martes, 3 de julio de 2018

A 40 años del legendario Primer Encuentro del Humor y la Historieta en Lobos

Todo empezó allá por 1978. Mayo. El Mundial a punto de empezar. "¿Un encuentro de dibujantes? ¿En Lobos? ¡Y dónde queda? Bueno... ¡Hay que ir!" Organizamos la expedición con Hernán Torre Repiso: él iba en su auto y nos llevaba al ilustrador Leandro Sesarego, al caricaturista Guevara y a mí.  Nos encontramos en Plaza Flores, el viernes a la mañana. Empezaba una aventura que hoy mismo, 40 años después, continúa. 
Así lo contó la revista Gente en su número 671 del 1° de junio del '78, cuando anunciaba en su tapa el comienzo del Mundial '78.

Éramos pocos. Eso fue lo bueno, porque nos permitió compartir más de cerca los tres días de incomparable cordialidad  con que nos recibieron los locales. Allí andábamos codo a codo con grandes como Ferro, Lucho Olivera, Caloi, Mandrafina, un Miguel Rep casi de pantalones cortos... Era caminar por las calles de Lobos y cruzarse con los hermanos Morhain, Macagno, Trigo, Pedro Seguí, verlo pasar a Barreiro siguiendo a las chicas de aquí para allá, a los Breccia perdiéndose entre las brumas de una esquina lejana como en una historieta de Mort Cinder.
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Frente a la Municipalidad. Entre otros: Villagrán, Trigo, Olivera, Massaroli, Mario Morhain, Sanzol, Zanotto, Torre Repiso, Altuna, Enio, Rep, Seguí, Dobal, Guevara, Jorge Morhain, Sesarego, Enrique y Alberto Breccia, Cascioli.

Con las autoridades: Morhain, Heredia, Massaroli, Breccia, Prático, Ferro, Olivera, Barreiro, Zanotto, Dalfiume.

A la tardecita del viernes llegó la hora de la verdad: ¿me iba o me quedaba? Yo no estaba invitado, como muchos que simplemente habíamos ido a ver qué pasaba; por lo tanto no había alojamiento previsto. Mis compañeros de viaje deciden regresar a Buenos Aires y los despido, sintiéndome algo solo pero decidido a seguir hasta el final. Era la primera vez que yo asistía a un evento de esta clase y estaba fascinado por todo lo que pasaba. 

En la escalinata de la Municipalidad: Arriba: Cedrés, Rep, Pedrazzini, y Pergament; al medio: Caloi, Macagno, Rivero, Seguí, Altuna, Ferro, Prático, Trigo y Olivera; abajo:  Massaroli, Ibáñez, Marchionne, Mandrafina y Mechain.

Recuerdo vagamente de aquella noche una sobremesa con RepCarlos Barragán y chicas lobenses, una caminata por un camino de tierra que se internaba en el campo, las luces de un auto que se detiene y al fin la generosa hospitalidad de una familia local. Todo tenía sabor a aventura... como si fuera una historieta, ¿no?

La foto que publicó la revista Gente en el mismo número en que anunciaba el comienzo del Mundial de Fútbol.

Al otro día se puso lindo, porque quedamos pocos y nos acercamos más: de pronto, Andrés Cascioli, que estaba empezando con su revista Humor  y a quien recién conocía, me llevaba en su coche, allí supe de la entrañable e incesante cordialidad de Ferro, hasta había un dibujante francés que pasaba por ahí, Mechain, de quien nunca más supimos nada. En fin, fueron días de mucho compartir, de mucha amistad.

 Así lo vio Clarín en su edición del 30 de mayo

Me acuerdo también de una gira por los lugares históricos de Lobos"aquí vivió Perón... allí mataron a Moreira... allá filmó Leonardo Favio una escena de su película..." ¡Quién me iba a decir que más de 30 años después yo iba a volver para mostrar lo que quizá empezó allí esa mañana: mi libro con la historieta de Juan Moreira! Recuerdo también una visita guiada a la laguna que caracteriza a la localidaddonde Broccoli lucía un imponente impermeable de cuero y Lucho Olivera deslizaba sus agudos comentarios.


Parados: Lucho Olivera, Jorge Morhain,  Geno Díaz, Prático, Altuna,  Villagrán, Trillo, Rivero, Breccia, Julio Olivera; sentados: Enrique Breccia, Alfredo Scutti, Ferro, Crist, Ibáñez, Dobal, Massaroli, Guevara, Rep, entre otros

Luego vinieron los encuentros de 1979 y 1980... y un larguísimo paréntesis hasta ya entrado el siglo XXI, cuando se reeditó un par de veces, ¡y debo decir con orgullo que fui uno de los pocos que no faltó a ninguno! Desde aquel lejano 1978, Lobos se ganó para siempre un lugar en mi corazón.
 ¡Gracias por tanto, queridos amigos lobenses!