lunes, 8 de marzo de 2010

Así viví la Convención de "DIBUJANTES" en Rosario, en noviembre de 2009.

Todo empezó cuando Carlos Barocelli, presidente de la ADL (Asociación de Dibujantes del litoral) y excelente dibujante, me invitó a participar del encuentro. ¿Cómo negarme, si Rosario ha sido la segunda patria de mi infancia y siempre estoy volviendo, como Pichuco a su barrio, cada vez que puedo, a recorrer sus calles, cargadas de recuerdos y añoranzas!

Además, hacía tiempo que no me reunía con mis colegas y amigos dibujantes y extrañaba la época en que solía concurrir a este tipo de eventos, así que no lo pensé dos veces y allá fui, junto a Sergio Mulko, gran artista y amigo de toda la vida.
Al llegar al Centro Cultural del Sur, el sábado 14, de entrada nomás, tuve el gusto de encontrarme con Alejandro Aguado: escritor, dibujante y líder del popular sitio web y editorial La Duendes, me condujo a su stand, donde estaban también Keki Un Puntito y Javier Suppa, jóvenes y entusiastas valores de la nueva generación. En seguida nos hicieron sentir como en casa, a fuerza de calidez y amistad.
 
Mulko descubre el libro con sus guioness de Gilgamesh el Inmortal, dibujados por Lucho Olivera
Luego, todo fue un vértigo de encuentros, apretones de manos, presentaciones... Viejos conocidos como el maestro Horacio Lalia, y el gran Osvaldo Laino, que, junto con Eduardo Risso jugaba de local; Andrés Accorsi, firme ante su stand de Comiqueando, nuevos y grandes valores a los que no conocía, gente que hace video-juegos, animación... en todo momento, el incansable Barocelli resolviendo situaciones, atendiendo a la gente, desplegando una simpatía y una actividad inagotables.
 
Con Lalia, Barocelli, Laino y señora en amable charla.
Seguramente me olvido de mencionar a mucha gente valiosa (sepan disculpar), pero eran tantos los artistas, el público y la cordialísima gente de ADL, que no alcanzaba a verlo todo ni a charlar con todos. En algún momento, Mulko me presenta a César Carrizo y Néstor Martín, tucumanos de ley; el catamarqueño Diego Yapur,  mis vecinos nicoleños, mendocinos, salteños, santafesinos, entrerrianos... hasta el célebre Gaucho Beas, caricaturista de fuste de La Capital de Rosario!
Mis publicaciones del Pato Donald y Orquídeo Maidana, , acompañados por los muy buenos dibujos de Gabriel Ippóliti
La cantidad y cantidad de dibujos en exposición daban para pasarse el día simplemente admirándolos; no sólo se veían los trabajos de muy buenos historietistas, muchos de ellos al comienzo de su carrera, pero ya mostrando una garra impresionante, sino ilustraciones como las de Mónica Ojeda, de gran nivel. Se recordó también con una muestra de sus dibujos al prematuramente desaparecido Oso Rossello, de Tucumán, a quien no conocí personalmente pero pude apreciar que era muy querido por todos.

OsvaldoLaino, rodeado por la simpatía de la entusiasta gente de ADL.
Hubo cantidad de actividades, como la charla-panel en el Auditorio, por parte de gente de la revista Fierro: Salvador Sánz, Lucas Varela y Max Aguirre, coordinada por Accorsi; otra charla-panel de los pujantes talentos del interior: José Serrudo, Felipe Mendoza, César Carrizo, Damián Pérez Santos, Ramiro Rossi, y Diego Yapur, coordinada por Leandro Arteaga, talleres,  proyección de películas y al fin la esperada presentación de la  revista Dibujantes, esta vez aggiornada y en versión digital, por Osvaldo Laino.
 
Filmación de Leonardo Albornoz, donde se ve claramente que tuve que trabajar bajo el incesante ataque de los aguerridos mosquitos rosarinos.
De pronto, me encontré dibujando un Pato Donald, y luego otro y otro, a pedido del público y lo mismo le pasaba a Mulko, al que fervorosos admiradores  le requerían sus inimitables Nippur de Lagash.
No sé cómo terminó todo; uno se sentía a merced de un oleaje humano que lo llevaba de aquí para allá, de emoción en emoción y, de pronto, estábamos comiendo unas respetables hamburguesas regadas por  un generoso vino tinto, en un clima de camaradería como pocas veces he visto.

 Comenzamos el domingo "madrugando" para no perdernos el "Trencito de la  Alegría", en el que, cantando y bailando, nos llevaron a una inolvidable excursión por Villa Hortensia, el río, la estatua de Olmedo, el Monumento a la Bandera, todo bajo un viento y una lluvia bastante fuertes, pero que sólo lograban hacer más divertido el paseo. Previamente, claro, un copioso desayuno en  La Vendetta.
Abajo: Con Agrimbau, Carrizo, Mulko, Suppa y Keki ante "La Merenguita", el "Trencito de la Alegría"
A la tarde, de vuelta en el Centro Cultural del Sur, todo fue como el día anterior: ajetreo, charlas, encuentros, emociones a granel, como cuando de pronto, Aguado nos presenta a Hector Reinna, un rosarino que, además de haber trabajado con Quinterno y Torino, tuvo el privilegio de haber sido ayudante del mítico Joao Mottini, ídolo indiscutido de Mulko. No hubo forma de separarlos: ¡fue un interrogatorio a fondo sobre la vida y milagros del gran dibujante brasileño!
Arriba: siguiendo atentamente la charla de los artistas del interior.
Siguieron las charlas-paneles, como el de caricaturas a cargo de Ramiro Rossi, Jose Serrudo, y Néstor Cóceres.y, cuando parecía todo dicho, nos convocan para un gran panel final en el que tuve el privilegio de compartir la mesa y el micrófono con grandes artistas, colegas y amigos; Fueron momentos imborrables, en los que se habló, se debatió y hasta pude contarle a la gente cómo fue que Rosario tuvo mucho que ver con el nacimiento de mi vocación de historietista, allá en la infancia.

Abajo: Accorsi, Mulko al micrófono, Mallea, Lalia, Massaroli, Manco, Risso, Frusín, Laino, Ippóliti, Agrimbau, Leonardo Fernández y Arteaga. ¡Nunca el N° 13 fue tan positivo!

 
 Hubo un final realmente apoteótico, donde parecía haber más gente sobre el escenario que abajo, en el que se entregaron medallas y distinciones a granel y nos sentimos todos parte de una gran familia.

Al día siguiente por la mañana, partía de regreso hacia Buenos Aires, llevándome una remera y una medalla del ADL, y gratísimos recuerdos, muy contento de haber participado y haber conocido tanta gente realmente "macanuda". ¡Gracias, Rosario, una vez más te llevo en mi corazón!