Natalio Zirulnik. Uno de los mejores animadores de la Argentina, incansable dibujante, gran amante de la historieta, entrañable ser humano, una de las personas más nobles, buenas y generosas que he conocido y un amigo muy querido, ya no está entre nosotros. Me avisaron al día siguiente, que falleció el martes 6 de junio.
Para todos los que lo conocimos, siempre fue un enorme profesional y un ser humano excepcional, Lo conocí a los pocos días de entrar a trabajar en Producciones García Ferré. Él trabajaba en otro piso, y yo en una oficina grande, donde éramos unos cuantos. Uno de esos primeros días se abrió la puerta y se asomó una nariz., luego unos anteojos y finalmente Natalio estaba ahí, con su pulóver y su eterna sonrisa, su ironía exquisita y su amor por la historieta, que no lo abandonó nunca. Enseguida sintonizamos. Natalio siempre quiso ser historietista y no nos cansábamos nunca de hablar de dibujantes, guionistas, revistas, cuadritos, papeles, plumas y todo lo que tuviera que ver con el Noveno Arte, Comenzamos por esos tiempos una charla que duró... ¡casi 50 años!

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Con alguien a quien Natalio admiraba y estimaba mucho, el gran Oswal, creador de Sónoman y mucho más
En los últimos tiempos de Columba, se me ocurrió ofrecerle me hiciera el dibujo a lápiz de una historieta (la última que dibujé para la vieja editorial). No se publicó, lamentablemente, pero fue una linda experiencia, poder compartir un trabajo y poder apreciar cuánto sabía de historieta y con qué elegancia y claridad podía interpretar un guión. Pasaron los años. Lo recuerdo en algunas reuniones en mi casa, en alguna fiesta familiar, siempre amable, chistoso, participativo...
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En 2010 junto al gran Solano López, el dibujante de El Eternauta, nada menos
Cuando falleció su esposa, creo que en 2009, Natalio perdió mucha de la motivación que tenía para vivir. Fue el momento en que sus amigos tratábamos de sacarlo de esa tristeza y lo invitábamos a acompañarnos a los eventos historietísticos que por suerte se multiplicaban. Siempre aportaba su cuota de inteligencia, memoria, ironía... era el compañero ideal.

Examinando los originales de Gatos y Conejos, la historieta todavía inédita, donde Natalio tuvo la generosidad de bocetar toda la primera parte, de carácter infantil, para ayudarme a interpretarla
Con la excusa de esta historieta nos encontrábamos cada dos por tres en el bar de la esquina de su casa y la pasábamos muy bien
Tal vez la última vez que compartimos una mesa con amigos, en esta ocasión, Tempesta y Galusso, en 2019.
En 2021 me atreví a caricaturizarlo en el rol de un personaje de mi historieta Patodemia. Él lo vio por internet, le causó mucha gracia y me alentó a seguir. No esperaba yo otra cosa de su buen humor, y su generosidad permanentes
Luego vino la Plandemia, el miedo, la cuarentena y la vida se paralizó. No volvimos a vernos a pesar de residir tan cerca. Su salud no le permitía ya salir de su departamento excepto para ir al médico o al hospital. El teléfono nos mantuvo conectados; algún Whatsapp, un medio al que ninguno de los dos era afecto, y finalmente el silencio. Ya no atendía el teléfono. El miércoles 7 de junio, un simple mensaje de Whatsapp de un amigo me dio la lacónica y definitiva noticia que nunca hubiera querido recibir: falleció Natalio.
No te digo adiós, Natalio: vas a estar siempre conmigo con tu amor por la historieta que poblaba nuestras charlas, tu cálida ironía que nunca llegaba al sarcasmo, tus memorias que nunca llegaste a escribir pero a las que les dabas rienda suelta en mil conversaciones, tu compañía que nunca retaceaste, tu maestría, tu sencillez y humildad que no hacían notar para nada que uno estaba junto a un grande de veras.
Gracias por tanta belleza y tanta ternura que creaste con sólo un lápiz y pasión, mucha pasión por el dibujo.
¡Gracias por haber estado siempre cerca, Natalio!