
Bajo un calor sofocante y un sol impiadoso, el entusiasmo no decayó y ahí estuvimos toda la tarde, en un ángulo del Patio del Aljibe, al fondo del Centro Cultural Recoleta, a la derecha, siempre "campanando un cacho é sombra en la vereda"..

Todos mis libros de La Duendes, más los de Fabro. Zorro Rojo, Historieteca y las revistas de Rebrote aprovecharon cada centímetro cuadrado de una mesa que resistió a pie firme los embates de la canícula
A pleno sol
El desfile del numeroso público fue incesante
Con la simpática compradora de un ejemplar de El Manuscrito
Con la simpática compradora de un ejemplar de El Manuscrito
Por allí nos encontramos con Marcos Amayo Acosta a quien debemos algunas de las fotos, Leonardo Kuntscher, Pablo Sapia, Paio Zuloaga, la gente de Dibujados, los muchachos de la revista Quiebre, Hugo Maradei, Alberto Scholiadis, Jok, Silvia Peralta, del Quioskito de Libros, Diego Parés, Emiliano Raspante, y muchos amigos más, esquivando el rigor de la feroz resolana, buscando la sombra bienechora de una palmera huidiza y finalmente, disfrutando de la llegada de "la fresca", a medida que la noche fue trayendo el ansiado alivio.
Finalmente, a la noche refrescó un poco y se acrecentó la cantidad de público entre música, charlas, encuuentros, el generoso reparto de Cynar bien frappé y agua, mucha agua
Agradecemos a la gente de Sudestada que hizo maravillas para lograr un festival del libro donde no sólo el público sino autores y editores pudimos pasar una tarde distinta, de contacto directo entre la obra y el lector..¡Felicitaciones!
¡Y que se repita!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Me interesa mucho tu opinión...