jueves, 28 de enero de 2010

Cinco Años sin Daniel Branca

Un caluroso día como hoy, el 28 de enero de 2005, Daniel Branca nos dejó. Con apenas 53 años, había desarrollado una carrera artística impresionante, llegando a  ser el dibujante más talentoso y destacado en la constelación Disney.

¡Nadie como Daniel pudo darles vida, acción, expresión humorística, dinamismo e imaginación a las historietas del Pato Donald y sus amigos, como el Tío, los Sobrinos, la Bruja, el Primo Suertudo, los Chicos Malos, el Inventor, etc.! Sólo el creador de casi todos estos personajes, Carl Barks, podría haberlo superado, pero él mismo supo reconocer que Branca era el que más se le acercaba. En Europa, llegaron a llamarlo "el Carl Barks de las Pampas"...



Cuando se marchó a España, en 1976, dejó atrás una trayectoria espectacular: después de pasar por el dibujo animado, había creado, con su amigo Oscar Fernández, El Mono Relojero, que, con guiones de Enrique Pinti, pasó a ser un tremendo éxito en la revista Billiken. No menos recordada fue su creación del Sátiro Virgen, que brillara, también con pasado a tinta de Fernández, en la revista Satiricón.

Lo conocí fugazmente el día en que en el IDA, donde yo estudiaba, sus amigos los despedían a él y a Fernández, antes de su partida hacia el Viejo Continente. Lo recuerdo gordo, colorado, con unos grandes anteojos y el pelo largo. Lo volví a encontrar 21 años después, cuando generosamente me conectó con la editorial Egmont, donde él publicaba, y empecé a desentrañar los misterios del dibujo de patos con su ayuda y supervisión. Fue un Maestro y un Amigo. Pero esta es otra historia; ya la contaré más adelante.


Por ahora, un emocionado recuerdo, junto con el anhelo de que su obra se conozca mucho más en su país, al que volvió en 1995 y donde continuó creando risas y alegrías en forma de patos hasta el final. Quedó un vacío imposible de llenar. ¡Se te extraña, Daniel!