Cuarenta años se han cumplido de aquella inolvidable
primera muestra en la que participé, allá por
1977 (he olvidado la fecha exacta). Fue en mi pueblo natal,
Villa Ramallo, cuando tuve la dicha de poder llevar a mis maestros del
IDA,
Pablo Pereyra y
Narciso Bayón y hacerles conocer mis pagos y mi gente. La muestra se realizó en la esquina de la
Avenida San Martín y la
Avenida de Circunvalación Dr. Bonfiglio, y la charla de inauguración fue al lado, sobre
Bonfiglio (casualmente el nombre del médico que atendió a mi madre cuando nací), en el local de una confitería bailable que ya no existe.
Un momento soñado: el de presentarle a mis familiares, amigos y compañeros de escuela, a los maestros que la suerte me deparó encontrar en Buenos Aires, y que guiaron sabia y paternalmente mis primeros pasos en la gran ciudad. Sólo faltó otro querido maestro, Ángel Borissof, quien no pudo acompañarnos.
A la izquierda de Perreyra, la que había sido mi profesora de historia, Nélida Beatriz Salinas, y en aquel momento directora de la escuela
Docente de toda la vida, Pereyra comenzó la charla con soltura y autoridad, suscitando el interés de la numerosa concurrencia. entre la que abundaban maestras, profesores y alumnos de primaria y secundaria.
En primera fila, Marta Ayala, secretaria del IDA, mi madre, una amiga, mi hermana, el intendente Rinaldo Mennucci y otras personalidades locales
Bayón, tan modesto como talentoso, prefería no hablar, y aquí lo vemos disimulando su presencia entre el público. Junto a Marta, se halla un pibe de apellido Polanco, también alumno del IDA y que se sumó a la aventura. Parado, en el medio, el artista local y gran amigo desde aquella ocasión, Miguel Ángel Maiello
No pude resistirme a hacerle una broma al querido Bayón: al terminar de hablar los disertantes, anuncié: "Y ahora nos va a decir unas palabras el maestro Bayón..." Pegó un salto, pero enseguida agregué: "...pero las va a decir en su idioma, que es el de las líneas y el dibujo", ya que él me había asegurado que sí estaba dispuesto a dibujar caricaturas de la gente. Cosa que puso en marcha inmediatamente para sorpresa y regocijo de los presentes..
Otro ex alumno de la Escuela de Comercio en la que estudié, Daniel García, quien se había dedicado a la plástica también en Buenos Aires
Luego nos trasladamos al lugar de la muestra, en la que participaban, además de Pereyra, Bayón y un servidor, artistas locales entre los que recuerdo a Omar Cartier y Guillermo Wernicke, y alumnos de las escuelas.

Entre el público,
mi tío José, observando los dibujos expuestos

Siempre lamento que la mujer que ideó esta muestra y la puso en marcha, no pudiera asistir. Se trataba de
Sivia Di Bacco, quien además, había sido la que, desde su cargo de
bibliotecaria de mi escuela secundaria, había mandado mis dibujos a
Quino, ya famoso en ese entonces, pidiéndole consejo para ese chico que no hacía más que dibujar en clase. Los consejos de
Quino, a quien luego conocí personalmente en
Buenos Aires, me orientaron decisivamente en mis primeros pasos y, entre otras cosas me llevaron a inscribirme en el
IDA, donde puede estudiar con
Borissof, Pereyra y
Bayón. ¡Mi eterno agradecimient y afecto a
Silvia, quien sigue haciendo mucho y muy bueno por la comunidad ramallense ahora desde su flamante puesto de
Concejal en la legislatura ramallense!


Un hermoso recuerdo. Muchos de los protagonistas ya no están, pero estas imágenes, la recorrida por
"las bellezas de Ramallo", que hicimos con los maestros, la llegada de más compañeros del
IDA, los preparativos en los que
Pereyra decidió modificar
(con razón) la disposición de las obras, el agasajo posterior en la que había sido mi escuela secundaria, las caricaturas de mi madre, mi hermana y mía, hechas por
Bayón y que aún atesoro, en fin... tantas cosas que me acompañan y acompañarán toda la vida, y que hacen que no pueda sino agradecer profundamente a a través del tiempo y la distancia, todos los que lo hicieron posible...