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martes, 10 de noviembre de 2020

Recordando a Quino en el Día del Dibujante

El pasado 30 de Septiembre nos dejó para siempre el tan querido y admirado Quino, a los 88 años.

 

 Ya todo el mundo lo ha llorado, recordado y homenajeado, recorrido su obra y su vida hasta que no queda prácticamente nada nuevo que decir sobre este maravilloso artista, uno de los más grandes humoristas y dibujantes no sólo del país sino del mundo entero. 

 

Pero quiero detenerme en una pequeña coincidencia, tal vez sólo significativa para mí mismo; pero que no puedo soslayar: ese día, el 30 de Septiembre,  es el de mi cumpleaños.  No tendría ninguna importancia, si no fuera por el hecho de que Quino influyó de manera decisiva en mi carrera, y por lo tanto, en mi vida. Lo cual me lleva a pensar y pensar, sin haber llegado a una respuesta hasta ahora, pero con la seguridad de que algo hay para mí en esa rara coincidencia; un mensaje, una muestra de alguna oculta sincronicidad, al decir de Carl Jung. 

 

Mientras sigo tratando de develar este misterio, reproduzco aquí a manera de homenaje al Maestro, la nota que le dediqué otro Día del Dibujante, como hoy, hace siete años, en este mismo blog; una de las últimas veces que tuve el gusto de verlo con vida. En esta nota cuento de qué manera Quino me ayudó a dar mis priimeros pasos en el mundo del dibujo, tal vez los más importantes.

 

Para Quino, en el Día del Dibujante


Hoy, 10 de noviembre, celebramos una vez más el Día del Dibujante, una fecha cuyo origen se pierde en la primera mitad del siglo XX.  Quiero dedicar esta nota al primer dibujante que me recibió en su casa cuando llegué a Buenos Aires, con 18 años de edad y más ilusiones que destreza, más entusiasmo que conocimiento, desde mi pueblo natal (¡ahora es ciudad!), Villa Ramallo. Hace poco este dibujante y humorista sin igual cumplió 80 años. Sus dibujos recorren el mundo. Su nombre es Joaquín Lavado, más conocido por su seudónimo: Quino.
 
 
 Primer año en la escuela de Comercio de Villa Ramallo, cuando ya dibujaba hasta en el pupitre de madera, pero no sospechaba lo que me esperaba!

 Usted, Quino, ya era famoso en aquel año 1970, con su Mafalda revolucionando la forma de hacer humor en tiras, cuando yo cursaba el quinto año del colegio comercial. Más era lo que yo dibujaba que lo que estudiaba. Historietas, claro. Soñaba con triunfar en Buenos Aires, pero no tenía una idea clara de cómo hacerlo. Fue entonces que alguien se preocupó por mi futuro. La joven bibliotecaria del colegio, Silvia Di Bacco, no dejó de notar con qué ganas dibujaba yo en el pizarrón a pedido de la maestra alguna escena histórica, y se le ocurrió mandarle mis dibujos nada menos que a la primera figura del momento y pedirle que me aconsejara. Más de una vez, ya que usted, maestro, andaba por Italia en ese entonces. A la tercera carta, donde ya casi le tiraba la bronca, llegó la  respuesta. ¡Nunca podré agradecele bastante a Silvia este generoso gesto!

Fines de 1970. Silvia me despide del Colegio Comercial. El Futuro espera...

Su respuesta, maestro, no se hizo esperar: Que estudiara Bellas Artes, que no hiciera como usted, que empezó y dejó, y si no, que fuera a IDA, donde Breccia, Pereyra y Borissof, Famosos Artistas que habían formado parte de la Escuela Panamericana de Arte, daban clases. Me tentó mucho más la segunda opción. En las vacaciones de invierno me escapé a la gran ciudad y visité el local que alquilaba IDA en Florida al '700. Nunca olvidaré la escalinata que llevaba a un lujoso primer piso. Alli me atendió el mismísimo Alberto Breccia, quien, tras ver mis dibujos sólo dijo "¡Métale!" Y para mí fue suficiente.


Algo cambió en los meses que siguieron. Yo venía dibujando una página por día, religiosamene, de una historieta y otra y otra... siempre dentro de los límites de la historieta humorpistica infantil, como yo habia estudiado por correo en las lecciones de la Continental School. Patoruzú, Hijitus, Arturito el Justiciero, eran mis modelos. Hasta que Silvia, para mostrarme quién era Quino, me prestó un libro de Mafalda, uno de los primeros. Y todo cambió: me di cuenta que se podía hacer historieta de otra manera, expresando ideas, una visión personal del mundo, algo más que hacer reir. Por eso, usted fue mi maestro desde ese entonces aunque nunca lo supo. La última historieta que dibujé en Ramallo antes de venir a Buenos Aires, mostraba ya esos cambios: los personajes se movían en escenarios reales, actuales, entre secuestros, ambiciones y dilemas existenciales. La semilla estaba sembrada.


Al año siguiente, en marzo del '71, desembarqué en la capital y una de las primeras cosas que hice fue visitarlo, Quino, en su departamento de la calle Medrano. Usted  vio mis dibujos, fue muy amable y paciente, me prestó varias revistas Mad y me alentó a seguir adelante. Volví después de un tiempo, cuando ya estaba trabajando para pagar una habitación en un hotel, las cuotas de IDA , que se había mudado a la Galería Guemes y ya no contaba con la presencia de Breccia, y comer algo con lo que sobraba. Le devolví las revistas. usted, generosamente, encontró avances en mis trabajos, hablamos del tango, sobre todo de Julio Sosa... al despedirme, sin sospechar que era por mucho tiempo, me elogió el saquito de corderoy marrón claro que era mi uniforme en aquella época de escasez... curioso las cosas que uno recuerda y cuántas que habré olvidado, seguramente!. Pero creeo que lo que más me ayudó, fue su generosidad de brindarme algo de su valioso tiempo, el mostrarme que no era un semidios sino un tipo sencillo, tranquilo, casi común, de pocas palabras, anteojos, ya medio calvo, que podía atenderme en el living de su departamento mientras en otra habitación su mujer hablaba de cosas cotidianas con una amiga o vecina. Todo eso me dio un espaldarazo anímico muy importante. Uno de los primeros personajes que creé se llamba Rosita, sospechosamente parecida a Mafalda...

El Hotel Unión, donde pasé los primeros años en la gran ciudad

 

Pasaron muchos años. Curiosamente, nuestros caminos prácticamente no se cruzaron, salvo un par de coincidencias fugaces que no nos permitieron el diálogo. Supongo que usted ya me había olvidado, habiendo sufrido el asedio de miles de admiradores y principiantes como yo a o largo de todo ese tiempo. Y sin embargo, yo sentía que le debía una palabra de agradecimiento, por lo menos.

Con Mafalda en 2009, otro Día del dibujante como hoy, en la esquina donde nació: Chile y Defensa.

Por eso, cuando asistí a la inauguración de la muestra de Oski, hará un mes, con la certeza de que usted iba a estar y decir unas palabras junto con el curador de la muestra, mi amigo Miguel Rep, supe que el momento había llegado. No era fácil, sin embargo, porque la gente lo rodeaba, se disputaba su  proximidad, como siempre, pero finalmente logré que Miguel, con el que usted mantiene una amistad profunda, nos juntara para sacarnos unas fotos.Algo le dije pero entre mi timidez y la suya, proverbial, creo que sólo conseguí marearlo un poco más. Tenía la foto al menos, pero algo me faltaba...


Desde que publiqué mi primer libro, en 1997, con un personaje propio, Orquídeo Maidana, tuve la intención de llevarle un ejemplar, de dedicárselo, de dejarle en sus manos ese testimonio de que sus consejos habían dado algún fruto, que aquel chico al que usted orientó sin conocerlo, por carta, había dedicado su vida al dibujo... como usted, maestro!. Era como decirle: "Aquí estoy. Lo conseguí, soy un dibujante, ésta es mi obra!". a la semana siguiente tuve una nueva oportunidad, cuando se inauguró la muestra de Calé en la Biblioteca Nacional. Allí fui con la reedición de aquel libro, corregida y aumentada, publicada por La Duendes en 2012... ¡y dedicada de puño y letra!


Bueno, ¡ya está! Quino: usted tiene mi libro. Y yo tengo el grato recuerdo de este momento en que el alumno al fin le pudo dar las gracias al Guía, al Mentor, al Maestro. Al Dibujante. tal vez el más grande de los creadores del humor gráfico en la Argentina y el mundo. El padre de Mafalda... no hace falta decir nada más... ¿o sí?...

 Una pena enorme, recuerdos imprecederos que me aconpañarán por siempre, una admiración sin límites y un afecto intraducible en palabras, es lo que puedo consignar en esta despedida al hombre. No a su obra, que por suerte para los argentinos, será siempre parte fundamental de nuestra cultura , de la cultura de la Patria Grande y de la humandiad.

¡Gracias por tanto, querido Quino!

 

la nota original puede verse en esta página:  

 http://jose-massaroli.blogspot.com/2013/11/para-quino-en-el-dia-del-dibujante.html

lunes, 24 de noviembre de 2014

Celebrando el Día del Dibujante en el Museo del Humor

Como cada año, el 10 de noviembre se celebró el Día del Dibujante. Un nuevo espacio para la vieja costumbre de reunirnos los que padecemos este mal incurable y feliz. Esta vez fue en el Museo del Humor, creado no hace mucho en el edificio que fuera originalmente la Cervecería Munich, en la Costanera Sur.

Nos fuimos encontrando por el camino: Gaspar González, Cacho Mandrafina, José Colamussi y un servidor.


Mucha fue la gente que concurrió, convocada por la ADA, el Foro de Ilustradores, los amigos de Banda Dibujada...

 No más entrar, nos encontramos con los amigos Manuel Cativa, Miguel Paradiso y Mario Lembó.

Uno de los motivos por los que yo no podía faltar: se homenajeaba al querido amigo Silvestre (Frank) Szilagyi, por su larga, fecunda y altamente creativa trayectoria. Aquí, recibe la distinción de manos del ilustrador Poly Bernatene. Más allá, el director del Museo, Hugo Moradei.

 Más de cuatro décadas de historietas hechas con un amor y un talento inclaudicables, hablan

Homenajeados de lujo: Carlos Garaycochea, Carlos Nine, Maicas, Mordillo, Sendra y Szilagyi

 Al fin pudimos abrirnos paso entre la multitud para saludar al amigo de toda la vida

 Patricia, brillante pianista, su viejo, Frank y su compañero de estudios en IDA, Cacho Mandrafina

 Con el gran Mordillo

 Garaycochea recibiendo el afecto de la  gente

 Gratísimo encuentro-sorpresa! Fer Gris se vino desde El Bolsón para participar del evento.

 Un final a todo ritmo


 Afuera, la noche de Puerto Madero nos esperaba, en todo su esplendor. Una vez más habíamos practicado el viejo rito de la amistad y la camaradería entre brindis, abrazos, encuentros y despedidas. Nos vamos con la alegría de haber conocido un lugar espectacular, con historia pero reciclado totalmente, visto originales valiosísimos, y ya un poco de nostalgia por los gratos momentos vividos.  Habrá que esperar, entonces, amigos y colegas... ¡hasta el año que viene!

lunes, 10 de noviembre de 2014

Día del Dibujante: día de anunciar la llegada de las nuevas revistas de historietas

Hoy, 10 de Noviembre, se celebra en la Argentina, desde tiempos inmemoriales, el Día del Dibujante.


En los años anteriores, dediqué la nota de esta fecha al recuerdo de algún  querido maestro en este difícil y hermosos oficio que me ha tocado ejercer junto a tantos amigos y colegas.


Pero hoy prefiero hablar sobre un alentador presente y un prometedor futuro. Sobre las tres revistas (¡tres!), que estamos por publicar con los compañeros del grupo Rebrote de la Historieta Argentina, tras meses de arduo trabajo, y gracias a la colaboración espontánea y desinteresada de muchos artistas de primera línea que han confiado en nosotros.


A continuación, la nota que escribe Felipe Ávila en su blog, con todos los detalles de este temerario emprendimiento que está a punto de ver la luz, seguramente antes de fin de año:

Tres nuevas revistas mensuales de historietas

Lo que vos querías, lo que estabas esperando, desde noviembre en tu quiosco más cercano. Vuelven la acción, la aventura, el suspenso, la ciencia ficción, fantasía y terror. Vuelven “las de gauchos”, y el policial argentino. Porque vuelven las revistas de historietas con aventuras, las revistas “de género” a los quioscos del país, generadas por el grupo “REBROTE”, que habitualmente produce contenidos en este blog y para el facebook donde se encuentran reportajes, notas y efemérides de la historieta nacional.

Las revistas son tres, “Rebrote”, “¡Moreira!” y “Zona Cero”, siguiendo estas premisas:
1) Que las historietas  sean de aventuras, que a los personajes les sucedan cosas.
2) Que transcurran en Sudamérica o con personajes argentinos y sudamericanos por el mundo.
3) Que las revistas sean de alcance popular y se distribuyan principalmente en quioscos. Con una gran distribución en principio en Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, pero ya prevista para llegar a todo el interior, la editorial Épsilon promete llegar mensualmente con tres revistas distintas bajo el signo del grupo “Rebrote”.

• “Rebrote de la historieta argentina de aventuras”, dirigida por el coordinador del grupo y su fundador, Felipe Ávila, es de formato vertical, 20 x 28 cm., y trae 64 páginas en el tradicional  blanco y negro más 16 páginas a todo color. En ellas brillan en publicación inédita en el país el primer episodio de “Terra Madre”, escrita por el consagrado Emilio Balcarce y con dibujos de Diego Garavano. Esta es una historieta inusual, ecológica. Le sigue en colores la versión de una leyenda guaraní de notable factura artística, con guión y dibujos del artista, docente y diseñador paraguayo Carlos Argüello. En el Blanco y negro se abre la sorpresa: una nota escrita especialmente para este inicio de revista (y de proyecto editorial) por el maestro Robin Wood. Robin es el padrino de la publicación y avala este proyecto para que rebrote la historieta sudamericana de aventura. Algunos de los autores y artistas participantes en ella: Gianni Dal Fiume(el recordado artista de “Jackaroe”), José Massaroli, Ángel “Lito” Fernández,  Jorge Morhain, Ernesto Parrilla, Edu Molina, el propio Felipe Ávila más la eterna Martha Barnes, la primera dama de la historieta vernácula que descolla con un policial a modo de folletín por entregas.

 • “¡Moreira”,de formato apaisado,14 x 20 cm. al corte, es dirigida por José Massaroli,y aparecen además del citado Moreira fruto de su creación en historieta y en renovada publicación, las recordadas “Manuscritos apócrifos de la conquista” por Jorge C. Morhain junto a Cacho Mandrafina y “El Mayor Laguna”,obra de Sergio Almendro y César Spadari en dibujos. Alejandro Aguado aporta su mirada en un par de historias patagónicas y Edmunds hace lo propio con el tema “Malvinas”, más el buen humor de Eduardo Maicas y de Osvaldo Laino que trabajan alrededor del tango. Porque la revista se presenta como de historietas históricas,  gauchos y sobre el tango y folklore latinoamericano. Toda una novedad.

•“Zona Cero”, apaisada, 14 x 20 cm., dirigida por Charlie Casares (el director de contenidos del grupo), evoca desde su nombre a la legendaria “Hora Cero” para raudamente alejarse de lo antiguo: sus temas son la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Desde la portada asombra la ilustración del magnífico Burda (Alejandro Burdisio) con su “Patorubot” que se abre paso contra la misma publicación que lo contiene. En Zona Cero aparece la inédita “Tudo Bem” de Balcarce-Garavano, como vanguardia de obras de Ferrari-Massaroli, Nápoli-Ruano y Parrilla-Ávila, más el propio Casares, quien además se luce como ilustrador en la revista Rebrote, donde Victor Segovia escribe fichas coleccionables de los creativos y Marcelo Bukavec aporta en las tres revistas las biografías de los autores. Rebrote en papel, como antes en Internet no puede dejar de dar a conocer la data anexa y necesaria de cada historieta, de cada autor.

El editor responsable es Julio Vivas, aquél joven que hace 40 años publicara la mítica revista “Sancho” que combinaba en dosis perfectas la literatura con las artes plásticas y la historieta. Muchos recordamos aún su cuento “El Insomnio”, ilustrado por Lucho Olivera en el número inicial, ese en el que convivían Alberto Breccia, Mordillo y Ricardo Barreiro con Gudiño Kieffer.

No se pierdan estas publicaciones de historietas nacionales y de carácter sudamericano, apoyemos estos emprendimientos porque revalorizan nuestro noveno Arte. Y además estarán desde noviembre, al alcance del bolsillo  y de tu mano, ahí cerca, en el quiosco de tu barrio.
Otra nota en que Ávila abunda en detalles sobre esta verdadera "patriada", se puede leer aquí: http://www.lagaceta.com.ar/blogs/kaboom/615003/rebrote-historieta-nacional.html


Integrantes de Rebrote: Charlie Casares, Marcelo Bukavek, Felipe Ávila y José Massaroli (sólo faltó Víctor Segovia), con el editor Julio Vivas, en la imprenta de la que muy pronto volverán a irrumpir historietas para todo el país.

Esperando que este sea el comienzo de una larga aventura llena de emociones, alegrías y oportunidad de trabajo para muchos de los que amamos esta profesión, esta manía de escribir y dibujar para nuestra gente, este arte, esta locura... y para que vuelva la vieja y querida costumbre de pasar por el quiosco de la esquina y preguntarle al canillita amigo:  "¿Llegó la Moreira?... ¿Llegó la Rebrote...? ¿Y la Zona Cero...?", vaya un fuerte abrazo y un cordial saludo a todos los compañeros, colegas y fanáticos...
¡en el Día del Dibujante!

viernes, 22 de noviembre de 2013

Fin de semana en DIBUJADOS

El sábado 9 y el domingo 10 de noviembre se realizó un nuevo festival Dibujados, esta vez en el barrio de Belgrano. Siguiendo lo que es ya un saludable hábito, allí estuve los dos días, convocado por dos buenos amigos, colegas y compañeros de La Duendes.

 Con Oenlao y Gustavo Lucero

Arranca la exitosa presentación de Cabrón, cuya primera edición se agotó al día siguiente

 Con Alan Dimaro, al entregarle el original de mi dibujo que aparece en su libro Cabrón

El primer día se tratába de presentar el libro Cabrón, que recopila las historietas de este simpático personaje, casi totalmente autobiográficopero lleno de delirio creador y satírico, creado por el joven historietista Aan Dimaro, a quien conocí en Lobos en ocasión de la presentación de ¡¡Juan Moreira!! Él me acompañó en aquella charla, así que, nobleza obliga, cuando me ofreció un lugar a su lado, no sólo no pude negarme, sino que lo hice con mucho gusto.
 
Entre los amigos que me encontraba paso a paso, no podía faltar el inefable Clemente Montag

El domingo, ni más ni menos que el mismísimo Día del Dibujante, el tema era "Leyendas patagónicas en las historietas". Y lo desarrollamos con el guionista Oenlao, donde él se refirió a los dioses tehuelches, que sirvieron de inspiraciópn para su libro Tehuelches, mientras que yo opté por contar la historia de Los Grutynos, aquellos personajes de la Patagonia Norte que yo guionara durante un par de años, y que desde hace un tiempo se hallan en una especie de limbo, del que trato cada tanto de rescatarlos, ya que los considero con un gran potencial.


Grata visita del amigo humorista Jorh, el domingo

 Comienza la charla, un poco después de las 15 horas

 Oenlao nos cuenta sobre las fuentes de inspiración en que abrevó para su libro Tehuelches

 Un hábil artesano peruano nos deleitó con sus recreaciones de personajes de historieta con imanes. Something Weird!

Los infatigables organizadores: Mauro Serafini, alias El Bruno, Liliana Lofaro, Luis Roldán, alias Lubrio y El Gory

 Más amigos de visita: Liliana Navarro Ibarra, Max King y Fuchi Bayúgar

Nuestra mesa estaba al aire libre, junto a un farolito, bajo los árboles y cercana a la vereda. Soplaba una suave brisa que poco a poco fue amenazando con la tormenta que se desataría precisamente a la hora de partir...Qué más podíamos pedir? Cada tanto pasaba algún amigo que se quedaba a tomar unos mates, charlar... y así fuimos pasando estos dos días rodeados de amor por la historieta, juventud creativa, talento en dosis impresionantes... en fin, rodeados de... ¡DIBUJADOS!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Para Quino, en el Día del Dibujante


Hoy, 10 de noviembre, celebramos una vez más el Día del Dibujante, una fecha cuyo origen se pierde en la primera mitad del siglo XX.  Quiero dedicar esta nota al primer dibujante que me recibió en su casa cuando llegué a Buenos Aires, con 18 años de edad y más ilusiones que destreza, más entusiasmo que conocimiento, desde mi pueblo natal (¡ahora es ciudad!), Villa Ramallo. Hace poco este dibujante y humorista sin igual cumplió 80 años. Sus dibujos recorren el mundo. Su nombre es Joaquín Lavado, más conocido por su seudónimo: Quino.
 
 Primer año en la escuela de Comercio de Villa Ramallo, cuando ya dibujaba hasta en el pupitre de madera, pero no sospechaba lo que me esperaba!

 Usted, Quino, ya era famoso en aquel año 1970, con su Mafalda revolucionando la forma de hacer humor en tiras, cuando yo cursaba el quinto año del colegio comercial. Más era lo que yo dibujaba que lo que estudiaba. Historietas, claro. Soñaba con triunfar en Buenos Aires, pero no tenía una idea clara de cómo hacerlo. Fue entonces que alguien se preocupó por mi futuro. La joven bibliotecaria del colegio, Silvia Di Bacco, no dejó de notar con qué ganas dibujaba yo en el pizarrón a pedido de la maestra alguna escena histórica, y se le ocurrió mandarle mis dibujos nada menos que a la primera figura del momento y pedirle que me aconsejara. Más de una vez, ya que usted, maestro, andaba por Italia en ese entonces. A la tercera carta, donde ya casi le tiraba la bronca, llegó la  respuesta. ¡Nunca podré agradecele bastante a Silvia este generoso gesto!

Fines de 1970. Silvia me despide del Colegio Comercial. El Futuro espera...

Su respuesta, maestro, no se hizo esperar: Que estudiara Bellas Artes, que no hiciera como usted, que empezó y dejó, y si no, que fuera a IDA, donde Breccia, Pereyra y Borissof, Famosos Artistas que habían formado parte de la Escuela Panamericana de Arte, daban clases. Me tentó mucho más la segunda opción. En las vacaciones de invierno me escapé a la gran ciudad y visité el local que alquilaba IDA en Florida al '700. Nunca olvidaré la escalinata que llevaba a un lujoso primer piso. Alli me atendió el mismísimo Alberto Breccia, quien, tras ver mis dibujos sólo dijo "¡Métale!" Y para mí fue suficiente.


Algo cambió en los meses que siguieron. Yo venía dibujando una página por día, religiosamene, de una historieta y otra y otra... siempre dentro de los límites de la historieta humorpistica infantil, como yo habia estudiado por correo en las lecciones de la Continental School. Patoruzú, Hijitus, Arturito el Justiciero, eran mis modelos. Hasta que Silvia, para mostrarme quién era Quino, me prestó un libro de Mafalda, uno de los primeros. Y todo cambió: me di cuenta que se podía hacer historieta de otra manera, expresando ideas, una visión personal del mundo, algo más que hacer reir. Por eso, usted fue mi maestro desde ese entonces aunque nunca lo supo. La última historieta que dibujé en Ramallo antes de venir a Buenos Aires, mostraba ya esos cambios: los personajes se movían en escenarios reales, actuales, entre secuestros, ambiciones y dilemas existenciales. La semilla estaba sembrada.


Al año siguiente, en marzo del '71, desembarqué en la capital y una de las primeras cosas que hice fue visitarlo, Quino, en su departamento de la calle Medrano. Usted  vio mis dibujos, fue muy amable y paciente, me prestó varias revistas Mad y me alentó a seguir adelante. Volví después de un tiempo, cuando ya estaba trabajando para pagar una habitación en un hotel, las cuotas de IDA , que se había mudado a la Galería Guemes y ya no contaba con la presencia de Breccia, y comer algo con lo que sobraba. Le devolví las revistas. usted, generosamente, encontró avances en mis trabajos, hablamos del tango, sobre todo de Julio Sosa... al despedirme, sin sospechar que era por mucho tiempo, me elogió el saquito de corderoy marrón claro que era mi uniforme en aquella época de escasez... curioso las cosas que uno recuerda y cuántas que habré olvidado, seguramente!. Pero creeo que lo que más me ayudó, fue su generosidad de brindarme algo de su valioso tiempo, el mostrarme que no era un semidios sino un tipo sencillo, tranquilo, casi común, de pocas palabras, anteojos, ya medio calvo, que podía atenderme en el living de su departamento mientras en otra habitación su mujer hablaba de cosas cotidianas con una amiga o vecina. Todo eso me dio un espaldarazo anímico muy importante. Uno de los primeros personajes que creé se llamba Rosita, sospechosamente parecida a Mafalda...

El Hotel Unión, donde pasé los primeros años en la gran ciudad

 

Pasaron muchos años. Curiosamente, nuestros caminos prácticamente no se cruzaron, salvo un par de coincidencias fugaces que no nos permitieron el diálogo. Supongo que usted ya me había olvidado, habiendo sufrido el asedio de miles de admiradores y principiantes como yo a o largo de todo ese tiempo. Y sin embargo, yo sentía que le debía una palabra de agradecimiento, por lo menos.

Con Mafalda en 2009, otro Día del dibujante como hoy, en la esquina donde nació: Chile y Defensa.

Por eso, cuando asistí a la inauguración de la muestra de Oski, hará un mes, con la certeza de que usted iba a estar y decir unas palabras junto con el curador de la muestra, mi amigo Miguel Rep, supe que el momento había llegado. No era fácil, sin embargo, porque la gente lo rodeaba, se disputaba su  proximidad, como siempre, pero finalmente logré que Miguel, con el que usted mantiene una amistad profunda, nos juntara para sacarnos unas fotos.Algo le dije pero entre mi timidez y la suya, proverbial, creo que sólo conseguí marearlo un poco más. Tenía la foto al menos, pero algo me faltaba...


Desde que publiqué mi primer libro, en 1997, con un personaje propio, Orquídeo Maidana, tuve la intención de llevarle un ejemplar, de dedicárselo, de dejarle en sus manos ese testimonio de que sus consejos habían dado algún fruto, que aquel chico al que usted orientó sin conocerlo, por carta, había dedicado su vida al dibujo... como usted, maestro!. Era como decirle: "Aquí estoy. Lo conseguí, soy un dibujante, ésta es mi obra!". a la semana siguiente tuve una nueva oportunidad, cuando se inauguró la muestra de Calé en la Biblioteca Nacional. Allí fui con la reedición de aquel libro, corregida y aumentada, publicada por La Duendes en 2012... ¡y dedicada de puño y letra!


Bueno, ¡ya está! Quino: usted tiene mi libro. Y yo tengo el grato recuerdo de este momento en que el alumno al fin le pudo dar las gracias al Guía, al Mentor, al Maestro. Al Dibujante. tal vez el más grande de los creadores del humor gráfico en la Argentina y el mundo. El padre de Mafalda... no hace falta decir nada más... ¿o sí?...

 ¡¡¡FELIZ DÍA, QUERIDO QUINO!!!

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