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jueves, 14 de marzo de 2024

Nuestra historieta sobre El Chacho, en Huaja, su lugar natal en La Rioja

 Desde la casa en que nació Ángel Vicente Peñaloza, en Huaja, informa Patrimonio Cultural y Museos La Rioja:

Con motivo de cumplirse 160 años del asesinato de Ángel Vicente Peñaloza, la Secretaría de Culturas, a través de sus diferentes áreas, junto a los Municipios y las comunidades artesanas de Los Llanos, invita a participar del 1° ENCUENTRO FEDERAL DE LOS LLANOS en el marco de los proyectos de desarrollo sostenible que lleva adelante el Ministerio de Turismo y Culturas a través del “Plan Federal” de la Provincia, del Programa “Poblados Históricos” de la Comisión Nacional de Monumentos y el Proyecto de la “Ruta de los caudillos”.

Este encuentro es parte de la agenda de actividades propuestas desde Culturas para recordar al Caudillo, además de una oportunidad para visitar Los Llanos y recorrer algunos de esos caminos polvorientos de las montoneras y los pueblos originarios que conforman esta Ruta ancestral que protagonizó nuestra historia federal..




Estamos muy contentos de haber podido participar de este hermoso homenaje a uno de nuestros caudillos más queridos y recordados, con nuestros dibujos de la historieta en la que contamos su historia. 

¡Muchas gracias a la gente de La Rioja que lo hizo posible!

martes, 26 de julio de 2022

Raíces y Brotes de la Historieta Gauchesca y una frase memorable

 José María Gutiérrez es el autor de la excelente nota histórica titulada Raíces y Brotes de la Historieta Gauchesca, que en forma parcial copiamos más abajo. Allí, en una nota al pie, se menciona nuestra obra ¡¡Juan Moreira!!, al recordar la frase que le oí decir al gran Carlos Casalla alguna vez: "No quiero ser el último que dibuje gauchos", y que a partir de ahí tomé como un mandato irrenunciable.

Esta nota integra el imprescindible catálogo de la muestra El Mito Gaucho, inaugurada en la Biblioteca Nacional en 2021, de la cual tuvimos noticia hace muy poco, cuando Gutiérrez tuvo la amabilidad de acercarme el lujoso catálogo.¡ Nuestro agradecimiento más sincero al amigo que tanto hace por la historieta argentina desde su puesto en la Biblioteca!

"...en nuestro país como un ejemplar autóctono que habilita, entre otras cosas, el camino  para  la  creación  de  una  historieta  ya  clara-mente gauchesca.Así, Cirilo  el  Audaz  (Enrique  Rapela,  La  Razón, 1939)  se  presenta  como  una  tira  de  aventuras  gauchescas. En el marco de la denominada Edad de Oro de  la  historieta  argentina,  la  gauchesca  se  erige  con  la serie de Rapela en una respuesta local a las series de cowboys  que  proliferan  masivamente  en  revistas  específicas  de  una  industria  millonaria,  como  una  reacción  o  alternativa  sostenida  por  algunos  autores  formados en corrientes de pensamiento de reafirmación  nacional.  Esta  línea  acompaña  en  los  cuarenta  un  proyecto  de  sustitución  de  importaciones  en  el  campo de los artículos de prensa, donde la historieta era también una evidente cuña para la apertura de los medios locales a la penetración por parte de agencias internacionales.  

No  es  caprichoso  contextualizar:  el  semanario Patoruzito  sale  a  la  calle  en  el  inflexivo  1945. En su índice publica Lanza seca y Fierro a fierro de Raúl Roux, series que preceden a la publicación, a partir de 1950 en Mundo Argentino, de la obra central de este autor: Cuentos de fogón, donde abandona toda intención  ficcional  para  dedicarse  directamente  a  la  divulgación  histórica.  “Es  verdaderamente  lamenta-ble que el cine, la radio y la historieta, los tres medios de difusión más populares en estos tiempos, busquen sus  temas  en  los  ya  estragados  y  manoseados  temas  foráneos, o realicen imitaciones, cuando los nuestros permanecen  en  la  virginidad  más  pura  esperando  que  el  buen  gusto  y  el  patriotismo  hagan  que  nos  acordemos  de  ellos”,  manifestará  Roux  en  la  revista  Dibujantes en 1953.

Y aunque la suplantación no se concretara, la historieta argentina producirá otro fenómeno, de carácter creativo, cuando un proyecto del género gauchesco sea rechazado por la editorial Abril y su guionista, Héctor Raúl  Roux,  viñeta  para  el  episodio  “Juan  Moreira”  de  Cuentos  de  Fogón,  ca.  1950.  Tinta  sobre  papel,  15  x  18  cm.  Archivo  de  Historieta  y  Humor  Gráfico  Argentinos, BNMM.Germán   Oesterheld,   lo   derive  al  ámbito  de  los  westerns.   Con   Sargento Kirk  (1953)  se  anuda  un  vínculo en nuestra historieta,  que  dará  aventuras  del   Lejano   Oeste   más   hondas  que  las  propias  producciones  estadouni-denses. Ilustra ese vínculo el  hecho  de  que  artis-tas  como  Juan  Arancio,  Carlos  Roume  o  Carlos  Casalla  hayan  producido  cómoda  y  hasta  simul-táneamente     historietas     gauchescas  y  de  cowboys, como si no existiera entre ellas   una   diferencia   de   género  sino  de  modos  y  de ambientación.La serie de Oesterheld y Pratt propicia dos obras gauchescas: El cabo Sabinoy Fuerte  Argentino,  ambas  de    1954,    que    ofrecen    un  nuevo  tipo  de  héroe  de  aventuras:  el  milico.  Cirilo lo era, pero tanto Kirk como Sabino son mili-tares  renegados;  uno  viene  asqueado  de  la  matanza  de indios norteamericanos y el otro de matar para-guayos.  Ambos  van  a  conservar  eternamente  su  grado (Sabino, luego Savino, en castigo por haberse negado  a  dispararle  a  Juan  Moreira)  y  también  sus  uniformes  como  estigmas  de  la  trágica  dicotomía  identitaria. Ambos adscribían al modelo del Martín Fierro de Hernández.Poco tiempo después Walter Ciocca va a publicar otra tira diaria, Lindor Covas, el Cimarrón (La Razón, 1954),  gaucho  ejemplar  y  virtuoso,  más  inspirado  en  la  literatura  nativista  que  en  la  gauchesca,  pero  par-tiendo del mismo detonante. Lindor Covas es el gau-cho  victimizado  por  la  injusticia  de  un  orden  estatal  incapaz  de  asimilarlo,  que  se  dará  a  la  fuga  y  cuyo  relato estará basado en el derrotero de ese divagar por la  pampa,  territorio  aún  salvaje  y  puro  que  irá  estre-chando  sus  márgenes  limítrofes.  “Frontera”  es,  significativamente,  el  nombre  de  la  editorial  que  funda  Oesterheld en 1957, y su imagen emblemática es la de un indio que, erguido en  su  pingo,  otea  el  horizonte.    En    sus    revistas    Oesterheld    va  a  incluir  historie-tas  gauchescas  como  Patria vieja y Nahuel Barros,      dibujadas      respectivamente   por   Carlos Roume y Juan Arancio. Una es his-tórica y la segunda es puramente  ficcional.  El   género   presenta   cuatro  líneas:  la  his-torieta   de   difusión   histórica,   documentada,    como    la    de    Roux; la de aventuras ficticias, entre las que están   aquellas   que   fabulan sobre hechos históricos,  como  El cabo   Savino;   las   de   base  literaria  o  enteramente  imaginarias  como Lindor  Covas; y también aquellas de recreación ficcional en base a personajes reales, como la serie dilecta de Carlos Roume, Manquillán, donde se  versionaba  la  novelesca  vida  del  coronel  Eugenio  del  Busto.  Esta  última  se  publicó  a  partir  de  mayo  de 1969 nada menos que en el suplemento Rural de Clarín, en un momento culminante del género, con el contexto de un renovado interés por el estudio crítico de la historia.

Ese cénit se declarará cuando en 1967 salgan a la calle las publicaciones específicas dirigidas por Rapela. Fabián Leyes y El Huinca aparecen a meses de la pri-mera  edición  de  Los  caudillos,  rotundo  best  seller  de  Félix Luna. En esas revistas que se definían en las por-tadas  con  leyendas  bien  explícitas  como  “Historietas  criollas”,  “¡Épicas!,  ¡Heroicas!,  ¡De  acción!”,  y  que  declaraban  que  eran  “¡Auténticamente  argentinas!”,  se reeditan los Cuentos de fogón de Raúl Roux, quien había fallecido seis años antes.1En  una  vuelta  hacia  la  línea  medular  de  nuestra  historieta, que describimos como raigal en sus remo-tos  inicios  satíricos,  no  fue  hasta  los  inicios  de  los  Carlos Roume, Manquillán, el cóndor perdido, 1969. Tinta sobre papel, 63 x 48 cm. Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, BNMM.

...inflexivos setenta que se dio una devolución desde la historieta  humorística.  Fue  justamente  en  Hortensia, fenómeno único de una revista que, editada desde una capital de provincia, logró distribución y éxito nacional. Allí se publicó Inodoro Pereyra, la serie que habría de replicar a la gauchesca desde el humor que ahora era paródico, ya no satírico. Aun  cuando  “el  renegáu”  parodió  inicialmente  al  Martín Fierro, su matriz literaria fue otra: el Fausto de Estanislao del Campo. Luego de un largo período inicial que partía de la estructura de encuentros, la serie desarrolló  aventuras  por  entregas  emulando  al  folle-tín; al ingresar a la prensa diaria en 1978 vuelve a la estructura de sus comienzos pero con un protagonista que ha madurado, retornando al modelo inicial de la historieta cómica argentina: ahora existía también un gaucho chanta. El  colofón  de  la  historieta  gauchesca  de  aven-turas  comparte  con  sus  más  notorias  creaciones  la  extraordinaria   longevidad   que   signa   su   trascendencia: Lindor  Covas  se  publicó  durante  27  años;  Patoruzú originalmente 50 años, más la sobrevida de las  décadas  de  reedición  que  llegan  hasta  nuestros  días, con los que alcanza casi el centenario; Inodoro Pereyra  cumplió  35  años  y  solo  cesó  por  la  muerte  de  su  autor  (2007).  

El  cabo  Savino,  por  su  parte,  es  la serie que se dibujó ininterrumpidamente durante más tiempo en la Argentina: 60 años, y logró incluso sobrevivir  a  la  coda  que  significaba  el  éxito  de  la  parodia acuñada por Fontanarrosa.Su autor, “Chingolo” Casalla, demandó a sus jóvenes colegas: “¡No quiero ser el último que dibuje gauchos!”. 2Hoy,  luego  de  haber  trazado  un  itinerario  acaso  más prolongado que el de la literatura de la que manó, la  historieta  gauchesca  perdura  principalmente  en  la  línea  que  cultivó  Roux,  aquella  de  examinación  his-tórica. Curiosamente, Roux fue el único de los gran-des autores del género que nunca cedió a adaptar esos clásicos literarios a la narrativa gráfica o a ilustrarlos.

1.  Grafica  el  éxito  del  género  una  anécdota:  Patoruzito  publicó  El  Huincade Rapela (1964) a instancias de Mirco Repetto, al principio a espaldas de Quinterno, que la había rechazado, aprovechando una ausencia por viaje del editor.  Repetto  declara  en  una  entrevista  que  le  hizo  Juan  Sasturain  que  al  regresar de su viaje, Quinterno advirtió que el tiraje en el interior había cre-cido [...] y solo me dijo que El Huinca debía mandarla más frecuentemente a tapa.

2. Relata el dibujante José Massaroli (autor de la tira Juan Moreira publicada en el diario La Voz, 1983) que esto sucedió en un encuentro en el año 2009.Ilustración inédita de Carlos Casalla para El cabo Savino, ca. 2015. Tinta sobre papel, 30 x 44 cm. Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, BNMM.Roberto Fontanarrosa, Inodoro Pereyra, el Renegáu, en Hortensia, nro. 26, enero de 1973. Evolución de la figura del personaje."

Ver el catálogo completo y descargar, aquí:

https://www.bn.gov.ar/micrositios/exposiciones/categoria1/el-mito-gaucho

lunes, 9 de diciembre de 2019

A 100 años del nacimiento de dos gigantes. Oesterheld y Breccia, homenaje en Moreno

El Sábado 30 de noviembre de 2019, en el Museo Municipal de Bellas Artes Manuel Belgrano de Moreno. provincia de Buenos Aires, se realizó un sentido homenaje al gran guionista, escritor y luchador Héctor Germán Oesterheld, hito insuperable de la historieta argentina y mundial, y al no menos enorme artista Alberto Breccia, en el centenario de sus nacimientos, ocurridos el mismo año, en 1919




Ampliación de una secuencia de El Eternauta que Breccia tenía en su mítica casa de Haedo

Históricas fotografías de Breccia, su segunda esposa, Irma, Oesterheld y la espectacular tapa de Salvador Sanz para el próximo múmero dela revista A Tiza y Carbón, dedicado a HGO

La historieta que realicé especialmente para A Tiza y Carbón, mezclando realidad y ficción


Arranca la charla la organizadora y directora de A Tiza y carbón, Sonia Olmo

Mi turno de evocar algunos recuerdos y reflexiones


Habla Gianni Dalfiume, gloria de nuestra historieta


Repartiendo los premios del concurso que organizó la revista sobre El Eternauta y Otros Mundos, que serán publicados en el próximo número, dedicado íntegramente a Oesterheld. Sentados, Gianni Dalfiume y César Antonio Vidal




¡Me toca una linda mención como miembro del jurado!



Proyección de la última nota hecha en vida al gran Alberto Breccia, realizada por César Antonio Vidal, en la película Infinito 94, del ciclo Master Comics

Respondiendo a una nota para la TV con Sonia y Dalfiume

Los intrépidos e incansables hacedores de la revista

Juan Rozz, Massaroli, Silvestre Szilagyi e Iván Franco

Con Gianni Dalfiume y Gabriel Bianchini.

Con Franco y Bianchini

Madre e hija. No se ve, pero detrás mío esta la foto de Breccia con Irma, con la que suman tres generaciones: abuela, hija y nieta

La foto en cuestión... ¡Histórica!


Dalfiume, Juan Rozz, Ivan Franco, Sonia Olmo, Juan Sánchez., Massaroli, Fernando Matoldo,   Martin Martin, Fernando Ochoa, Carlos Alberto Chávez, Gabriel Bianchini y Silvestre Szilagyi 

Cálido y entrañable, como todos los innumerables hechos que viene produciendo tanta admirable gente que gira en torno a la querida revista A Tiza y Carbón y la Librería Lipi-Bropos de Moreno, este acto nos reafirma en nuestra lucha permanente por la historieta argentina, por el rescate de la memoria de sus mejores exponentes de ayer, hoy y siempre, y por la cultura nacional

 ¡Adelante, colegas, compañeros y amigos!
 ¡Y muchas gracias por permitirme estar siempre cerca de ustedes en esta lucha sin final, pero con grandes alegrias como la de este suceso que con mucho gusto relatamos aquí!

lunes, 2 de diciembre de 2019

Homenaje a Felipe Ávila, a un año de su partida

Hasta hace un año, se nos fue Felipe Ávila, un querido compañero y amigo. Desde su prematura partida, un ejemplo para siempre y un recuerdo agradecido, risueño y emotivo a la vez por tantas cosas compartidas en este maravilloso mundo de la historieta que tanto amó.

Agradezco las fotos de Victoria Ávila, Sonia Omo, Gabriel Bianchini, y otros amigos. que complementan las propias.


Lee Sergio Ibáñez una emotiva carta de Ernesto Parrilla, gran amigo y compañero de incontables creaciones de Felipe

Felipe, en la visión de Mar Carper

Felipe en la visión de Raúl Ávila 

Le hubiera encantado estar rodeado de los huellas del gran Héctor Oesterheld, al que le dedicó libros, notas, dibujos



Una de sus últimas historietas 

Las revistas y libros de Rebrote, donde la peleamos juntos

Cuadernos, blocks, todo servía para su inspiración incesante


Entre otras, la última página de La Vuelta de Obligado, donde Felipe se pasó a tinta a sí mismo (está a la izquierda, abajo)

Judith Gociol, a cargo del Espacio Historieta de la Biblioteca Nacional, hace las presentaciones

Juan Rozz, un maestro de ceremonias con sentimiento y justeza




Lee Jorge Morhain su entrañable recuerdo de Felipe

Hermosa y conmovedora carta leída por su autora, Victoria, hija mayor de Felipe


"Primero que nada con mi mamá Laura y mi hermano Gonzalo queremos agradecerles a todos lo que vinieron hoy, y principalmente a los amigos de mi papá que tuvieron la idea de gestar este encuentro. Porque como hablábamos ayer con Ernesto Parrilla, a mi papá siempre le preocupó el intentar reconocer a todos, y creo que es justo esta vez poder hacerlo por él. Y principalmente porque esta idea vino de sus amigos, de sus pares, que son las personas que él respetaba, elegía y admiraba. Y especialmente hoy a Marcelo Bukavec, José Massaroli, Jorge Claudio Morhain, Ernesto, Martha Barnes y a todos los que organizaron esto. Queremos aprovechar a agradecer también la cantidad de nuevas antiguas anécdotas que nos fueron acercando muchos en este tiempo, en las que aún sin haber presenciado mucha de ellas, podemos reconocerlo al 100% a mi papá, y de alguna forma nos regalan un segundo tiempo juntos. La verdad es que me costó muchísimo pensar en qué decir hoy, porque siento que nada que yo pueda decir sería suficiente.

Pienso que el hecho de que se esté por cumplir este primer aniversario nos convoca casi ineludiblemente a sus seres queridos a reflexionar y pensar en lugares comunes: como la pérdida, la tristeza, la ausencia, o la muerte. E incluso recordé una discusión que tuve un año atrás con una persona con responsabilidades en su trabajo que me dijo por teléfono que no se acercaba a visitarlo o a interiorizarlo de la compleja situación laboral que estaban atravesando porque le afectaría el ver a un hombre abatido. Y con esa idea quiero empezar.

En algún punto entendí que no me sirven los lugares comunes porque mi papá no era un tipo comùn, y mucho menos una persona abatida. Era una persona cálida, con mucho carácter, y con más presencia, y que estoy convencida de que no habría querido ninguna ceremonia solemne ni dramática en su memoria, ni únicamente nostálgica, porque él creía profundamente en la vida, era un fanático de la vida, y no solo creía en eso, sino que así vivía.

Un creador desenfrenado, lúcido, comprometido, generoso y estudioso. Un alma noble. Y sumamente solidario. Incluso este último año lo transitó con hidalguía, y una fé y buen humor inquebrantables, siempre creando, siempre acompañando, siempre pensando en plural, y siempre contagiando voluntades, y preservando un sentido de la comicidad y lo lúdico, sosteniendo el mismo espíritu lúdico que tenía de más joven cuando armaban películas caseras cómicas con sus amigos o con nosotros. Con una profunda sensibilidad, por el arte, y por lo colectivo. Dibujante talentoso y con una impronta sumamente propia y característica suya, fanático de lanús. un trabajador con conciencia de clase y de su historia, de la personal y de la colectiva. Fanático tanto como yo de los relatos y las charlas interminables. Aunque él siempre sabía de todos los temas más que la mayoría, algo que te compartía con una humildad tan inmensa como genuina. Como ya he dicho en otra oportunidad creo que nunca tomó real dimensión de lo mucho que sabía y de lo bien que lo transmitía.

Así y todo, claro que es ineludible el pensar en la muerte, porque la muerte es también ineludible. Por eso el tema es que hacemos en ese tiempo previo. Y creo que a mi papá lo refleja fielmente una frase que alguna vez cité ya de el padre Mugica, en “Peronismo y cristianismo”, que es un libro que siempre me fascinó por cómo logra relatar tan vívidamente toda su crisis con su sistema de pensamiento, que dice algo así como que más que la muerte, la máxima capacidad de la persona es la de entregar la vida en testimonio de sus ideas. Porque no hay grandes actos heroicos, sino que el gran acto heroico se prepara con el pequeño acto heroico cotidiano. Y creo que como peronista que fue mi papá, era plenamente consciente de que en nuestra historia hemos sido proscriptos, exiliados, torturados, perseguidos, desaparecidos fusilados, pero siempre supimos renacer con eje en nuestras convicciones, Y creo que este encuentro y los infinitos emprendimientos y creaciones que existan a futuro son su forma de renacer y de permanecer.

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Pienso también que a cada momento en el que pudo haber sentido la proximidad con la posibilidad de un final, los convirtió en nuevos incentivos y focos creativos, registrando cientos de anécdotas cómicas familiares, y relacionadas a sus raíces, tanto como en las miles de hojas, guiones, dibujos, historietas, y proyectos editoriales para este año y en adelante que escribió y delineó con lujo de detalle durante estos meses.

Y esto me lleva a otro punto. Uno podrìa pensar que por la conciencia de su situaciòn es que creaba desenfrenadamente, pero al verdad es que no. Porque toda la vida fue así. La mayoría de nosotros necesitamos llegar a momentos extremos para reaccionar y accionar, pero él no. Él siempre fue así. Así hemos encontrado infinidad de papeles y papelitos, que ha escrito o dibujado durante toda su vida. pero infinidad. Hasta por eso creo que creía en la vida en otros planetas, o en civilizaciones perdidas, porque este mundo le quedaba chico a su cabeza, y a su capacidad de creación. siempre buscaba descubrir algo más, algo nuevo, así fuera alguna joya perdida en alguna pequeña librería.

Creo que uno siempre quiere recordar a las personas mejores de lo que eran o con lo mejor que tenían, pero mi papá realmente sembró en muchas personas un legado, y creo que principalmente contagió el sentido de que nada era irrealizable. Porque por delirante que pudieran ser a veces algunos de sus proyectos, él siempre se movía para efectivamente ponerlos en marcha y llevarlos a cabo, Era un convencido de que había que recuperar las joyas perdidas de nuestra cultura, y promover y divulgar a nuestros autores, pensadores, escritores, dibujantes e historietistas nacionales. Pero también más que un convencido, era un motor concreto para que todo eso efectivamente sucediera.

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Y por último, quiero hablar ya no de la muerte, sino de la felicidad. Hace unos años hablábamos de sus raíces catalanas, de los poemas de Miguel Hernández, y esa charla terminó derivando en conversar sobre un tema de Serrat que dice uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice, conocer a un tipo que un día fue feliz. Y creo que esa síntesis caracteriza al promedio de las existencias. Pero a él no, porque siempre supo para qué vivía y siempre vivió haciéndole honor a esa conciencia. Y eso lo hace irreemplazable y un imprescindible.

Y sobre este último tema, y ya para cerrar, quiero contar algo más, que es que en nuestra última charla juntos, hablábamos también de este libro que cité al principio, y él me dijo que le gustaba mucho algo que se plantea ahí que es que “uno en la vida para ser feliz tiene que hacer siempre, toda su vida, lo que quiere, no lo que tiene ganas. Pero sí lo que quiere. Y que hay una sutil pero fundamental diferencia. Porque uno puede tener ganas de muchas cosas, pero cuando tiene claro cosas que realmente quiere, en función de sentimientos profundos, nada lo puede doblegar. Ningún viento lo puede doblegar. Y me dijo, y cito: “yo aprendí de eso y siempre me afirmé en mis convicciones, dibujando, viviendo, dando charlas, yendo a escucharlas. Siempre ahí intente meter mis valores, hasta en la facultad como docente, hablando de diseño, siempre intentaba volcar las discusiones hacia cosas que tienen que ver con todo en lo que creo. Eso quiero siempre hasta que me muera, pensé”. Eso me dijo, y eso fue nuestra última charla.

Y por eso creo que fue feliz. Por que eso que me dijo en esta última charla construyó y defendió: una vida con sentido. Con creatividad, con constante creación, dinámica, y compartida. De esos últimos días también tenemos la carta de un nene con el que compartía internación que le escribió después de una charla que él les dio sobre historietas, unos veinte días antes de su fallecimiento que dice: “muy interesante la charla, no la esperaba y me gustó mucho. Informativa, bien explicada para el que desconoce tu conocimiento, el cual creo es parte de tu talento y trabajo, lo que te gusta y apasiona.”


Mi papá vivió haciendo lo que quería, ahí era feliz. Soñaba con tener una editorial y logró darle alma; quería defender con argumentos históricos todo eso en lo que creía y se vivió formando para poder sostener esas ideas y discusiones. Hizo eje de su existencia ese sentido del humor que tenía; fue un convencido de la necesidad de reivindicar, pero principalmente promover y divulgar activamente a nuestros pensadores y autores nacionales. pero no solo lo pensaba sino que actuaba en consecuencia. Toda su vida se agigantaba en cada proyecto que un escritor o dibujante nacional encaraba. Por eso fue feliz, porque siempre fue consecuente en sus decisiones con sus deseos profundos.

Y lo mismo nos transmitió y enseñó sobre la familia. Nos enseñó que el amor es una elección y una decisión a defender todos los días, que la familia se elige, y se construye. Que hermanos suyos eran sus amigos, y que sus amigos eran sus ídolos, las personas en las que creía y admiraba.

Y por todo esto creo que además de nuestro reconocimiento a mi papá, es tarea obligatoria de todos nosotros el siempre hacer que alguien más lea lo que escribió, o vea sus dibujos y sus creaciones, pero no solo las de mi papá, porque eso no le habría alcanzado, sino la de todas y todos los demás también. Porque él tenía conciencia de ser parte de algo más grande. Esa es su forma de renacer, esa es su forma de perdurar y trascender.

Y con mi hermano somos hijos de eso, de esa historia nuestra dignificada por todo lo que incorporamos de él. Que siempre va a ser menos de lo que hubiéramos querido compartir. Pero me quiero quedar con esa idea. Mi viejo siempre persiguió activamente la felicidad. Esa que no es una alegría superficial, sino la felicidad genuina de saberse en el lugar exacto, en el lugar elegido.


Y siempre voy a sentirme conmovida y agradecida porque nos haya ayudado a saber encontrar, identificar y defender a tiempo todo lo importante de esta vida."
Victoria Ávila



Martha Barnes, a sus 87 años, no podía faltar a la cita de quien fue su gran admirador y amigo

Finalmente, me toca recordar al amigo, extrañándome todavía de no tenerlo sentado al lado; tantas fueron las charlas que compartimos

Con los dos esforzados organizadores del homenaje: Gabriel Bianchini y Juan Rozz. A ambos los conocí por medio de Felipe, cuando Rebrote

Con José María Gutiérrez, responsable, junto a Judith Gociol, de la espectacular muestra-homenaje a H G Oesterheld

Morhaín, Mandrafina y Massaroli,  las tres M de la noche

Con Beto Lorenzo

Con Sonia Olmo y Martha Barnes

Con Mar Carper


Los que quedamos poco antes de cerrar, con Martha Barnes y Cacho Mandrafina, Jorge Claudio Morhain, Mario Andres Lessa, Germán Cáceres, Mario C. Carper, Sergio Ibáñez, Gala Giais, Gabriel Bianchini, Juan Rozz, Marcelo Bukavec y Roberto Beto Lorenzo 

También fueron de la partida Martín García, guionista, ex-director de Telam y conductor de la Agrupación Oesterheld, quien dijo unas sentidas palabras,  y Cacho Mandrafina y Quique Alcatena, dos maestros muy admirados y queridos por Felipe. 

Fue un muy merecido homenaje a quien tantos homenajes hizo a los historietistas que amaba, a la historieta argentina,a los olvidados de la "historia oficial",  y que, de alguna manera,  estoy seguro, estaba (y estará siempre) entre nosotros. 
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