¡"¡Pero che, si estás igualito!", etc. etc..


Arriba: Verón, A. Fernández, Alarcón, Ibáñez, Szilagyi, L. Fernández, Cativa, Salafranque y Morhaín. Abajo: Dalfiume, Vitacca, T. Murray, Saichann, Ascanio, María Teresa, Ana María Lameiro, Caliva, Columba, M. Barnes, Massaroli, Villagrán, Robin Wood y Paradiso. Agachados: R. Ribeiro, Ferullo y Torre Repiso


Martha Barnes, querida y admirada incondicionalmente por todos los presentes, decana de las mujeres dibujantes y uno de los grandes valores dea historieta mundial independientemente del sexo, recibe un justo reconocimiento por parte de Ramón Columba




Esta vez fue Ramón Columba III quien nos convocó, ya fallecido su padre, quien había organizado las anteriores reuniones. Como siempre, el escenario fue el cálido local de la calle Julián Álvarez al que ya estamos acostumbrados.  No faltaron los emotivos discursos ni el brindis con champán por los buenos
viejos tiempos y por el feliz presente.






Con Walter Alarcón y Ricardo Villlagrán

Dos de las secretarias que con infinita paciencia y cordialidad atendían a dibujantes y guionistas: María Teresa y Ana María

También estuvo Teresita Murray, aquí con el gran Lito Fernández

Una de las cosas lindas de estas reuniones es la oportunidad de conocer en persona a alguno de nuestros colegas (¡tantos fuimos los que colaboramos con Columba!), como me pasó con Miguel Ángel Verón, pese a conocer ambos mutuamente nuestros dibujos desde siempre.

Ferullo Burke, autor de los espectaculares libros sobre Dalfiume, Vogt y Casalla, Columba, Massaroli y Martha Barnes

Szilagyi, Ferullo, Torre Repiso y Villagrán

Hubo también un cariñoso recuerdo para los que nos dejaron físicamente no hace mucho: Alberto Salinas, Arturo Del Castillo, Lucho Olivera, Enrique Villagrán, Jorge Zaffino,  Macagno, Julio Álvarez Cao, Sergio Mulko, Carlos Casalla, Enio Leguizamón, Gustavo Trigo, Luis García Durán, Daniel Haupt, Carlos Leopardi y Antonio Presa

Valiosa y nostálgica imagen de una de las primeras reuniones, en el m ismo lugar. Sentados se ven a Pascual, Ramón Columba II y Alfredo Grassi

Este  encuentro debemos agradecerlo principalmetnte a la buena voluntad y al afecto de Ramón Columba por la editorial de su padre y abuelo, y hacia los colaboradores que le dieron vida. También fue muy importante la colaboración de Walter Alarcón, rastreando a los artistas, muchos de ellos, "figuritas difíciles", con gran paciencia y entusiasmo. Finalmente, ¡gracias a la vida, que nos da estas alegrías siempre tan entrañables!
¿Que se repita!

martes, 17 de octubre de 2017

El Manuscrito en la Noche de Banda Dibujada

Como ya es tradicional, se realizó este año una nueva noche de homenaje (esta vez al gran gran Carlos Vogt), entrega de premios, encuentros y emociones a granel en una de esos eventos inolvidables a los que el grupo Banda Dibujada y la Alianza Francesa de Buenos Aires nos tienen acostumbrados. Fue el miércoles 4 de Octubre, en la Alianza Francesa, casa central, en la avenida Córdoba al 900.


Esta vez, además de los enumerados, teníamos dos importantes motivos más para asistir.
 Los miembros del jurado que decidió a quiénes correspondían los premios por los libros publicados el año pasado.

Como siempre, la animada y emotiva ceremonia se llevó a cabo a sala llena

Uno de esos motivos fue acompañar a los compañeros del grupo Rebrote, Marcelo Bukavec y Felipe Ávila, que se hicieron acreedores al premio al mejor libro de historia del género, y que versó sobre nuestra muy querida Martha Barnes


Con los amigos Gaspar González y Osvaldo Crespo


El segundo motivo, fue recibir junto con Marcelo Pulido, guionista y editor de nuestro libro  El Manuscrito, una Mención Especial por el contenido y significado de la obra, vista como un sentido homenaje al inmenso guionista Héctor Germán Oesterheld, autor de El Eternauta, en el cual está basada nuestra historieta. Historieteca y Doedytores, los editores, también se hicieron acreedores al reconocimiento.

El Jurado explica los motivos de la mención


Habla Marcelo Pulido, quien señaló la ejemplar actituid de Oesterheld ante el momento que vivia el país en los '70, que lo llevó a "poner el cuerpo" en defensa de sus ideales hasta, finalmente, perder la vida a manos de la Dictadura genocida.



 Luego es mi turno. Las palabras de Marcelo me sacaron del "libreto" que tenía pensado y sólo atiné a recordar que hace 40 años los argentinos venimos preguntando "Dónde está Oesterheld", sin respuesta, y que desgraciadamente, desde hace más de dos meses nos hemos visto obligados de nuevo a preguntar "Dónde está Santiago Maldonado". Un nuevo desaparecido, sólo que esta vez en democracia. El público presente acompañó calurosamente estas palabras lo que deja a las claras que este reclamo le pertenece a toda la sociedad.



Con Daniel Ferullo, Robin Wood, Ávila, Martha Barnes, Bukavec y Armando Fernández

Ferullo, autor de un impactante libro sobre Carlos Vogt,  junto al guionista de sus grandes éxitos Mi Novia y Yo y Pepe Sánchez, el gran Robin Wood, Martha Barnes y Massaroli 


Bukavec, Martha y el periodista Alberto Scholiadis

¡García Ferré presente!: Natalio Zirulnik, Clemente Montag y Massaroli

 El grupo Woodiana, de fiesta: Ávila, Javier Rago y Ariel Avilez

Con el excelente guionista y brillante animador del evento, Luciano Saracino 

Con otro grande, también ganador de un premio por su libro con Carlos Trillo: Viejos Canallas
: Cacho Mandrafina

Con los humoristas Silvio Daniel Kiko, Maicas y Alen Ygenas

Con otro de los premiados: el amigo y compañero de La Duendes, Diego Avallay

 Con César Da Col, Diego Garavano y Javier Suppa


Muchos dibujantes se hicieron eco del reclamo por la aparición de Santiago Maldonado, como lo demuestran estos dibujos que se exhibieron en la sala.

Agradezco especialmente a Geo Comics, a Morgan Studios y al amigo Javier Rago por las excelentes fotos que me facilitaron generosamente para ilustrar esta nota.


Este reconocimiento, tanto a mi trabajo como al de Marcelo Pulido, por parte de los miembros del Jurado y los integrantes de Banda Dibujada nos llena de orgullo y emoción y nos compromete a seguir en esta senda. Esta significativa Mención Especial nos confirma que estamos en el camino correcto con nuestro trabajo: hablar de las cosas que nos pasaron y nos pasan, en clave de historieta, sí, pero con fundamento, como decía el eterno Martín Fierro.
¡Muchísimas gracias!
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