jueves, 26 de mayo de 2011

Preguntas para Juan Arancio

"¿Qué le preguntarías a Juan Arancio?" me preguntó no hace mucho Alejandro Aguado y pasó a informarme que un amigo iba a ir a entrevistarlo a su casa de Santa Fe.  Le mandé unas cuantas que se me ocurrieron de inmediato; estaban destinadas a sumarse a las que este amigo le formularía y que se publicarían en La Duendes.  Este dibujante santafesino, maestro de la pluma, que admiró a los lectores de la revista Hora Cero, las editoriales Columba y Record, que supo crear personajes gauchescos únicos como El Chumbiao y también deleitar a los niños con cientos de ilustraciones para Anteojito y otras publicaciones de García Ferré, que no dejó de pintar gauchos, caballos y paisajes con mano maestra, en fin, un enorme artista.

Un personaje escrito por Oesterheld y dibujado por Arancio, en la Feria de Frankfurt, 2010

Siempre recuerdo cuando lo veía llegar a la redacción de Anteojito con sus dibujos, su buen humor y un infaltable cuento que invariablemente nos hacía desternillar de risa. O sea, que para mí fue una gran alegría poder mandarle algunas de mis inquietudes por medio de un amigo de Alejandro. Lo que yo no sabía es que se trataba también de un amigo mío: el talentoso caricaturista, dibujante, líder de la Asociación de Dibujantes Independientes de Santa Fe y, como si todo esto fuera poco, cantor y compositor de los que cantan "con fundamento", al decir de Martín Fierro, Ramiro Rossi.

Con Ramiro, durante la mustra del Bicentenario, en Rosario

Sólo quedó en el tintero una pregunta que se me ocurrió a último momento y que llegó a tarde a la entrevista: "¡Qué nos puede contar sobre el legendario Pablo Pereyra, director de arte de la editorial Frontera y maestro de innumerables dibujantes?" Seguramente alguna anécdota guardará Arancio entre sus tantos recuerdos, así que ya tenemos material para ir planeando una segunda entrevista. Bueno, basta de palabrerío y vamos a la nota completa, tal como la publicó Ramiro en su propio blog:

sábado 21 de mayo de 2011

Entrevista a Juan Arancio (www.juanarancio.com.ar)


Entrevista a Juan Arancio
(Ramiro Rossi, Santa Fe, Argentina, viernes 20 de mayo de 2011)

Con un manojo de preguntas formuladas (y remitidas vía e-mail) por Alejandro Aguado (La Duendes, Historieta Patagónica) y por el dibujante bonaerense José Massaroli, me acerco a la casa de mi amigo y maestro Juan Arancio: dibujante, pintor, ilustrador, historietista y, como él dice: “argumentista”.

Con sus casi 80 años (el 24 de agosto próximo los cumplirá) y sobrellevando estoica y positivamente una enfermedad que lo afecta, Juan me recibe.
  Y aunque ella pida no figurar en esta nota ni en las fotos, ella, Graciela Clemente, su compañera, merece ser mencionada. Y también Tobías, su perro barbincho, idéntico a los que dibuja Juan y al que yo pedí que Graciela fotografiara para mostrar a la gente porque Tobías es un perro de los de Juan Arancio, el típico barbincho que puebla sus paisajes isleños junto a niños en “pata y en cuero” disfrutando del vivir.
  
Tobías, el "barbincho" de Juan, presentándome sus saludos.

Juan y Graciela me convidan unos mates. Junto a ellos está también el escritor Danilo Doyharzábal, entrañable amigo de Juan y compinche de muchas presentaciones mutuas por los pueblos de las provincias argentinas.

Doy comienzo al ping pong de preguntas y respuestas empezando con la lista que me remitiera Alejandro Aguado de La Duendes, Historieta Patagónica.

RR- ¿Cuántos años tiene? ¿Adónde nació y adónde reside actualmente?

JA -Tengo 79 años (este año cumplo 80). Nací aquí, en Santa Fe y resido aquí, en Santa Fe.

RR- ¿De cuando y dónde el gusto por el dibujo y por qué la historieta?

JA-  Ya a los 6 años, me recuerdo dibujando en la arena de la isla, a la que me llevaban mis hermanos Salvador (al que le decíamos “Tito”) y Felipe. Ellos, además, me pedían que fuera a comprarles las revistas de historietas como El Tony, por ejemplo. A mí me gustaba leer Pif Paf, Sansón y su hijo y me gustaba representar escenas y situaciones de la vida de la gente de mi barrio, a la manera de un Evaristo Carriego, pero a través del dibujo.

RR- ¿Cuándo y en que medio empezó a publicar?

JA- En el Diario El Interior de Santa Fe, en la década de 1950.

RR- Tal vez, uno de los géneros con el que más se lo asocia es el gauchesco o el histórico, por series como El chumbiao o el Capitán Ontiveros. ¿Qué destaca de ese género, hoy tan poco presente en la historieta argentina?

JA-  El conocimiento de nuestra historia es fundamental y creo que, a la inmensa mayoría, nos gusta la historia. Luego, lo gauchesco, particularmente me apasiona. Cuando era un muchachito y trabajaba vendiendo frutas, pasando por la Librería Hernández (que vendía y canjeaba libros usados), propuse al encargado canjearle frutas por el Martín Fierro y por Cazadores de ballenas, de Emilio Salgari. Así pude obtener esos libros en aquella oportunidad y me fui adentrando en el mundo de lo gauchesco y en el de la ficción.

RR- ¿Por qué le parece que el género gauchesco gusta tanto en el interior y no tanto en Buenos Aires?

JA- Supongo que porque en el interior el contacto con el mundo del campo y lo gauchesco es más próximo que en la gran ciudad y, por ello, hay una mayor afinidad con el tema.

RR- Usted dibujo historietas como Patria Vieja, guionadas por el mítico Oesterheld ¿Cómo era su forma de trabajo y durante cuántos años trabajó con él? ¿Lo conoció personalmente?

JA- Lo conocí personalmente y trabajé con él hasta la disolución de su editorial. La forma de trabajo era la estándar, te daban los argumentos y uno los dibujaba. Se daban indicaciones para cada viñeta, pero había un margen de libertad para crear sobre ello. Se pagaba contrarreembolso por cada página de historieta entregada.

RR- ¿Usted trabajó en diversos medios con lectores y formas de trabajo bastante diferentes como Columba, Clarín, Anteojito, etc. ¿Cómo era trabajar en esos medios y cómo se adaptaba a cada uno de ellos?

JA- En casi todos ellos, las formas de trabajar eran similares. Te entregaban el argumento y se te pagaba por página (lápiz, tinta, todo) entregada .
En todos los casos, uno estaba obligado a estar muy bien documentado para acertar en todo en la descripción de personajes, lugares, etc. Yo debía tener siempre una cada vez más completa biblioteca para ello.

RR- ¿Cómo era trabajar en Columba: tiempos de entrega, cantidad de páginas que había que realizar por mes, etc.?

JA- Cada dibujante establecía un arreglo particular con la editorial. En mi caso, debía entregar una página de historieta por día y cobraba contrarrembolso por cada página entregada.

 RR- ¿Cómo cree que repercutió la desaparición de Editorial Columba en los autores y en los lectores?

JA- Para los autores fué una muy importante fuente de trabajo. Su pérdida es lamentable, es un dolor. Para los lectores, un muy buen modo de acercarse a la literatura, a través de los magníficos argumentistas que escribían allí.

RR- ¿Usted se podría contar entre los autores que perdió la gran mayoría de los originales, algo que le sucedía a los que publicaban en Columba y Récord?
JA- Sí. Pero debo destacar que conservo originales que publicaba en Anteojito.

RR- ¿Con cuáles guionistas trabajó y cómo era la forma de trabajo?

JA- Te enumero los que recuerdo en este momento: Oesterheld, Mino Milani, Heredia, Trillo, Saccomanno. También adapté textos. Como en el caso de “Una excursión a los indios ranqueles” de Lucio Mansilla o del "Conventillo de La Paloma” de Vaccarezza.
  La forma de trabajo era la estándar. Te entregaban los argumentos y uno dibujaba. Pero siempre, uno debía documentarse correctamente para representar lo más fidedignamente posible lo escrito.

RR- En el exterior trabajó para Inglaterra, Italia y EEUU (Disney). ¿Cómo era la forma de trabajo?

JA- Trabajé a través de una agencia de diarios que regenteaba Belevicio. El me entregaba los argumentos (en español) y yo dibujaba. Otros se encargaban de colocarle los textos en los respectivos idiomas de los destinatarios.

RR- ¿Se conoció en nuestro país todo lo que publicó en el exterior?

JA- Hay dos historietas que publiqué en el exterior que, hasta hoy, aquí, no se han conocido: Jaco, el oso malo y Jack, el tiburón blanco.

RR- A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios, distinciones y nombramientos, tanto en nuestro país como en el extranjero. ¿Qué balance hace de su carrera?

JA- Satisfactorio. Si hoy tuviera que volver a hacer todo lo que hice, lo haría nuevamente.

RR- Como pintor también ha desarrollado una muy importante carrera. ¿La obra desarrollada a través de la pintura tiene algún punto de contacto con la que desarrolló en historieta?

JA- Sólo el tema histórico es un punto de contacto, pero nada más. He pintado la fundación de Santa Fe (por amor al arte y al tema) y varios cuadros de motivos históricos que me fueron encargados.
Luego, aparte, he buscado expresar, de memoria (siempre dibujo y pinto de memoria), el mundo de la isla y sus habitantes.
 
RR- El paisaje y su gente, los habitantes del ámbito rural tienen una gran presencia en su obra. ¿Por qué dicha preferencia por esa temática?

JA-  Porque ha sido el ámbito que más he frecuentado toda mi vida. La isla y el campo y su gente. Estoy lleno de imágenes de todo eso (imágenes que quiero y atesoro).

RR- ¿Preferencias, autores que recomendaría leer o ver o que se deban valorizar?

JA- Rembrandt, Sorolla, Millet.

RR- Consejos, sugerencias, para los autores que se inician.

JA- Hablar menos y hacer más. Estudiar.

RR- ¿Cómo ve el panorama de la historieta en el país, en la actualidad?

JA- Soy optimista porque la mayoría de las personas gustan y necesitan de estas cosas. La historieta tiene futuro.

RR- Ahora paso a preguntarle las inquietudes que me remitiera el amigo José Massaroli, de Ramallo, provincia de Buenos Aires. ¿Cómo aprendió a manejar tan maravillosamente la pluma?

JA- Practicando, experimentando, dibujando mucho.

RR- ¿Se acuerda de alguno de los cuentos humorísticos que contaba cuando llegaba a García Ferré a entregar sus originales?

JA: - Recuerdo el del “agujero en el techo” y era así:
Va un vendedor ambulante por un rancherío y se desata una terrible tormenta.
Un paisano lo invita a guarecerse en su rancho para protegerse del temporal. Una vez adentro, el vendedor advierte que, en el techo del rancho, hay un tremendo agujero por donde entra mucha agua.
No soporta la incomodidad y le dice al paisano: -Disculpe, pero ¿Por qué no arregla ese agujero en el techo?
-Si me subo ahora a arreglarlo, me voy a mojar todo- le responde el paisano.
- Bueno- le retruca el vendedor- arréglelo cuando no llueva.
- Y si no llueve – le dice el paisano- ¿Para que lo voy a arreglar?

RR- ¿Alguna vez vivó fuera de Santa Fe?

JA- No.

RR- ¿Cuál es su visión de la historia argentina en cuanto a la oposición “Civilización y barbarie” y en cuanto a gauchos versus indios?

JA- En cuanto a Civilización y barbarie habría que preguntarse adonde estaba la civilización y adonde la barbarie y en cuanto a gauchos versus indios, no estaban en situaciones tan distintas. El indio, hasta hoy, ha sido despojado y el gaucho, usado. Ambos por intereses de terceros.

RR- ¿Cómo ve el futuro de la historieta gauchesca?

JA- Le veo futuro, porque como dije, a la inmensa mayoría le gusta la historia (que le cuenten historias) y porque la gente del interior (que es mucha) tiene afinidad y cariño por el tema.

RR- José me manda a decirle que le envía un fuerte abrazo, de parte de un muchacho que lo veía llegar a García Ferré con asombro y admiración y recortaba, invariablemente, sus dibujos de cada número de la revista Anteojito y que, todavía, conserva los mini-libros que usted ilustraba haciendo maravillas con esa pluma envidiable, única.
  ¡Muchas gracias, Juan, por tu tiempo, tu disposición y tu obra!

Ramiro Rossi
Santa Fe, Argentina, Viernes 20 de mayo de 2011