martes, 17 de mayo de 2011

Los personajes de Disney y García Ferré visitan Concordia, Entre Ríos

Continuando el relato de mis andanzas por Concordia junto con Raúl Barbero, recordemos que el  viernes 29 de abril, en la Biblioteca Serebrinsky, a las 19 horas, habíamos presentado ante el público entrerriano mi libro ¡¡Juan Moreira!!

Presentando el libro, Barbero, Massaroli y Jaimo

Sin embargo, nuestras actividades habían empezado unas horas antes, al mediodía, cuando  Laura Pérez, fundadora de la librería Saltalibros y organizadora de toda la movida, nos conduce hacia nuestra primera misión oficial: dar una charla en La Jirafa Azul, una hermosa escuela-granja, creada no hace demasiado tiempo y ejemplo de lo que se puede hacer por los chicos con energía e imaginación.

 


La idea es contarles a los pequeños alumnos cómo es la vida de dos profesionales del mundo del dibujo: un  animador que ha participado en la realización de las últimas películas de García Ferré, el Dibu y otras, Raúl Barbero, y que además compartió años conmigo de trabajar para Hanna-Barbera y otros estudios de animación para televisión y la realización de casi todas mis historietas del Pato Donald para Europa.

Pero los chicos prefieren la acción a las palabras y pronto nos vemos rodeados, frentre a los pizarrones y mesas, dibujando patos, Dibus, Hijitus y Larguiruchos a granel. Al poco rato, nos muestran sus propios dibujos, de una creatividad asombrosa, hechos ahí mismo, al calor de lo que ven.


Es una experiencia maravillosa ver a los alumnos moviéndose por un amplio espacio, bajo el sol, disponiendo de un pedazo de bosque virgen ahí nomás, entrando en aulas grandes y bien iluminadas por la luz del día, Todo esto, realmente, emociona a alguien que vive a regañadientes entre el asfalto y el cemento de Buenos Aires.


El segundo día, el sábado 30,  no resulta menos agitado. Recorremos la plaza principal y la peatonal de la ciudad por la mañana, con una visita al Museo Arruabarrena incluida. Una mansión señorial en pleno centro de Concordia, muy bien conservada, llena de objetos que pertenecieron a la opulenta familia que la habitó.


A las cinco de la tarde se abren las puertas de la Biblioteca Serebrinsky nuevamente y entra un aluvión de chicos con sus padres, muchos de ellos que nos habían conocido el día anterior en la escuela-granja, lápiz y papel en mano. Vienen dispuestos a aprender los secretos del dibujo de una historieta del Pato Donald"la cocina", como decimos en nuestra jerga, según el modesto saber y entender de dos autores que llevan décadas trabajando en esto.






¿Cómo explicar el entusiasmo desbordante de estos pibes? Pese a que la tarea encomendada no es fácil, nos presentan un dibujo tras otro, con una gran dosis de frescura y creatividad. No resulta tan fácil para los más grandes, tal vez porque la mente les exige más y eso los frena un poco; pero al final nadie se queda sin dibujar, lo que era mi propósito:



"Todos tienen que trabajar",  les había dicho, mientras explicaba cómo dibujar un pato, cómo componer una página de historieta y Raúl les muestra el paso a paso de una ilustración para una tapa de revista y los secretos de su especialidad: el pasado a tinta de mis dibujos a lápiz.





Cuesta, pero en algún momento (demorado lo más posible) hay que poner fin al taller, porque todavía nmos queda la charla de cierre. Se trata, simplemete, de responder a las preguntas que los presentes nos hacen, sobre la historieta, la animación argentinas y el papel que nos tocó y nos toca jugar en ellas. Todo esto se desarrolla en un clima de cordialidad y buen humor. La charla se extiende mientras quedan preguntaspor contestar.

 

El final a toda orquesta se desencadena cuando vuelve la gente de la revista Panza Verde,  y ahora sí podemos charlar largo rato sobre todo lo que están haciendo y cómo planean festejar sus 25 años dentro de poco. Como les dije: "¡Haremos lo posible por estar!"  La entusiasta gente de la Biblioteca, con su director Enrique da Costa Leites a la cabeza empieza también a planear nuevos eventos para el futuro, en vista del buen éxito de éste. Todo hace suponer entonces, que ¡pronto nos verán de nuevo por aquí los amigos concordienses!

Final de un día agitado: la familia Pérez con Massaroli, Da Costa Leites y Barbero

El día siguiente no se prolonga mucho, ya que tenemos pasaje para Buenos Aires apenas pasada las 13 horas, pero alcanzamos a disfrutar de la hospitalidad de la familia Pérez, padres y tíos de Laura, quienes nos reciben con un espectacular asado a orillas del río Uruguay, en un lugar de mucha paz y belleza llamado Puerto Yeruá.


Desde aquí,nuestro sincero agradecimiento por todo, y especialmente a la persona que tuvo la idea y la supo llevar a cabo contra viento y mares, de acercar este pequeño aporte a la vida cultural de la zona. ¡Gracias, Laura, gracias, Concordia!