
Cuando llegamos al amplio recinto del
Centro Internacional de Exposiciones de Caracas, perteneciente a la
Universidad Metropolitana, todo estaba en ebullición:
stands a medio construir, atareados organizadores ultimando detalles y nosotros, los invitados especiales, guiados por nuestros amables anfitriones, observándolo todo sin poder creer que sólo horas más tarde el mayor evento de comics de
Venezuela estaría en marcha: la
Caracas Comic Con.
Allí estaba yo, junto a la argentina
Cecilia Gispert, a la que acababa de conocer, célebre voz de
Candy Candy en toda hispanoamérica y la voz del
Dibu para sus compatriotas, al doblajista mejicano
Hugo Núñez, no menos famoso por sus voces de
Nelson en
Los Simpson y
L en
Death Note, su joven colega venezolano
Jesús Hernández, y el prolífico dibujante de la
DC,
Jamal Igle, muy conocido por sus interpretaciones de
Super Girl y Linterna Verde. Completaban el grupo
Daniela Paolillo,
alma mater de la movida, conductora de
DPX Comics, la librería especializada que lleva adelante el evento por segunda vez,
Johan, Marcos, Aldo, Gilberto y numerosos chicos y chicas que se esmeraban para que todo saliera a la perfección.
Recalamos en el salón VIP, donde, tras un almuerzo de campaña, no tardó en presentarse el autor y periodista
John Mulder, quien me entrevistó
ipso facto, en una interesante charla que publicaría luego en su
blog Cultura Comic un viejo conocido mío: el mejicano
José Alva Marquina, inolvidable compañero de aventuras en la
Expo Comic d
e Chile.
Al fin llegó el momento de presentarnos ante un público que había hecho méritos para estar allí ese viernes: la Convención para todo público se abría recién el sábado. Los doblajistas, actores experimentados ellos, hicieron desternillarse de risa a la gente con sus voces y gestos, así que cuando me tocó a mi presentarme sólo atiné a decir
"Cuack", desistiendo de competir con los maestros y pasando a explicar sencillamente quién era. Como siempre cuando no me propongo ser gracioso, la gente se rio tanto o más que con los actores. Cerró el grupo
Jamal, dueño de una envidiable voz, que supo aprovechar para cantarse un
negro spiritual que nos dejó a todos mudos, ¡Muy bueno!

Tras una cena que nos permitió conocer las delicias de la cocina venezolana, atravesando siempre el enloquecedor tránsito de esta gran ciudad en una y otra dirección por autopistas permanentemente atestadas de vehículos, logramos llegar al hotel y ... ¡dezzzz... cansar!
Con un pilar de la DC y gran tipo, Jamal Igle
El sábado todo empezó temprano. Tuve una mesa donde mostrar mis láminas y libros, en una amplia sala algo apartada del recinto central, junto a sendas mesas para
Jamal y los actores. No pasé mucho tiempo ahí cuando
César, mi joven y atento asistente personal
(cada invitado tenía el suyo), me anunció que era la hora de mi primer taller.

Allí fui, en una esquina del recinto mayor, donde el rechinar de los altavoces no lograba impedir que mis alumnos me oyeran gracias a un oportuno micrófono. Las páginas de
Savage Beauty, mi historieta, desfilaban en la pantalla de video, mientras yo explicaba cómo habían sido dibujadas. Luego, pasamos a la segunda etapa, cuando los alumnos tenían que trabajar creando sus propias páginas. Quedé muy contento con la gente que compartió su tiempo conmigo allí: mostraron mucha concentración e interés.
Luego de pasar un tiempo más en mi mesa, dibujando para la gente, me tocó seguir dibujando... ¡pero sobre el escenario
(la tarima)! Una cámara inexorable enviaba a tres pantallas gigantes las imágenes que yo esbozaba en mi tablero, mientras explicaba mi manera de dibujar los patos de
Disney. Como siempre, la parte más interesante fue cuando la gente empezó a hacer preguntas, que, por implicar verdaderos desafíos, me motivaron a desplegar buena parte de mis conocimientos y reflexiones sobre el
Noveno Arte. La compañía de
Daniela fue sin duda una gran ayuda para salir airoso de la presentación.
Grande fue la emoción cuando, rato más tarde, se me aparece
Edixon Rodríguez, artista venezolano a quien no conocía personalmente, pero que, por
la magia de internet, había publicado recientemente una de mis historietas de
Orquídeo Maidana en su revista
Étnica, una
Antología de Historietas Latinoamericanas (donde también colabora Mulder), que viene realizando un gran trabajo al acercar a los artistas de todo el continente y difundir sus trabajos. Nos confundimos en un gran abrazo y mucha fue la alegría de sentir que estábamos compartiendo una misma lucha en pos de la hermandad de nuestros pueblos.
Llegó la hora de la cena, que se realizó junto a un grupo de
fans que habían ganado su derecho a compartirla con nosotros, por lo que hubo momentos muy emotivos, como cuando la admiradora N°1 de
Cecilia cumplió su sueño de sentarse junto a ella y acribillarla a preguntas. Resultó además muy buena doblajista, alumna aventajada en el taller que dio
Cecilia.
El taller de doblaje que dio Cecilia Gispert; un lujo

El día siguiente, domingo, llegamos un poco más tarde; ya el cansacio empezaba a dejar huellas en nosotros pero sabíamos que nos debíamos al público y pusimos la mejor buena voluntad, como siempre. A poco de llegar, ya estaba participando de la charla de presentación de
Étrnica N° 3 , gracias a la amabilidad de
Edixon, quien no vaciló en invitarme, dada la casualidad de que allí salía mi historieta. Tuve oportunidad de contarle a la gente sobre mi relación con este importante proyecto, que se dio a través de
La Duendes, así que pude trazar una línea
Patagonia-Venezuela, que en realidad llega hasta
México y el
Caribe, en curiosa coincidencia con la reunión de la
CELAC, que se realizaba en esos mismos momentos en
Caracas. Evidentemente, ¡la integración latinoamericana viene avanzando en todos sus aspectos!
Massaroli, E. Rodríguez y Bernardo Seijas
No mucho después me tocó mi propia charla como
"solista", exhibiendo mi video de
"patos Argentinos" y contando todo lo relativo a mi trabajo con
Disney, principal razón de mi presencia en la
Comic Con, ya que las historietas y las animaciones de
Walt Disney son muy apreciadas por grandes y chicos en
Venezuela.
¿Creerán que luego iba a descansar?... ¡Já! Bueno, sí, una siesta en el salón VIP fue inevitable. Pero la lucha continuaba: Después de unos mates, indispensables para un criollo, llegó el momento de mi segundo taller: esta vez sobre
cómo dibujar una historieta "a lo Disney". Nuevamente fascinado por el interés de los alumnos, pasé buenos momentos mostrando cómo escribí y dibujé una de mis más queridas historietas del
pato Donald y luego, según mi método, poniendo a trabajar a la gente para que hicieran sus propias versiones de mi guión. ¡Sorprendente la cantidad de variaciones imaginativas que surgieron!
Con los alumnos del taller "Disney"
Jamal dando su taller de dibujo de super héroes

Luego del taller llegó la hora de... ¿descansar?... ¿Ahora sí...? ¡Nada de eso: no viajé miles de kilómetros para descansar!
¡Hora de dibujar para la gente! Perdí la noción del tiempo dibujando patitos. A mi lado,
Cecilia, Hugo y
Jesús grababan sus voces y firmaban autógrafos para insaciables legiones de admiradores. Más allá,
Jamal gastaba marcadores con sus personajes y yo, pato tras pato, sentía el afecto de la gente y seguía, seguía hasta que la cola
(fueron cuatro colas completas, según César!) se esfumó. Habían pasado horas y la
Convención se encaminaba hacia el final.
Un breve descanso: Hablando para la TV venezolana
Ya quedaba poca gente, los
stands empezaban a desarmarse, los
cosplayers se marchaban y los chicos que habían colaborado incansablemente en el evento declaraban que era su momento de pedir firmas y dibujos. De a poco, la nostalgia iba abriéndose paso al ver que la
Convención tocaba a su fin. la despedida fue larga. Costaba abandonar un lugar donde en poco tiempo se habían vivido tantas emociones.
Con nuestros amigos y escoltas que nunca nos abandonaron: César, Daniela, Melissa Martínez, Jamal, Marcos, Hugo, Jesús, Cecilia y Laura Pérez
Fin de fiesta; pura alegría y satisfacción por la misión cumplida
El lunes siguiente almorzamos juntos con el grupo que nos había acompañado desde el primer día:
Daniela, Johan, Aldo, Gilberto, ... faltaba
Marcos, víctima del endiablado tránsito, que le impidió llegar a tiempo. El viaje hasta el aeropuerto tuvo su suspenso, ya que el avión de
Cecilia estaba por partir. Finalmente llegamos con el tiempo justo y allí nos despedimos.
Núñez, Gispert, Igle, Massaroli, Hernández Molina, Palmieri y Paolillo a la hora de la despedida
¡Cómo agradecer tantas atenciones, tanta amabilidad por parte de los organizadores, tanta calidez en el trato de toda la gente que se acercó a nosotros, tanta amistad...? Tal vez sólo sea posible decir: Queridos amigos, hermanos y hermanas de Venezuela: ¡los llevo en mi corazón! ¡¡¡Gracias,
DPX Comics, gracias,
Daniela, Johan, Marcos, Gilberto, Aldo, César... chicos y chicas de
Caracas, gracias gente,
¡¡¡gracias por TODO!!!
PD: Próxima nota: Los Trofeos de la Caracas Comic Con, con los libros, revistas y láminas que me obsequiaron generosamente los amigos venezolanos