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miércoles, 23 de julio de 2025

Charlando con el periodista y editor Marcelo Sapunar

Una charla bien porteña con un mendocino de ley; Marcelo Sapunar, peiodista, editor y tenaz defensor del Pensamiento Nacional. en un cálido Bar Notable de Lavalle y Callao


"Crecía la mañana al tiempo que se prometía luminosa. El espacio que compartimos con José Massaroli podríamos decir que fue de calidad, como bate el parche del discurso de época. Recorrer el espinel de una vida -la suya- dedicada a darle existencia virtual a personajes de su propia cosecha -o de guionistas que lo desafiaron desde cada inventiva- se convirtió en su pasión. Hacerlo pensando en los distintos públicos también forma parte del metier, que para muchos parece lejano y de gabinete. De esa capacidad surgieron historias que han entretenido a generaciones de argentinos.

 A tris de un clic podrás escuchar la entrevista, líneas abajo, y de alguna forma participar de ese disfrute que creció junto a una taza de café compartido. En ese contexto el diálogo se fue tejiendo desde la recreación de un anecdotario atesorado como cuentas de un collar estimable, hasta recuerdos de momentos muy personales. El culto del intercambio de ideas, la charla, que siempre deja paso al asombro. Mirarnos a los ojos para chequear emociones, metejones, búsquedas. Preguntar pensando en lo que a vos te hubiera gustado saber acerca del mundo de las historietas.

Por lo demás, la bullente megalópolis tiene sus propias reglas. Conocerlas y respetarlas es sinónimo de conducirse bien por ella. Pasear por su vasta cantidad de sitios encomiables es un derrotero que me seduce desde hace años. Sus calles, allí donde se recorta la gran ciudad, están siempre listas para sorprendernos. Lo arquitectónico dialoga con el pasado en esta urbe bellísima. Pero es imposible abstraerse de las tristes escenas de la pobreza inducida por la ultraderecha, que no para de recordarnos el brutal acontecer que encumbra, en desmedro de esperanzas y sueños."

Enlace a la nota completa en el sitio de Marcelo Sapunar

https://marcelosapunar.com/2025/07/16/jose-massarelli/

¡Muchas gracias por el grato momento, Marcelo, desde ya, un amigo!

lunes, 16 de junio de 2025

Entrevista por Amor al Arte, con Andrea Kostuner, poeta

Hace unos días tuve el gusto de contestar las preguntas de Andrea Kostuner, poeta, conductora de varios blogs dedicados al arte. En el que enfoca las artes plásticas apareció esta nota, donde las preguntas vienen dirigidas desde el arte en general, más que desde la historieta, lo que me posibilitó poder explayarme de otra manera en mis respuestas.

He aquí el comienzo de la nota: 

Entrevista al Artista José Massaroli

1. ¿Cómo se presentó el arte en tu vida?
Tuve la suerte de que mi infancia transcurriera entre libros y revistas de historietas. Desde algún Pato Donald inicial, mi madre me fue haciendo llegar la revista Billiken, portadora de grandes historietas como Pi-Pío, de García Ferré, Pelopincho y Cachirula y Franco Belgas muy buenas como Arturito el Fantasma Justiciero, Blake y Mortimer y otras, al mismo tiempo que libros como Hombrecitos, de Luisa M. Alcott y La Cabaña del Tío Tom. Un poco más grande, me sumergí con el Nautilus en las 20.000 Millas de Viaje Submarino, en las aventuras de D’Artagnan y los Tres Mosqueteros y en la colección Robin Hood. Es decir que para mí el arte fue hasta mucho después, la historieta y la novela de aventuras.

Cuando pude hablar con Quino, recién llegado a Buenos Aires con 18 años, muchos dibujos y muchas ilusiones a cuestas, oí hablar de las Bellas Artes. Él me recomendó que estudiara en la facultad, aclarando que él no lo había hecho y se arrepentía. Bueno, yo elegí seguir lo que él había hecho y seguí adelante con la historieta. El enorme Alberto Breccia me propinó un “Métale” cuando vio mis dibujos, y ese fue mi lema a partir de ahí. Estudié con grandes ilustradores: Pablo Pereyra y Ángel Borisoff y también leyendo los libros de Andrew Loomis, empecé a comprender que lo que yo quería hacer era una rama del arte.


2. ¿Cuándo decidiste dedicarte a esto?
Desde muy chico, en mi casa cuando me veían agarrar un lápiz y retratar a mi abuelo o intentar dibujar las incidencias de un partido de fútbol transmitida por la radio, todos decían ”Este chico va a ser dibujante”; y se ve que lo tomé como un mandato. A los diez años hice un curso por correspondencia y al recibir un diploma de “Dibujante Profesional” a los 12, me convencí de que mi destino estaba trazado: sería dibujante de historietas sí o sí, y empecé a escribir y dibujar una página de historieta por día, a la siesta, después de comer, en un pequeño escritorio que todavía está en mi casa natal.


3. ¿Crees que el arte es sanador?
Totalmente. En mi caso creo que me salvó de la locura o el suicidio, ya que no se me ocurre a qué otra cosa podría haberme dedicado. Villa Ramallo, donde nací, era un pueblo chico (ahora es otra cosa) y no era bien visto salirse de los caminos trillados. Mi padre había fallecido y mi madre trató de que entrara a trabajar en la sucursal del Banco Nación. Por suerte no tuvo éxito, porque me hubiera asfixiado entre planillas, facturas, cheques y pagarés; no era lo mío para nada. Mis comienzos en Buenos Aires fueron duros, sentí mucho la soledad de la vida en un hotel, pagaba mis estudios vendiendo Curitas casa por casa, pero siempre que me sentaba al tablero a dibujar, me olvidaba de todo. Borges decía que “el trabajo siempre trata de salvar a su hombre”, y en mi caso así fue.



.......



La nota completa puede leerse en este excelente blog, Por Amor al 4rte, que recomiendo, así como todos los de Andrea Kostuner, a los amantes del arte en general:
https://poramoral4rte.blogspot.com/

¡Muchas gracias, Andrea, por haberme brindado la posibilidad de participar de este hermoso medio en el que aparecen tantos destacados artistas!


lunes, 19 de mayo de 2025

La Huella de Oesterheld, nota en El Cohete a la Luna

Agradezco al periodista ramallense Fernando Latrille su convocatoria a dar mi opinión sobre la serie El Eternauta, la obra original y sus autores, Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López. No sabía que se iba a publicar en un sitio del prestigio de El Cohete a la Luna, lo cual vuelvo a agradecer . Reproduzco la nota tal cual salió allí:

La huella de Oesterheld

Entrevista a José Massaroli

 
 

 

La bien lograda producción audiovisual dirigida por Bruno Stagnaro basada en El Eternauta es la miniserie más vista de Netflix. No es por azar; la calidad actoral y técnica son notorias y valoradas. Sobre la adaptación realizada de la historieta de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, pueden existir distintas miradas, pero nadie duda de que despertó un interés público general de quienes no conocían la historieta y nada sabían de su autor. El historietista José Massaroli realizó sus primeros pasos en su oficio dibujando guiones de Héctor Oesterheld, a quien describe como gran transformador de la historieta, en diálogo con El Cohete a la Luna.

José Massaroli nació el 30 de septiembre de 1952 en Ramallo. Vivió en la localidad de Villa Ramallo, provincia de Buenos Aires. Dado que su casa estuvo frente a la estación de ferrocarril, no le costó tomar el tren camino a Buenos Aires para cumplir su sueño. Estudió en el Instituto de Directores de Arte (IDA). Su talento hizo que rápidamente se convirtiera en un dibujante y guionista de historietas y animación argentino de prestigio. Su experiencia lo llevó en 1991 a ilustrar cómics de los personajes de Walt Disney. Tarea que no opacó su identidad y sentir nacional, ya que plasmados en sus libros de historieta se encuentran hechos y personajes de la historia argentina.

La miniserie El Eternauta da para opiniones de todo tipo. Quien escribe cree que está muy bien la adaptación realizada por Stagnaro, pero José Massaroli opina lo contrario. Aclara que vio solamente el primer capítulo y que no le gustó el cambio de época. Su mirada es la de quien tiene “grabada a fuego” la historieta y por ello cree que “es muy difícil de sobrellevar”. Pero valora el producto, “ya que promueve el trabajo argentino”. 

Además de que como principiante dibujó los guiones de Oesterheld, en 2016 dibujó El Manuscrito con guion de Marcelo Pulido. La obra plantea un desarrollo alternativo al comienzo de El Eternauta. El trabajo de José Massaroli también estuvo en ilustraciones y asesoramiento para la serie televisiva Germán, últimas viñetas, que estrenó la televisión pública en 2013. Su conocimiento sobre la obra de Oesterheld, sobre la historieta, su trabajo y lo que despertó la miniserie forman parte del núcleo de esta entrevista.

—Comenzaste tu carrera dibujando guiones de Oesterheld. En El Manuscrito expresás que su trabajo tuvo “su enorme contribución a la humanización de la historieta”. ¿Qué pasaba con la historieta antes de Oesterheld? ¿Por qué la hizo más humana?

—Como en el resto del mundo, la historieta se escribía y dibujaba para un público infantil. De pronto apareció en la revista Misterix, allá por 1952, una historieta sobre un desertor del Ejército yanki que, asqueado por las matanzas de indios, desertaba y se iba a vivir a un lugar perdido del Oeste junto a otros marginales, entre ellos un indiecito. Algo empezaba a cambiar a partir de ese personaje que se llamaba El Sargento Kirk y lo escribía Oesterheld. Un tema como ese rompía el molde de “el único indio bueno es el indio muerto” impuesto por Hollywood y los cómics. La evolución de Oesterheld, escribiendo para un público más adulto —de adolescente para arriba— lo llevó a crear en 1957 la editorial Frontera, donde dio rienda suelta a su visión humanista escribiendo la mayoría de los guiones de las revistas Hora Cero y Frontera, que eran dibujados por los mejores artistas del momento: Hugo Pratt, Alberto Breccia, Arturo del Castillo, Carlos Roume, Francisco Solano López y otros. Historietas como Ernie Pike, un corresponsal de guerra que rescataba pequeñas historias de actos abnegados, generosos o heroicos de soldados comunes, tanto de un bando como del otro, evitaban la dicotomía bueno-malo que había impuesto la propaganda de guerra. El villano no era el enemigo, sino la guerra. Supo también abordar la historia argentina en historietas como Nahuel Barros y Patria Vieja, siempre mostrando el lado humano de los conflictos.
Pero la historieta que impactó de entrada y atrajo enorme cantidad de lectores a sus revistas fue El Eternauta, que de a tres páginas por número en la revista Hora Cero enganchó a chicos y grandes desde su título, enigmático y atractivo, hasta su desarrollo, que transcurría en una Buenos Aires víctima de una nevada mortal y una invasión alienígena. Los dibujos de Solano López fueron más allá de las caras y líneas estereotipadas de la historieta corriente y dieron una gran carga de humanidad y expresividad tanto a los personajes como a las luces y sombras. Nunca se había visto algo así en la historieta argentina. Ni leído. Largos textos llenos de poesía acompañaban el relato. Hasta el enemigo, un “Mano”, terminó mostrando un lado humano. La gradual aparición de enemigos, Cascarudos, Gurbos, Manos y Ellos, fue una genial metáfora que hizo (y hace) pensar a muchos. Cascarudos igual a tropas de ocupación o policía; Gurbos igual a ejército de invasión y ocupación; Manos y Hombres-Robot igual a cipayos obligados a colaborar con el invasor; Ellos, los que están detrás de los sucesos y no se muestran nunca, los que mueven los piolines en las sombras. Estas cualidades extraordinarias de El Eternauta hicieron que, luego del cierre de la Editorial Frontera, el personaje y su dramática historia siguieran apareciendo en nuevas aventuras. En 1976, tras publicar la saga completa de El Eternauta en forma de libro, la editorial Record animó a Oesterheld y Solano López a elaborar una segunda parte, que tuvo un contenido más revolucionario todavía.

Luego fueron apareciendo obras de otros creadores inspiradas en El Eternauta, entre ellas una escrita por Toni Torres y dibujada por Sergio Mulko, en la que el Eternauta se encontraba en el futuro con Gilgamesh el Inmortal, otro personaje célebre de nuestra historieta. Uno de los últimos relatos de estas “continuaciones” fue El Manuscrito, escrito por Marcelo Pulido y que tuve el gusto de dibujar, en el que el comienzo de El Eternauta cambia a partir de la llegada de unas manos desde el futuro para terminar con el protagonista, y donde el guionista que termina protagonizando la historia es el mismo Oesterheld, que revive ciertos hechos de su triste fin cuando fue secuestrado y asesinado por la dictadura en 1977. La historieta argentina no fue la misma desde la aparición de Oesterheld y los guionistas que fueron llegando se inspiraron en su ejemplo, como hasta el famoso Robin Wood llegó a reconocer.

—También en El Manuscrito tu elogio al trabajo de Oesterheld está cuando decís que era portador de “genio único e inagotable”. El tiempo parece haberte dado la razón, con aquello que escribiste en 2016 y que ahora la serie El Eternauta confirma. ¿Qué te pareció la serie? ¿Qué valoras como historietista de esa producción audiovisual?

—Sobre la serie puedo opinar sobre el primer episodio, el único que vi hasta ahora. No me gustó. El cambio de época del relato me parece perjudicial, así como los cambios en algunas características y circunstancias de los personajes. Como versión libre, los autores de la serie pueden hacer cambios; pero creo que cuando son cambios tan grandes, la serie ya no debería llamarse El Eternauta. Tal vez esto no sea un problema para quienes no hayan leído la historieta, pero para los que la tenemos grabada a fuego, es muy difícil de sobrellevar. Creo que hay cosas que están porque Netflix impone una narrativa determinada al gusto de Netflix y no al gusto del público argentino; es decir, el medio condiciona el producto. Aun así, parece haberse filtrado el mensaje fundamental que impregna la obra de Oesterheld: “Nadie se salva solo”.

Dicho esto, valoro muy positivamente el éxito a escala mundial que está teniendo esta serie, ya que promueve el trabajo argentino de actores, guionistas, director, etc. Promueve la difusión de nuestra cultura (el truco, el mate, la amistad, la sociabilidad, etc.) y de alguna manera potencia la idea de resistencia a la invasión mediante el ejercicio de la solidaridad, como lo definió el mismo Oesterheld: “Nunca el héroe solitario, sino el héroe en grupo”. Para mí, El Eternauta, por su calidad y por el eco que viene teniendo en generaciones de argentinos, es el equivalente del siglo XX al Martín Fierro del siglo XIX. Un clásico. Y como todo clásico, como El QuijoteLa Ilíada o Los tres mosqueteros, admite infinitas versiones. Con el tiempo, esta serie será una más —y no de las menos importantes— de la gran cantidad de versiones que ha tenido y seguirá teniendo.

—En tus inicios fuiste marcado por la obra de Oesterheld. ¿Qué te permitió en tu carrera como historietista?

—Tuve la suerte de que, apenas empecé a trabajar como ayudante de Lito Fernández (¡un maestro!), me permitió dibujar a lápiz las historietas de un personaje de Oesterheld llamado Haakon, que se publicaba en la revista El Tony. Después de un tiempo, Lito dejó el personaje y pude dibujar unos cuantos episodios yo solo, con lápiz y tinta. Eran guiones excelentes, que inspiraban a dibujar; ¡prácticamente se dibujaban solos! Fue entrar por la puerta grande al mundo de la historieta.

—En este caso la historieta, la obra de Oesterheld y Solano López, nutrió la producción audiovisual que está teniendo una merecida repercusión. ¿Esto puede generar que ese público de la miniserie se vuelque a un interés por la historieta?

—Eso espero. Veo que mucha gente que ha visto la serie ahora quiere leer la historieta; esto es un fenómeno parecido al que produjo la serie Gambito de dama, que hizo acercarse al ajedrez a multitudes.

Tu trabajo como historietista te ha tenido dibujando el Pato Donald para Disney y siendo dibujante y guionista especializado en historieta gauchesca e histórica. ¿Quiénes influyeron en vos para no perder esa esencia de representar parte de nuestra historia en tus trabajos?

—De chico yo quería dibujar historietas como Hijitus o Patoruzú. Eso y haber trabajado en dibujos animados me llevó a hacer El Pato Donald. Y antes que eso, mi paso por Columba me dio la experiencia necesaria para, ya en el diario La Voz, poder escribir y dibujar historietas históricas y gauchescas, que es algo que me gusta mucho. Como guionista, siempre tuve presente la obra de Oesterheld y la de Hugo Pratt, quien se puede decir que aprendió a escribir con él.

—Si tuviéramos un Estado sin un topo que lo dirija y desee destruirlo desde adentro, aportando a la industria de la producción audiovisual, sin caer en lo que cierta industria norteamericana audiovisual cae, financiada por el Departamento de Defensa para que tomen sus cómics y adapten para creaciones audiovisuales que son propaganda armamentística, ¿pensás que nuestras historietas tienen buenos guiones y son un lugar donde abrevar para adaptar y lograr buenas producciones audiovisuales?

—La escuela argentina de historieta siempre fue de las mejores del mundo. Hoy, que ya no existen desgraciadamente las revistas de historietas en nuestro país, los artistas argentinos ocupan lugares destacados en países como Estados Unidos, Italia y Francia.  

—¿Cómo ves a la historieta hoy? ¿Cuáles han sido tus últimas creaciones y trabajos y los que estás proyectando?

La manera de hacer historieta y comercializarla ha cambiado mucho; sólo hay editoriales chicas que publican libros con tiradas mínimas. Mi último libro, Gatos y conejos, con guion de Luciano Saracino, data del 2023. Actualmente, escribo, y comparto el dibujo con Ramón Gil, historias de los veteranos de Malvinas oriundos del partido de Merlo; un trabajo que nos llena de orgullo, porque sentimos que contribuye a mantener vivo el recuerdo de nuestros héroes y una causa nacional irrenunciable.

 Link a la página original: https://www.elcohetealaluna.com/la-huella-de-oesterheld/

jueves, 30 de enero de 2025

Apostillas de un palimpsesto cultural: el ¡¡Juan Moreira!! de José Massaroli, por Carlos Hernán Sosa

Transcribo el amplio ensayo (2013) dedicado a mi historieta por un agudo investigador, que ha establecido interesantes vínculos entre el mito de Moreira, sus muchas "reencarnaciones", la temática gauchesca y mi obra. Una vez más le agradezco mucho a Carlos H. Sosa la luz que ha echado sobre estas cosas tan caras no sólo para mí sino para todos los que amamos la literatura gauchesca

Apostillas de un palimpsesto cultural: el ¡¡Juan Moreira!! de José Massaroli

Carlos Hernán Sosa

Resumen


Desde la publicación del folletín de Eduardo Gutiérrez en 1879-1880, Juan Moreira demostró ser uno de los textos más palimpsestuosos de la cultura argentina, pues sus reescrituras se volvieron una apuesta constante donde se redefinían los sentidos originales en función de nuevas necesidades contextuales. Usufructuando las posibilidades de los géneros marginales (folletín, cancionero, radioteatro, historieta, etc.), las relecturas de la figura de Moreira actualizan la mitología del héroe en íntima relación con el carácter periférico de los géneros en que se fue amoldando la parábola del excluido social. El caso que nos ocupa, la historieta ¡¡Juan Moreira!!, con guión y dibujos de José Massaroli, se publicó durante los años 1983 y 1984 en el diario La Voz de Buenos Aires, y constituye un eslabón en las reapropiaciones discursivas de Moreira, cercano a las versiones poéticas de “Fragmentos de un Juan Moreira” (1975), de Juan José Saer, y “Moreira” (1987), de Néstor Perlongher. Nos interesa analizar los vínculos intertextuales entre la historieta y el folletín de Gutiérrez, a fin de evaluar las redefiniciones en la historia y la configuración del héroe y las factibles vinculaciones con el contexto de emergencia, en los inicios del retorno a la democracia en Argentina.

Referencias


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Aira, César (1975). ¡Moreira!. Buenos Aires: Achával solo.

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Avilez, Ariel (2010). “Prólogo”. En Massaroli, José. ¡¡Juan Moreira!!. Comodoro Rivadavia: La Duendes. 6-7.

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Ludmer, Josefina (1999). El cuerpo del delito. Un manual. Buenos Aires: Perfil.

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Villanueva, Graciela (2005). “Avatares de Moreira”. Revista Iberoamericana, vol. LXXI, n° 213. 1167-1178.


lunes, 23 de septiembre de 2024

Días de radio

El lunes 9 de septiembre estuvimos charlando sobre la Historieta Argentina y mi obra, con el escritor Pepe Muñoz Azpiri y la periodista Alejandra Piaggi, en el programa El Valor de las Palabras, por Radio Cristal.


Luego, el 13 de Septiembre, conversamos con la periodista Marcela Fernández por la radio de mis pagos Ramallo Informa. Un resumen de la nota puede leerse en su página de Facebookhttps://www.facebook.com/photo?fbid=1033340752135952&set=a.698118362324861

Ambas charlas fueron muy lindas experiencias y desde aquí les agradezco a los responsables el haberse interesado por mi trabajo. ¡Muchas gracias!

Las imágenes se las debo, porque estoy teniendo dificultades para subirlas a este blog. Cuando pueda solucionar este problema, las agregaré.

lunes, 27 de febrero de 2023

Habla el autor de "Torino, el Navegante de la Imaginación"



Torino, el dibujante del pueblo!

Quién más indicado para contar su vida y milagros que Luis Alberto Del Pópolo, autor del enorme (en todo sentido: consta de 920 páginas en tamaño A4) libro sobre el extraordinario creador de inolvidables historietas como El Conventillo de Don Nicola, Barrabás, Fun-Yi-To y Pascualín?


Y quién mejor para interrogarlo a fondo, que César Vidal, un inclaudicable luchador por la difusión de la historieta argentina desde los tiempos de sus magníficos reportajes a Solano López. Meglia, Elsa Oesterheld y otros grandes hasta el presente?

Un libro monumental en el que tuve el gran gusto de colaborar con unas breves pero sentidas palabras; de las que algunas de ellas, Luis dispuso con generosidad que aparezcan a modo de prólogo al comienzo de
su obra.
.
Los dejo con el autor:

lunes, 8 de marzo de 2021

¡La historieta de un dibujante! Nota en Radio Meta, de mis pagos ramallenses

 Reproduzco con mucho agrado la generosa nota publicada recientemente en la página de Facebook de Radio Meta, una importante emisora ramallense, realizada por la periodista y escritora María Gancio en base a una larga y simpática charla telefónica:

"Como dijo Juan Moreira, si tiene que ser mañana que sea hoy… Hoy contaremos las diversidades del camino que llevó adelante un gran personaje, que supo recorrer el mundo con un papel y tinta china.


A algunos sin dudas le puede llegar a sonar el nombre de José Massaroli, a otros no tanto, pero para cuando termine mi relato, sin dudas aquellos descreídos de la historia, relacionaran su infancia con este señor, y se darán cuenta de que sin conocerlo, él los ha hecho imagina y soñar, con las revistas de historietas.

José nació en 1952 en el partido de Ramallo, con una infancia… diríamos normal, para clase media trabajadora, tuvo sus puntapiés iniciales con la lectura de; Las aventuras de Arturito y El fantasma justiciero, que su papá le leía antes de irse a dormir, su mamá también tuvo participación en el cultivo de esos sueños, le compraba Billiken que traía las historietas de Pi-Pío, Pelopincho y Cachirula, Umpah-Pah etc. Hasta su tía le ha pagado un curso de historietista por correo. Así que como una epifanía, a los pocos años de edad, vio en las tiras cómicas su futuro.

A los 18 años se muda a la gran ciudad… ¡Sí! ¡Bs.As.! En busca de su futuro, las cosas no le resultaban tan fáciles, así que mientras trabajaba en una casa de electrodomésticos, se pagaba los estudios en; Instituto de Directores de Arte. A los 20 años García Ferre lo tomó como ayudante para; “Las desventuras de Larguirucho” y “Las aventuras de Hijitus”… Ahí comenzó un camino lleno de variantes pero siempre apuntando a la creatividad y al dibujo.


Pasó por la historieta realista con Lito Fernández, en Columba tuvo que copiar a maestros consagrados, hizo historieta policial para Italia, de guerra para gran Bretaña, se volvió a Ramallo… ¡A su Villa Ramallo!, En su razonamiento contrafáctico, mira la decisión de haber vuelto desde una distancia prudencial, para que sus sentimientos no se sientan heridos, a la hora de preguntarse si esos dos años en casa fue lo correcto o no.

Volvió al ruedo; en Caras y Caretas sentía que tenía libertad, y que podía sacar toda su creatividad. A fines de la dictadura, en La Voz las tiras de Juan Moreira las convirtió en páginas, para después hacer lo mismo con Dorrego, Quiroga, y Peñalosa, antes del cierre definitivo de esta revista. Hizo humor con Orquídeo Maidana, en el año 1985 la editorial Hanna-Barbera, que tenía los derechos de Disney, le propuso hacer dibujos animados, (Scooby Doo, Los Pitufos, Pantera Rosa, etc.) seis años más tarde estaba dibujando el Oso Baloo para una revista de EE. UU. A su vez, enviaba historietas de terror para Alemania… Para Italia fueron 36 páginas de Tío Rico, para Dinamarca enviaba los dibujos que luego eran pasados a tinta. El Pato Donald fue sin dudas el dibujo que hizo por más tiempo, desde el 95 al 2010.


Llegó la crisis del 2008 a Europa, los trabajos para el viejo continente se fueron terminando, luego para Bélgica hizo unas ilustraciones, pero por problemas de traspaso de dinero extranjero, los cepos, y demás burocracia, hacían casi imposible cobrar, así que dejó de trabajar para otros países.

En 2010 comenzó con sus libros; “Facundo” (de Quiroga) “Fusilen a Dorrego”. Dos años más tarde publico tres libros; “Vienen por los ríos el camino hacia Obligado”, “La vuelta de Obligado”, “Victoria en el Paraná después de Obligado”.

En 2015 saca a la luz “El Tango de las Amazonas”.

Huf… Siento que corrí dos kilómetros seguidos contando los pasos de José Massaroli, ¡que diversidad dentro de un mismo arte!, que vueltas que puede dar la vida si uno sigue luchando día a día por eso que tanto le apasiona, sin dudas los relatos que se le pueden oír a lo largo de la entrevista, deja entrever una y otra vez lo bohemio de su vida en el noveno arte, pero lo que más deja en claro es la gran cosecha de amistades… ¡Hermanos con quienes compartía la misma pasión!


A José le hubiera gustado ser compositor, o tal vez tarotista, o simplemente un escéptico con las diferentes religiones… Pero más bien siguió sus sueños… Estudio, dibujo, creó, se casó, tuvo 4 hijos, trascendió fronteras, dejo lo que no le agradaba y busco nuevas oportunidades una y otra vez, viajo a varios países, publico 11 libros, dibujo a muchísimos personajes conocidos, nunca dejo de regresar a casa para ver a su familia, no se arrepiente de nada, y te dice que lo mejor que pudo hacer es lo que realmente hizo."

Por: María Gancio.


Agradezco muchísimo a María Gancio y la gente de Radio Meta, por esta nota tan linda y entrañable. Fue un gusto muy grande conversar sobre el camino que fui recorriendo desde que me largué a la aventura del dibujo y la historieta. Notas como esta me hacen sentir, como lo siento cada vez que regreso, que nunca me fui de mi querido pago chico.

lunes, 6 de julio de 2020

Charla en la cumbre: Oenlao - Avilez y la historieta independiente

BREVE CHARLA CON Carlos Scherpaz.
U "Oenlao", como lo conocen sus fans y sus acreedores (que por tal motivo nunca pueden ubicarlo. Scherpa es un tipo vivo).
Guionista y editor, lo han llamado 'genio adelantado a su tiempo' y lo han llamado 'demente incurable'... Lo han llamado de muchas maneras pero él no se da vuelta y hace la suya, inmerso en su extraño e inexpugnable mundo personal.
Abrí la puerta con un clic, y asomate a ver qué onda...

 Por Ariel Avilez (*), especial para NOVA

Carlos 'Oenlao' Scherpa, baluarte de la historieta independiente



Carlos ‘Oenlao’ Scherpa y ‘El Tango de las Amazonas’, una loca criatura.

Oficia de guionista y editor, y desde hace más de una década es uno de los más constantes y prolíficos creadores de la historieta independiente local. Sus guiones breves y multitemáticos han sido dibujados por montones de artistas de Argentina y Latinoamérica que supieron entusiasmarse con la inusual facilidad con la cual Carlos Scherpa -también conocido como Oenlao- aborda tanto las aventuras de un guerrero huno agauchado, como las tribulaciones de un cardumen de bacalaos reumáticos. Caballero tan amable como excéntrico, características ambas que pueden encontrarse también en las historias que pueblan la decena de álbumes que desde su caótico “Kahr y su periplo insondable” hasta la aparición de “Cypango” -libro de relatos-, se tomó un tiempo para charlar con nosotros y hacer un breve repaso acerca de su historia.

...
- ¿Qué lo lleva a comenzar a escribir guiones de historietas?

- Soy un impío lector de literatura e historieta, que quería hacer las mías propias. Siempre estoy inventando personajes y tramas. En 2009 empecé a escribir en mi blog sobre las cosas que me gustan y se armó un grupo de blogueros que nos leíamos, y un día les pregunté si querían hacer una revista con historietas de cada uno... y la hicimos, la hice yo con la ayuda de ellos y de algunos más. No sé si a todos nos pasa pero a mí mucha gente me ha ayudado siempre, gente a la que estoy muy agradecido. Desde esas dos primeras revistas seguí haciendo historietas hasta lograr hacer una colección de nueve libros de historieta como editor de La Duendes de la Patagonia, gracias a Alejandro Aguado. Fui guionista en esos libros y en algunos más que colaboré.

- “El Tango de las Amazonas”, dibujada por José Massaroli, es una muy buena historieta y tiene un extraño origen ¿Nos lo cuenta?

- Es la rara idea de hacerle un guión nuevo a una historieta que José hizo para USA y nunca se la pagaron. Era un guión imperialista y una de las condiciones era hacerlo antiimperialista. Salió bastante bien y creo que es de mis historietas que mejor estructura tiene. También aquí tengo que agradecer la generosidad del amigazo Massaroli.

...
(*) Redactor especializado en cómics.

Su primer antología de historietas y su más reciente creación, un libro de relatos.


‘Tehuelches’, el megahit de Oenlao.

Disfrutar la nota completa en el sitio de Agencia Nova:  

lunes, 18 de mayo de 2020

Nota en el Diario de Flores

"Mirá pibe, vos vas a recorrer todo el mundo con tu guitarra
y al final vas a descubrir que lo más importante es 
ser el cantor de tu barrio"

Dicho alguna vez por Aníbal Troilo  a Facundo Cabral



¡Siempre cultivé el perfil bajo en el barrio, pero esta vez me deschavaron!
¿Un poco exagerado quizá...? Pero con el afecto del barrio por los suyos, sin duda.

Ver la nota completa en:

De todas formas, en estos tiempos de barbijo y aislamiento social, no será fácil que me reconozcan por esas callecitas de Flores.

¡Muchas gracias a la gente de Diario de Flores por esta linda nota!

lunes, 13 de enero de 2020

La Historieta Argentina Histórica y Gauchesca, tercera parte

En Noviembre del año pasado, la revista digital De Una Folklore, publicó la tercera y última parte del trabajo que he escrito hace algún tiempo sobre la Historieta Argentina Histórica y Gauchesca. Héla aquí:

LA HISTORIETA HISTÓRICA Y GAUCHESCA (3a parte)

23/11/2019
El auge en tiempos democráticos
Con el regreso a la vida democrática a fines de 1983, se produce un auge de la cultura nacional en todos los terrenos, incluyendo el “destape” que inundó los quioscos y librerías con argumentos más audaces, dibujos más explícitos y mucha pornografía. En el campo de la historieta histórica, algunos nos sentimos llamados a contar temas nuestros, y así fue como el diario La Voz, entre 1983 y 1985 nos cedió espacio en sus páginas para publicar diariamente una adaptación libre de la novela Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez; y a continuación, las vidas de Manuel Dorrego, Facundo Quiroga y el Chacho Peñaloza. Abrevar en las obras de Enrique Pavón Pereyra, Manuel Gálvez, Fermín Chávez, Norberto Galasso y otros historiadores del campo popular , nos permitió a la vez que escribir los guiones, ir descubriendo “la otra historia” que los libros escolares nunca nos habían contado.
   Ediciones de la Urraca, que desde 1978 venía publicando con gran éxito la revista Humor Registrado, en 1984 da a luz Fierro, dirigida por Juan Sasturain. Desde su primer número incluye historias unitarias sobre la guerra de las Malvinas, con guiones de Ricardo Barreiro y varios dibujantes, y la serie La Argentina en pedazos, con adaptaciones de cumbres de la literatura argentina presentadas por Ricardo Piglia con distintos dibujantes; la primera de ellas, El Matadero, ilustrada por Enrique Breccia.
   Otros trabajos que aparecieron en esos años referían vidas y hechos de religiosos en la revista Pan y Trabajo, con guiones de G. Felgueras y dibujos de Alberto Caliva, Diego Navarro, Ramón Gil y Gaspar González. Y además:
−1984: “Carbajo, Ganzúa y Cía.” con guión de Julio Álvarez Cao y dibujos de Gerardo Canelo, en la editorial Columba;       
−1985: Aparece la revista tucumana Pucará, que aborda la historia argentina y latinoamericana en varias historietas, entre las que se destaca “Malvinera” (continuada en una segunda época de la revista, en 1990), escrita por Arturo Arroyo y dibujada por Jorge Soria;
−1986: “Historia argentina en acción”, publicada por la revista Billiken, de Editorial Atlántida,  ilustrada a color por Alberto Salinas;
−1986: “Bairoletto”, guión de Otto Miller y dibujos de Juan Dalfiume, Fierro N° 20.   
−1986: “Mate Cosido”, guión de Sergio Almendro y dibujos de Peiró, Fierro Nº 27.
−En la revista Comiqueando aparece “El Caballero Rojo”, con guiones de Toni Torres y dibujos de Mariano Navarro, quien luego proseguirá su carrera en revistas y libros recopilatorios. Algunas de las aventuras del personaje se entrelazan con la historia argentina;
−1987: “Evaristo”, serie sobre un duro pero honesto policía de los '60, por Carlos Sampayo y Solano López en la revista Fierro;
−1989: Tigre Hotel, libro de Pablo Zweig, rescata en la ficción la historia de un famoso sitio de encuentro de la oligarquía local.
Caída de las grandes editoriales
En 1988, Leopoldo Durañona, de visita desde Estados Unidos, donde residía, declara: “Hoy la historieta argentina no existe. Los grandes dibujantes se han ido”  (Cáceres, 2012: 119) y menciona también el condicionamiento que torturaba a muchos creadores a la hora de elegir qué historia contar: “La Guerra del Paraguay sólo puede interesar aquí, pero Los Ángeles Caídos me los llevé a los EE UU y los vendí a la Warren” (Cáceres, 2012: 115).
   En 1991, Breccia comentaba: “acá, un muchacho que tiene condiciones tiene que pensar que tiene que emigrar, tiene que tratar de vender sus trabajos en Europa [...]  tiene que dibujar a la manera de los europeos, al gusto de ellos. Tiene que usar temáticas que no son nuestras para recién poder sobrevivir, apenas” (Rebrote, 2004: 10).
   La década del '90 trajo el derrumbamiento de las ilusiones que había alentado el alfonsinismo, con una crisis económica que llevó a la entrega adelantada del gobierno al presidente electo. Menem se dedicó con ahinco a desguazar la economía del país y entregar a los capitales foráneos todo lo posible. Muchas industrias desaparecieron, y entre ellas, la de la historieta: las grandes editoriales Columba y Record no pudieron resistir la caída en la ventas, las subas en los costos y el cambio de hábitos de un público absorbido por la ola de superhéroes norteamericanos, encabezados por el Batman reciclado por Frank Miller. En pocos años, los comics estadounidenses, los mangas japoneses y las revistas españolas reemplazaban en los quioscos a D'Artagnan, Skorpio, El Tony, Nippur, Magnum, Fierro, etc. De pronto ya no existía una historieta nacional. Los dibujantes que lograron subsistir, lo hicieron dedicándose de lleno a trabajar para el exterior, y muchos dejaron de dibujar.
   Por un tiempo, el guionista Carlos Trillo, siguiendo el ejemplo de Record, republicó buena parte del material que producía para Europa con varios dibujantes, en la revista Puertitas. Entre ellas, las historietas de tema histórico, no ya argentino sino latinoamericano, "Fulu" y "Simón", ambas con dibujos de Eduardo Risso. No duró mucho tiempo este emprendimiento, que de todas maneras no respondía al gusto local sino al francés o italiano, tal como ocurriera antes con la editorial Record. Hablando sobre uno de sus trabajos con más raigambre en nuestra historia y literatura, Trillo constataba: “Ulises Boedo es la única historieta que no pude vender al mercado europeo... ¿Por qué? Porque no es para ellos, no la entienden, no tiene nada que ver más que con nosotros” (Ávila, 2008: 17).
  Europa venía al rescate de nuestros temas, pero desde su óptica, claro. En 1992, con motivo de los 500 años del llamado Descubrimiento de América, la editorial Planeta-Agostini publica una lujosa colección de libros, Relatos del Nuevo Mundo, en la que participan varios dibujantes y guionistas argentinos: Alberto Breccia y Carlos Albiac ilustran “El Dorado”, Enrique Breccia y Cristóbal Aguilar desarrollan “El descubrimiento del Pacífico, de mar a mar”. También Lito Fernández se hace cargo de uno de los libros. Son en total 25 volúmenes. En 1993, “El Gaucho”, creada en Italia por Hugo Pratt (guiones) y Milo Manara (dibujos), se publica en la Argentina en la revista Puertitas, aportando una interesante y algo desfasada visión de las invasiones inglesas. Pratt también aportaría una aventura de su personaje Corto Maltés, quien ya había deambulado por Latinoamérica y el Caribe en episodios que publicara entre nosotros la revista Skorpio en la década del '70, y que ahora aparecía en la Buenos Aires de los años '20, entreverado con rufianes de la Zwi Migdal y ex bandoleros yanquis como Butch Cassidy.
   Con algunas excepciones −como la colección Félix Luna te cuenta la historia, con dibujos de Rafael Segura sobre textos del conocido historiador, que la editorial Atlántida publicó en 1992−, todo parecía acabado, según sentenciaba Jorge Zaffino en 1996: “Hoy no existe la historieta nacional” (Cáceres, 2012: 123).
   Años después, se llegaba a la misma conclusión al ver la película documental “Imaginadores”, de Daniela Fiore, 2008, donde viejos y nuevos creadores añoraban el “paraíso perdido” de nuestra historieta, lamentaban un presente oscuro y auguraban un futuro sin esperanzas.

La historieta renace y se multiplica
Fue entonces cuando el interior del país vino en rescate de nuestro Noveno Arte. Ocupando todo espacio disponible en diarios, revistas y fanzines, empezaron a surgir nuevos creadores que, sin la gran escuela de la edad de oro pero con el mismo entusiasmo de los grandes maestros, empezaron a contar historias que los tocaban de cerca, que tenían que ver con su gente y su región. Por ejemplo: “Chubut es diferente”, que, con guión de Virgilio González y dibujos de Horacio Marras, contaba la historia del primer explorador de aquel territorio, Simón de Alcazaba, y la expedición de un grupo de colonos galeses, “Los rifleros del Chubut”, publicado anteriormente en el suplemento “Crónicas Regionales” del diario Crónica. En 1993 aparecía en Trelew “Los últimos días de San José”, con guión de Sergio Hernando y dibujos de Eduardo Rey. Carlos Casalla, residente desde hacía años en Bariloche, publicaba en 1994 su libro El gran lago, sobre la historia del lago Nahuel Huapí, editado por Ediciones Caleuche.
   En la primera década del siglo XXI se consolidan en el interior grupos que luchan por rescatar la historieta como medio de difusión de nuestra historia. UNHIL (Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán) realiza “1806 Invasión” y “1807 Rendido un león”, sobre las invasiones inglesas, con guiones de Max Aguirre y dibujos de César Carrizo, Segundo Moyano, Néstor Martín y otros; la colección Aquí Mismo, escrita y dibujada por gente de Villa Constitución −el historiador Hugo Goicochea− y San Nicolás −el dibujante Marcos Vergara y el grupo Aquelarre−, aporta una visión renovadora de la historia nacional, con el apoyo de organismos del gobierno de la provincia de Santa Fe. También aparecen los libros de Batallas argentinas, escritas por Armando Fernández con dibujos de Castro Rodríguez, publicados por Deux.
   Una colección de libros en colores conducida por el historiador Felipe Pigna y dibujada por Miguel Scenna, editada por Planeta, comienza a llegar a los estantes de las librerías. Se suma el infatigable Casalla con Cabo Savino, libro editado en Bariloche en 2003, que recopila varias aventuras de su célebre personaje, y en 2004, “Piedrabuena”, y “Francisco P. Moreno”, tiras pertenecientes a la serie “Los pioneros del sur” publicada por el diario Río Negro, son compiladas en libro por Editorial Coirón.
   En 2006 resurge Fierro, como suplemento del diario Página 12, lo que la pone a salvo de depender de las ventas y le permite publicar  a viejos y nuevos autores; incluye algunos trabajos influidos por la estética francesa, hechos para aquel mercado o con la idea de ofrecerlos allá, y se destacan otros con raíces bien locales, como “Tango” de Miguel Rep, o “Barrio Gris” de Micas y Spósito. El diario patagónico Noticias de la Costa publica entre 2006 y 2008 la tira “Los grutynos”, con guiones de Beto Noy y el que suscribe, y dibujos de Ramón Gil y Raúl Barbero, sobre personajes ficticios que en un pasado remoto interactúan con templarios y piratas en el norte de la Patagonia. En 2009, desde Europa, llega Gardel, lujoso libro de Sampayo y Muñoz.
   El periodista especializado Fernando Ariel García nos recordaba: “Desear saber es una forma de amar −escribió Álvaro Yunque. Y sin amar a la Argentina, los argentinos no serán capaces de hacer historia argentina. Porque hacer historia es trabajar para el progreso y la libertad del pueblo donde se vive. Lo mismo vale para la historieta” (UNHIL, 2006: 6).
   Acompañando la recuperación del pensamiento nacional a partir del gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, que vuelven a encauzar a nuestro país en la senda de la unidad latinoamericana, año a año se van multiplicando las publicaciones sobre temas históricos, argentinos y de la Patria Grande, que encuentran entusiastas lectores y artistas dispuestos a dedicar su talento a una notable explosión creativa. Ya no reina sólo el pensamiento eurocéntrico que nos paralizaba y que ha primado hasta en los maestros del género, como se ve en la anécdota de uno de nuestros grandes guionistas ante un joven venezolano orgulloso de editar una revista destinada a difundir a los autores de estas tierras:  "Carlos Trillo... estuvo un buen rato observando la primera edición de Étnica mientras tomábamos un café... y me comenta: ‘¿Por qué no invertiste tu dinero en un viaje a una convención en Europa para hacer contactos con editores y mostrar tu trabajo por allá? Esto que tú hiciste es un lujo, que en Argentina sólo algunos se lo dan. ¿Tú eres millonario, me imagino?’" (Rodríguez, 2011, editorial).
   Llegamos así al año 2010, Bicentenario de la Revolución de Mayo. Como parte de los festejos, la Dirección de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación edita un libro especial, La Patria dibujada, en el que colaboraron muchos de los mejores dibujantes y guionistas argentinos, contando los momentos más importantes de nuestra historia; al mismo tiempo, en la ciudad de Rosario, se inaugura una muestra en el Monumento a la Bandera, que a través del trabajo de artistas de todo el país mostraba el desarrollo de los 200 años de historia nacional. En el campo educativo, desde 2009 el artista y profesor César Carrizo y su grupo UNHIL desarrollan el programa “Socializar la historieta”, con cursos de capacitación para docentes en Tucumán y otras provincias.
Vientos de cambio
A fines de la primera década del nuevo siglo, La Duendes, una editora formada en los '90 por varios artistas patagónicos, liderada en Comodoro Rivadavia por Alejandro Aguado –historietista, fotógrafo y docente, autor de varios libros sobre historia de la Patagonia−, comienza a través de Internet la difusión de las creaciones de autores argentinos y latinoamericanos. Desde 2010 editan libros compilando los trabajos que venían apareciendo en su blog “Historieta Patagónica”; en el campo histórico, el primero fue nuestro “¡Juan Moreira!”, seguido por “Walicho”, con guión y dibujos de Fer Gris sobre cuentos de W. H. Hudson; al año siguiente, una nueva historieta del Cabo Savino, escrita y dibujada por Casalla, “Episodios patagónicos” de Alejandro Aguado, y “A través de los Andes” de Mariano Antonelli.
   En 2010 aparece un original libro de historietas sobre la participación femenina en las luchas de la independencia: La Patria también es mujer, publicado por Las Juanas Editoras. En 2011 se constituye “El Club de la Historieta en Internet”, suplemento virtual creado por la agencia noticiosa oficial Telam, con la intención de proveer material nacional a los diarios del interior. Entre sus producciones se encuentra “Felipe Varela viene”, dibujada por Lito Fernández con guión de Mariano Buscaglia. Al cumplirse el 30° aniversario de la guerra de las Malvinas, en 2012 se publica el libro Malvinas, lujosamente editado por Fundación TAEDA, con guiones de Armando Fernández y dibujos de Alberto Caliva, Sergio Ibáñez y Castro Rodríguez.
   La Biblioteca Nacional y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) comenzaron a organizar en 2010 un concurso de historieta para autores noveles, siempre con gran número de participantes, donde no han faltado buenos trabajos de tema histórico y gauchesco. Los ganadores se compilaban en un volumen distribuido gratuitamente durante la entrega de premios y festejos del Día de la Historieta, el 4 de septiembre, en homenaje a la fecha de aparición de la revista Hora Cero y la historieta “El Eternauta”.
   En el transcurso del año 2012, La Duendes continúa transitando el sendero de los temas históricos, publicando Cabo por siempre, un nuevo libro con homenajes al Cabo Savino por varios guionistas y dibujantes, El facón de Almanegra con guiones de Oenlao y dibujos de varios artistas, entre ellos el colombiano Henry Díaz, y Evocando historietas, libro con notas y entrevistas realizadas a varios historietistas −algunos de ellos bastante olvidados por la "historia oficial", como Magallanes o Balbi− por el escritor Germán Cáceres entre 1988 y 1996. Otras novedades: 1812, La batalla de Tucumán, con el auspicio de la municipalidad de Tucumán, realizada por la UNHIL, y La Vuelta de Obligado, tomo II de la trilogía La Guerra del Paraná, historieta que escribimos y dibujamos en equipo con Felipe Ávila y el estudio Géminis, publicada por Ediciones Fabro.
   En 2013, abundantes publicaciones muestran un auge prometedor de la historieta histórica nacional. La Duendes lanza Malvinas, en homenaje a los que lucharon por la recuperación de las islas en 1982, a cargo de distintos autores;  y Tehuelches, con guiones de Oenlao y varios artistas, dedicado a recuperar leyendas del sur argentino. También La milonga de Orquídeo Maidana, 30 Años, libro recopilatorio de nuestro personaje humorístico tanguero, creado en 1982 en la revista Caras y Caretas y continuado en forma de tira en 1985 en el diario La Voz.  “Tortas fritas de polenta”, un trabajo del dibujante Fuchi Bayúgar, sobre textos del ex combatiente de Malvinas Ariel Martinelli, apareció completo (74 páginas) en la revista Fierro N° 78; a la vez, en Francia aparece el tercer tomo de Néstor Barron y Walther Taborda, El cielo pertenece a los halcones, serie sobre la guerra aérea en las Malvinas, todavía no publicada en nuestro país.  El origen del viento, de Germán Pasti, Omar Hirsig y Federico Rodríguez, aporta la versión en historietas de las leyendas de Tierra del Fuego. Por su parte, la colección Aquí Mismo, de Santa Fe, llega al tercer tomo, mientras Alejandro Aguado sigue publicando nuevos “Episodios patagónicos” en la revista Noche Polar. El blog “Historieta Patagónica” viene subiendo “Martín Toro”, nueva versión de este antiguo personaje por Morhain y Edgardo Bernoy,  “Santos Cruz”, del múltiple artista uruguayo William Gezzio, y nuestro “¡¡Facundo!!”.
   En 2015 aparece el libro especial de la revista pampeana HB, con la recopilación de las aventuras de Frontier Piche, un personaje de Martín Viñes que visita diversos temas gauchescos tradicionales y se encuentra con mitos históricos como Facundo Quiroga, Juan Moreira y Vairoleto. También La Duendes publica nuestro ¡¡El Chacho!!
   En 2016, La Duendes publica la segunda edición, ampliada, de Homenaje a Malvinas.
   En 2017 Ediciones Fabro publica Victoria en el Paraná. Después de Obligado, tercera parte de la trilogía La Guerra del Paraná.
   En 2018 aparece Historias de Patagonia, de La Duendes, con una selección de historietas relacionadas con el sur argentino.

Un vistazo al continente
De los países hermanos de Latinoamérica, donde la temática histórica también viene siendo cultivada con entusiasmo cada vez mayor, sólo mencionamos algunos buenos ejemplos que han llegado a nuestro conocimiento últimamente.
   Bolivia: “Super Cholita”, heroína muy popular en lucha contra los enemigos del pueblo boliviano, creada por Rolando Valdez;
   Chile: 1986: Recuerdos subversivos, de Juan Vázquez, sobre la resistencia a la dictadura militar que derrocó a Salvador Allende, 2006;
   Costa Rica: Leyendas costarricenses, de Oscar Sierra Quintero y Ronald Díaz, expone las antiguas historias de la tradición oral en forma de atractivas historietas. La Pluma Comic, 2011;
   Cuba: Elpidio Valdés, una exitosa creación del animador Juan Padrón, que luego pasó al dibujo animado. Revista Pionero, 1970;
   Ecuador: Manuelita Sáenz y Simón Bolívar, una batalla de amor, editado en Guayaquil, con el auspicio del Consulado del Perú; por Juan Carlos Silva (Perú), Mauricio Gil (Ecuador) y Nelson Zuluaga (Colombia);
   México: La interminable conquista de México, entre tantas obras que ha producido Rius, maestro del humorismo político en su larga carrera;
   Paraguay: 1811, sobre la independencia paraguaya, escrito por Robin Wood y dibujado por Roberto Goiriz, publicado por el gobierno paraguayo, 2011;
   Perú: El origen de los Incas, de Juan Carlos Silva y 44 artistas;
   Uruguay: Los últimos días del Graf Spee, del guionista Rodolfo Santullo y el dibujante Matías Bergara, Estuario editora, 2008; Cardal, de Martín Betancor y Dante Ginevra, y Bernardina hacia la tormenta, publicados por El grupo Belerofonte, 2012;
   Venezuela: Étnica Producciones ha publicado recientemente el libro Bolívar, Sueños de Libertad, de Edixon Rodríguez y Alesky Aguilar. En la revista Étnica, que aboga por una temática latinoamericanista y la unión de artistas de nuestros países en un proyecto común, publican argentinos, chilenos, mejicanos, peruanos, venezolanos, etc. En agosto de 2013 aparece Campaña Admirable, creación de José y Alberto Sierra Quintero para Ediciones Correo del Orinoco, con el auspicio del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información del Gobierno Bolivariano.
Algunas conclusiones
La historieta nació en Estados Unidos, desde donde sus tiras llegaron a nuestros países inundando diarios y revistas, pero también constituyeron un ejemplo a seguir y del cual aprender para nuestros dibujantes. Con el tiempo, se fueron consolidando dos escuelas entre quienes se dedican a este Noveno Arte: la mayoría, deslumbrados por la calidad de los artistas norteamericanos o europeos, los imitaron, y si los más talentosos lograron crear un estilo propio, igualmente continuaban contando historias desde la óptica del creador extranjero, que parecía la única posible;  por otra parte, una minoría, aprendiendo la técnica de grandes maestros como Alberto Breccia, Héctor Oesterheld, Hugo Pratt, José Luis Salinas y otros, se inclinaron por contar historias que tuvieran que ver con nuestra realidad. En lugar de ilustrar las aventuras de un detective neoyorquino o un previsible cowboy, mostraban a un aindiado policía porteño, como el Evaristo de Sampayo y Solano López, o gauchos como Savino o El Huinca. Un día, no hace mucho, escuchamos al gran Carlos Casalla decir lo que tomamos como un mandato: “¡No quiero ser el último que dibuje gauchos!”
   Para llegar a los lectores, había que incorporar a nuestras historias la acción y el dinamismo que caracterizan a las buenas historietas foráneas. Tal vez por la educación que recibimos, en la que todo lo bueno se suponía venir de afuera, hasta los mejores guionistas y dibujantes se quedaban a mitad de camino en cuanto a crear héroes capaces de temerarias hazañas dignas de emular, ya que eso parecía quedar bien sólo en los del hemisferio norte. Esto era visible en las historietas gauchescas donde, como polo opuesto a los cowboys siempre vencedores, limpios, arrogantes y bien montados, se dibujaban gauchos andrajosos, sucios y cabalgando matungos patéticos, en pos de un realismo que ningún lector le pide a la historieta. De esa manera se fijaba una imagen "perdedora" del gaucho, estaqueado, perseguido, incapaz de cambiar su destino, contribuyendo a deprimir nuestra imagen como pueblo. Al mismo tiempo que se nos presentaban como modelos invulnerables superhéroes, intrépidos marines, mortíferas heroínas, despiadados agentes anglosajones, llenos de músculos, inteligencia y cada vez menos escrúpulos.
   A la hora de cambiar esto, un ejemplo a tener en cuenta nos lo dio Hugo Pratt −un italiano que residió muchos años en la Argentina− con su personaje Corto Maltés, en varios episodios magníficos de ambientes históricos caribeños y latinoamericanos, revelando una temática fascinante y finalizando con la incursión por Buenos Aires, siempre en un marco de gran calidad narrativa, poética y fantástica.
   El desafío que en su momento traté de plantear en mi Juan Moreira, al dibujarlo en clave "prattiana" −dibujo moderno, acción ágil y fluida, madurez en los guiones−, es contar nuestras historias con protagonistas admirables, "ganadores" pero no solitarios ni con fines puramente individualistas, sino, como decía Oesterheld, "héroes en grupo", al servicio de su comunidad. Bastante malos ejemplos les dan a nuestros hijos la realidad, los video-juegos y la televisión. Que los nuevos creadores reflejen en sus obras la visión "de acá", en lugar de trabajar pensando si les gustará a o no a los franceses, los italianos o los estadounidenses; lo importante es que les guste, lo entiendan, les llegue y les sirva a nuestros hermanos argentinos y latinoamericanos; que nos dejemos llevar por nuestra propia historia, como decía irónicamente Francisco Solano López: “Y sí, no podemos con el genio, y corremos el riesgo de dejarnos llevar por los malos pensamientos de nuestra Memoria Colectiva, siempre tan mala consejera...!” (50/30, 2007: 93).
   Por último, otro desafío nos aguarda: crear héroes que trasciendan las fronteras de nuestros países. Si, como dijo el historiador J. Abelardo Ramos, la nuestra era “la Nación sin historia”, podemos hacer que sea, al menos, una “Nación con historietas”. Pensando en una Latinoamérica unida, en la Nación de repúblicas que soñaban los libertadores, en la que todos seamos compatriotas, en castellano y en portugués, creando personajes o rescatando héroes olvidados en lucha contra los enemigos comunes del continente, decididos a conquistar la libertad y la independencia para todos: el mejor tesoro que hay que seguir buscando. Y en este terreno, la historieta tiene todavía mucho que aportar.
Fuentes consultadas
Ávila, Felipe, Oesterheld y después. Herederos del Eternauta, Buenos Aires, Ediciones Rebrote, 2008.  
Ávila, Felipe, Malvinas. Hombres de honor, Catálogo de la muestra-homenaje auspiciada por el Banco Provincia de Buenos Aires, 2009.
Cáceres, Germán, Evocando viñetas, Comodoro Rivadavia, La Duendes, 2012.
50/30. 50 Años con El Eternauta, 30 Años sin Oesterheld, catálogo de la muestra realizada en 2007, coordinada por Mariano Chinelli y auspiciada por el Ministerio de Educación y la Presidencia de la Nación.
Revista Rebrote N°1, Buenos Aires, Ediciones Rebrote, 2004.  
Revista Superhumor N° 3 (1980), y N° 7 (1981), Buenos Aires, Ediciones de la Urraca.
Rodríguez, Edixon,  Étnica, Antología de historietas latinoamericanas, volumen 2, Maracay, Venezuela, Étnica Producciones, 2011.
Trillo, Carlos y Guillermo Saccomanno, Historia de la historieta argentina,  Buenos Aires, Ediciones Record, 1980.
UNHIL, Unión de Historietistas e Ilustradores de Tucumán, 1806 Invasión. A 200 años de las invasiones inglesas, Tucumán, Thalos, 2006. 






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