jueves, 18 de noviembre de 2010

El Día del Dibujante con Garaycochea y su pandilla

El 10 de noviembre se festeja el Día del Dibujante en la Argentina desde tiempos inmemoriales.  Carlos Garaycochea, como tanta otras veces,  organizó la cena anual donde veteranos y jóvenes profesionales del humor gráfico, la historieta, la caricatura y la ilustración nos encontramos, nos sorprendimos y nos emocionamos sin dejar por eso de engullir unas sabrosas empanadas y pizzas.


No pude menos que recordar aquella primera cena de fin de año, a la que asistí con mis compañeros del curso de anatomía y dibujo que daba Angel Borisoff en el IDA, allá por 1971. Casualmente, la organizaba la Asociación de Dibujantes, cuyo presidente era a la sazón... ¡Carlos Garaycochea!

 
Entre los artistas presentes se encontraban Demián Aiello, Guillermo Almeida, Poly Bernatene, Alberto Caliva, Coper, José Del Bo, Jorge De los Ríos, Santiago Dufour, Esteban Espósito, Lito Fernández, Rubén GalussoJorh, Claudio Kappel, Lombar, Eduardo Maicas, Gabriel Marchesini, Meiji, Beto Páez, Paio Zuloaga,  PatiSendra, Sócrates, Hernán Torre Repiso (Yacaré) y muchos más... 
Con mi maestro y amigo, Lito Fernández y José Del Bo, de visita de los EE.UU.
Galusso, Beto Páez, Almeida, ¡cuánto hace que no los veía!

A los postres, se procedió al antiguo rito de intercambiar, sorteo mediante, dibujos originales entre los presentes. Lamentablemente, ignoraba esto, por lo que no llevé nada y me quedé afuera del sorteo, envidiando a los felices ganadores, que no dejaban de exhibir orgullosamente sus preciados trofeos.



Sendra y Garaycochea conducen el sorteo de originales.



El origen de esta querida tradición se pierde en la noche de los tiempos, cuando los dibujantes de antaño, de traje y corbata, organizaron la primera cena anual, ignorando quizá que ya entrado el siglo XXI, nuevos y veteranos artistas continuaríamos entrechocando vasos y abrazándonos fervorosamente al calor del tinto, el blanco y la amistad. 
¡Que siga siendo así!
 Una de las cenas de otrora, donde se lo ve, a la derecha, al gran Pablo Pereyra. Foto de O. Laino