jueves, 17 de marzo de 2011

¡Adiós, campeón! (al MAESTRO Ferro con cariño)


Era su saludo habitual: "¡Que hacés, campeón!" Te hacía sentir bien inmediatamente; como sus dibujos, geniales, capaces de hacerte estallar en carcajadas sin necesidad de leer el chiste. Un estilo único, imposible de repetir.
 Ferro en Lobos, 1978

La primera vez que lo vi fue en en la editorial Dante Quinterno, de rigurosa corbata, bigote y sus típicos anteojos, donde ya desplegaba esa jovialidad contagiosa que lo caracterizaba. A fines de los ´70 compartimos el viaje en tren hasta Lobos, donde se realizaba uno de aquellos legendarios Encuentros del Humor y la Historieta. A partir de allí, nunca dejó de reconocerme y saludarme cordialmente aunque hubieran pasado años sin vernos. ¡Imagínáte lo que eso significaba para mi, que me devoraba las aventuras de Langostino cuando chico!

Tapa de 2 Campeones, revista que recopilaba historietas de Langostino y el Gnomo Pimentón publicadas antes en Patoruzito.

 ¿Hace falta que diga que Langostino es uno de los más geniales personajes argentinos de historieta? Creo que no, que todos los que lo leímos, los que disfrutamos leyendo a El Fantasma Benito, Chapaleo, Pandora, Tara-Service, Bólido, Pampa Salvaje y tantas otras de sus creaciones le debemos las risas más puras de nuestra infancia.

En 2004 tuve la suerte de poder participar en el homenaje que se le realizó en la Universidad de Palermo, con la exhibición de la primera historieta de Langostino, vuelta a dibujar por más de 300 dibujantes, a razón de un cuadrito cada uno. Fue una de las últimas veces que lo vi a don Eduardo, ya mayorcito pero con un humor y alegría de vivir envidiables.

Inolvidable trofeo de la Bienal Internacional de Córdoba, 1979: un Langostino de la mismísima mano del Maestro.

Dice la crónica que usted se nos fue el 4 de marzo por la madrugada, a los 93 años. Pero no, usted no se va, querido Ferro, glorioso campeón del talento, la amistad y el buen humor, usted se nos queda acá, en el corazón. Para siempre.